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Dom La Nena, una nómada de dulce voz

La joven cantante es un talento que camina con paso firme en su segundo disco 'Soyo'

Dom La Nena (Dominique Pinto es su nombre real) está haciendo su camino en la música con paso firme, con la seguridad de quien tiene las ideas muy claras desde muy temprano. Con tan solo 13 años, cambió su residencia familiar en Porto Alegre (la ciudad donde nació en 1989) por una habitación en Buenos Aires. Había empezado a estudiar piano con cinco años y con ocho ya tenía claro que su pasión era el violonchelo. Así, cinco años después de decantarse por el instrumento, ponía rumbo a Argentina para convertirse en alumna de Christine Walevska, la gran chelista norteamericana con residencia a caballo entre Nueva York y Buenos Aires.

“Para mí era perfecto, salvo porque tenía solo trece años y mis padres no podían venir conmigo. Hoy en día, cuando hago memoria, me sorprende mi determinación en aquel momento pero lo recuerdo como algo nada doloroso. Imagino que para mis padres tuvo que ser mucho más duro”, rememora.

De Buenos Aires da el salto a París, donde con 18 años termina de forjar la personalidad nómada que ahora define su trayectoria. En poco tiempo, pasa de ser una estudiante más en la inmensa marea de músicos parisinos a tocar en estudio y en directo para la actriz y cantante Jane Birkin, con quien realiza su primera incursión en la música pop. “Descubrí que el pop me resultaba mucho más creativo y divertido que lo que había estado haciendo y escuchando hasta entonces, que básicamente era música clásica”, confiesa.

De ahí a convertirse en chelista para otros grandes nombres de la música francesa como Jeanne Moreau o Étienne Daho solo hubo un paso. Y desde este punto, la decisión de dar el salto a una carrera musical propia resultó un proceso natural. “Cuando terminé la gira con Jane Birkin estaba obviamente muy contenta, pero no me veía tocando música de otros para siempre. Necesitaba hacer algo mío. Nunca había pensado en cantar, pero cuando empezaron a surgir las primeras canciones en mi cabeza no tuve más remedio que aprender a utilizar mi voz, tal como haría con cualquier otro instrumento”, explica.

Su primer disco, Ela, se publicó en 2013. Fue creado sin un propósito concreto, más como un experimento que otra cosa. “Lo grabé sin ningún tipo de presión porque la idea no era hacer un disco. Simplemente grababa las cosas que había ido componiendo, y en ese proceso fui descubriendo las posibilidades de las canciones”, afirma. En ese camino hay que sumar otro nombre importante, el del músico inglés Piers Faccini, que le ayudaría con la producción y los arreglos de las canciones de aquel álbum y con quien realizaría también una serie de conciertos.

Ya en 2015, con una carrera propia muy viva y en progresión ascendente, edita su segundo disco, Soyo (Six Dregrees/ Music As Usual), para el que vuelve a grabar ella misma prácticamente todos los instrumentos. En la producción encontramos a Marcelo Camelo, músico y productor brasileño miembro del grupo Los Hermanos.

“Me gusta más su proyecto en solitario que lo que hace con Los Hermanos. Sus discos me parecen muy personales y me siento muy cercana a su universo creativo. El disco lo hemos grabado todo entre los dos porque soy muy independiente en mi vida y en mi trabajo y no me veo trabajando con otra gente para grabar instrumentos. Me gusta hacer las cosas por mí misma, pero también necesito de una opinión externa”, cuenta. En Soyo hay canciones en francés, portugués y, sobre todo, español. “El hecho de haber pasado un período de mi vida muy importante en Argentina me hace sentirme en deuda con el castellano. Me siento más argentina que otra cosa”, admite.

2016 es otro buen año para Dom La Nena, que gira por España estos días. Y es que parece que la suerte está del lado de Dom La Nena, una artista todavía joven con todo por delante y con mucho y muy bueno que ofrecer.