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CRÍTICA | THE TRIBE

Dentelladas de silencio

Es una película hablada en lenguaje de signos, sin subtítulos, ni voz en 'off', tal y como se encarga de subrayar un rótulo al inicio del metraje

Una imagen de 'The tribe'.
Una imagen de 'The tribe'.

Algunos cineastas conciben su ópera prima como una educada tarjeta de presentación, ofrecida con el tácito deseo de ingresar en el gremio profesional y observar las vigentes normas de conformidad ética y estética. Otros plantean su opera prima como un paquete bomba, cuyo estallido debería dejar esculpido sobre los restos del magullado gremio un rotundo “¡Aquí estoy yo!” en forma de profundo cráter. El ucraniano Myroslav Slaboshpytskyi pertenece claramente a esta última categoría. The Tribe, su largometraje de presentación tras cuatro cortometrajes, no se anda con contemplaciones: es una película hablada en lenguaje de signos, sin subtítulos, ni voz en off –tal y como se encarga de subrayar un rótulo al inicio del metraje- que encierra su relato en un microcosmos autosuficiente y se desarrolla ateniéndose escrupulosamente a una rigurosa mecánica de planos generales a distancia y largas tomas que siguen el movimiento de sus personajes. Precisamente, el dilema entre la integración y la rebeldía está, también, en la base del contenido de esta película feroz, radical y con muy pocas ganas de negociar.

La imagen que abre The Tribe –un autobús se detiene en su parada y de él desciende, cargado con sus maletas, el protagonista de la historia- ya tematiza la distancia que el cineasta impone entre el espectador y su película: literal distancia física (contemplamos la imagen desde la otra acera, con los coches cruzando constantemente el plano) y medular distancia de código formal y lingüístico, recursos que no sólo imprimen un permanente barniz de extrañeza al conjunto, sino que son, asimismo, un claro acto de violencia expresiva en una película que hará de la violencia su principal materia prima.

En The Tribe un joven sordomudo ingresa en un internado para descubrir en él un universo implacablemente jerarquizado, con sus férreos protocolos de dominación y sumisión, sus mecánicas de funcionamiento tribal y su propio sustrato criminal gestionado por el profesor de carpintería. Como en una versión acentuadamente oscura y sórdida del Jakob von Gunten de Robert Walser, el protagonista intentará integrarse en ese entorno hostil para, finalmente, convertirse en su elemento desestabilizador: el agente vírico que introducirá la toxina del afecto en un microcosmos que sólo es capaz de procesar las distintas modulaciones de la crueldad. Película durísima, rica en escenas absolutamente desaconsejables para corazones sensibles, The Tribe revela a un talento muy seguro de sí mismo, con una fuerza avasalladora para construir infiernos de difícil olvido.

THE TRIBE

Dirección: Myroslav Slaboshpytskyi

Intérpretes: Hrihoriy Fesenko, Yana Novikova, Rosa Babiy, Oleksandr Dsiadevych.

Género: drama. Ucrania, 2014.

Duración: 126 minutos.