INDULTO EN LA MAESTRANZAOpinión
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Indulto a ‘Cobradiezmos’, en Sevilla tuvo que ser

La Maestranza fue testigo de un hecho histórico para la fiesta: la vuelta a la vida de un toro de la ganadería de Victorino Martín

EFEJose Manuel Vidal. Manuel Escribano, durante su faena con 'Cobradiezmos', que fue indultado, ayer en la plaza de la Maestranza.JOSÉ MANUEL VIDAL (EFE) / ATLAS (atlas)

La Maestranza, uno de los templos sagrados de la tauromaquia, fue ayer miércoles protagonista y testigo de un hecho histórico y trascendental para la fiesta: la vuelta a la vida de un toro de la ganadería de Victorino Martín. En Sevilla tuvo que ser, y era de justicia que así fuera; en esta plaza, escenario de triunfos, sangre derramada, fracasos y sueños; prestigiada por la historia y vituperada por la modernidad descafeinada; en esta plaza, referente de grandezas y heroicidades, salió el toro, ese Cobradiezmos de Victorino, nacido para glorificar su especie y dar brillo a la fiesta y ser aclamado como uno de los más grandes que en este mundo hayan sido.

Merecía Sevilla un triunfo así. Cobradiezmos podía haber salido por la puerta de toriles de cualquier otra plaza, pero salió al amarillo albero sevillano. Como tenía que ser. ¡Bendita casualidad…!

A medida que pasan las horas y se despeja la mente, se engrandece la figura del toro indultado. Sin duda, Cobradiezmos es uno de los toros más bravos, encastados, nobles, completos y redondos que haya salido nunca en la Maestranza. Uno de los toros que, quizá, solo salgan una vez en la vida. Espectacular y deslumbrante desde que embistió al capote de su lidiador, que lo esperaba de rodillas en los medios, hasta que siguió todo ufano a los cabestros camino de los corrales. Un animal, emblema de bravura y nobleza, que embriagó de felicidad a esos pocos aficionados que estaban en los tendidos, necesitados de algún milagro que les hiciera renovar su fe en la tauromaquia. Y Cobradiezmos les devolvió la alegría para siempre. Más de uno con razón dirá que ya puede morir tranquilo.

Y el toro le tocó en suerte a un torero modesto, Manuel Escribano, que, quizá, todavía, no sea consciente de lo que le ha ocurrido. De momento, ha escrito su nombre con letras de oro en la historia de la Maestranza, que no es poca cosa.

Y protagonizó algo más hermoso: estuvo a la altura de su oponente, con un toreo largo, hondo, sentido y emocionantísimo. Escribano se proclamó ayer figura del toreo. Y el título se lo concedió Cobradiezmos con todos los honores.

Escribano se anunció con Victorino Martín y aún le queda Miura; y no como otros, figuras ellos, que prefieren corderitos lechales y ositos de peluche. Así les va, mientras la gloria la pasean los héroes.

Para triunfar a lo grande hay que arriesgar.

En fin, que el aficionado de verdad, esos de los que tan pocos quedan, vivió ayer uno de los días más felices de su vida. Y quien estuvo en Sevilla nunca olvidará el 13 de abril de 2016, porque corridas como la de ayer se quedan para siempre en el alma. En Sevilla tuvo que ser…

¿Por qué un indulto es un hecho excepcional en el toreo?

- El indulto de un toro es un hecho absolutamente excepcional, y todos los reglamentos taurinos así lo establecen. Según la normativa nacional, solo se puede conceder "en plazas de primera y segunda, cuando una res por su trapío y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia así lo merezca, al objeto de su utilización como semental y para preservar en su máxima pureza la raza y la casta de las reses". El reglamento andaluz señala que solo se pueden conceder en plazas de toros permanentes, en corridas y novilladas con picadores.

- Deben concurrir tres circunstancias: primero, que el indulto sea solicitado mayoritariamente por el público; segundo, que lo solicite el diestro al que le haya correspondido su lidia; y tercero, que muestre su conformidad el ganadero.

- Una vez concedido el indulto, el toro pasa a ser propiedad de su antiguo dueño tras pagar al empresario la cantidad correspondiente, y es devuelto a la dehesa, donde, tras las curas pertinentes, se dedica a semental.

- En la temporada de 2015 se indultaron en España 16 toros, uno menos que en 2013, y tres menos que en 2014, según el portal Datoros.

- El último toro indultado en plaza de primera categoría (Madrid, Sevilla, Bilbao, Valencia, Málaga, Córdoba, Pamplona y Zaragoza) fue Arrojado, de la ganadería de Núñez del Cuvillo, que recibió el premio el 30 de abril de 2011 en la Feria de Abril de Sevilla.

- En esta plaza solo se había indultado un novillo el 12 de octubre de 1965. Su nombre, Laborioso, y perteneció a la ganadería de Albaserrada.

- En Las Ventas solo se ha indultado un toro: Belador, de Victorino Martín, el 19 de julio de 1982, lidiado por Ortega Cano.

- Enrique Ponce es el torero que ostenta el récord de toros indultados: 41.

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