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IN MEMORIAM

Jane Little, la artista más veterana de una orquesta, fallece durante un concierto

La contrabajista, que llevaba siete décadas en la Sinfónica de Atlanta, muere a los 87 años

La contrabajista Jane Little, en una foto de este año.
La contrabajista Jane Little, en una foto de este año.

El integrante más veterano de una orquesta sinfónica era una mujer y tocaba el contrabajo. Jane Little (Atlanta, 1929) falleció el pasado domingo a los 87 años tras desplomarse durante un concierto festivo de la Sinfónica de Atlanta dedicado a los años dorados de Broadway. El júbilo se tornó en aflicción. Todo sucedió mientras tocaban como propina final un arreglo sinfónico del popular There's No Business Like Show Business de Irving Berlin. Little dedicó efectivamente toda su vida al mundo del espectáculo. Pero también ahora su muerte. Padecía un mieloma múltiple y actuaba medicada tras haberse fracturado una vértebra el pasado verano. Era todo un ejemplo de coraje y fortaleza. Lo era porque tocar un instrumento tan inmenso como el contrabajo es “cuestión de pura fuerza” como recuerda Patrick Süskind en su famoso monólogo teatral. Y además porque Little no contravenía la connotación de su apellido: medía poco más de 1,50 metros y pesaba unos 44 kilos. Toda una proeza, sin tener en cuenta edad y enfermedades. Pero ella era así. “Parecía estar hecha de una mezcla de resina de contrabajo y alambre de espino. Era imparable”, afirmó al Washington Post tras el trágico desenlace su compañero de atril 43 años más joven que ella.

El nombre de Jane Little saltó a los medios de comunicación en febrero pasado cuando arrebató el récord Guinness de permanencia en una formación sinfónica a la violinista Frances Darger de la Sinfónica de Utah. La contrabajista de Atlanta había debutado con 16 años, el 4 de febrero de 1945, como fundadora de la agrupación orquestal juvenil de la que surgió la actual Sinfónica de Atlanta. Una fascinante carrera musical de 71 años en una misma orquesta que le permitió tocar bajo la dirección de Igor Stravinski, Léopold Stokowski y Aaron Copland o acompañar a solistas como Benny Goodman, Glenn Gould o Arthur Rubinstein. Como el protagonista del monólogo de Süskind (“No conozco a ningún colega que empezara a tocar el contrabajo voluntariamente”), Little comenzó por casualidad. Tras desistir de convertirse en bailarina (su madre era pianista en la escuela de ballet de su tía) y mostrar dotes musicales con catorce años en el instituto con el piano, se decantó por el violín o el clarinete. Sin embargo, le propusieron el contrabajo porque sencillamente no tenían suficientes en la orquesta del centro. Y se enamoró perdidamente de este instrumento tan poco manejable y complejo de transportar. Ese “estorbo” en palabras de Süskind que, sin embargo, es “el instrumento más importante de la orquesta”. En una entrevista reciente Little recordaba la consternación de su padre cuando fueron a comprar su primer contrabajo: “No puedo creer que puedas tocar algo tan grande”.

Lo tocó durante más tiempo que nadie. Y no debió de hacerlo nada mal cuando se adaptó durante siete décadas a los vaivenes de los diferentes titulares de la Sinfónica de Atlanta. Little recordaba especialmente la etapa de Robert Shaw (1967-1988), que elevó el nivel de la orquesta y la nombró contrabajo co-principal. Con él iniciaron un exitoso contrato discográfico con Telarc que continuó a partir de 1988 bajo la dirección de Yoel Levi y 2000 con Robert Spano. En la actualidad la Sinfónica de Atlanta tiene su propio sello discográfico y está considerada entre las diez mejores orquestas de los Estados Unidos, por debajo del llamado Big Five (Nueva York, Boston, Chicago, Filadelfia y Cleveland) y al mismo nivel de las orquestas de San Francisco, Los Ángeles o Pittsburgh. De todas formas, para Little su etapa más feliz en la orquesta fueron sus inicios con Henry Sopkin. En los cincuenta conoció a su futuro marido, el flautista principal de la orquesta, Warren Little. Su primera cita la tuvieron acompañando al violinista David Oistrakh en su debut en Norteamérica y tocaron juntos hasta 1992 en que él se retiró. Falleció en 2002 pero todavía se les recuerda juntos: Warren, un hombre alto y corpulento, transportando su flauta junto al contrabajo de Jane siempre con una sonrisa.