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Fabián: Fe a fuerza de canciones

El músico, un auténtico talento oculto, publica 'La fe remota', un álbum de orfebrería pop

El músico Fabián en la cafetería madrileña La Bicicleta.
El músico Fabián en la cafetería madrileña La Bicicleta.

El frío ha llegado reivindicando su momento y, con un café caliente entre las manos, Fabián (León, 1981) cuenta preocupado que lleva varias semanas con la garganta resentida por culpa de un constipado. Con todo, la noche anterior no dudó en acudir al emotivo homenaje que se rindió a Antonio Vega en la sala Babel, en Torrelodones, donde el periodista Santiago Alcanda reunió a músicos, familiares y amigos. Precisamente con el sobresaliente compositor fallecido comparte la necesidad y la preocupación por entender todo aquello que nos rodea a través de canciones de auténtica orfebrería pop. “Componer es como una pulsión. Hago canciones para tratar de explicarme a mí mismo y para comprender el mundo en el que vivo”, explica en una cafetería del barrio madrileño de Malasaña.

Es un espíritu inquieto que no deja de buscar respuestas y encuentra con facilidad la belleza en lo cotidiano. Leer mucho sobre física le ha marcado a la hora de escribir, sobre todo los temas de La fe remota, su quinto disco y elegido también quinto mejor álbum del año 2015 por los críticos de EL PAÍS. “Encuentro muy poética la física cuántica. El hecho de existir y no existir al mismo tiempo, de estar en dos sitios a la vez, me resulta fascinante. La teoría de cuerdas o la teoría de la relatividad parece que son títulos de poemas”, apunta.

Hijo de emigrantes, el artista nació en Biel (Suiza) donde sigue teniendo familia. Allí pasó únicamente su primer año de vida, por lo que todos sus recuerdos están en León, y se considera un leonés de pura cepa. Dedicándose a la música su mudanza a Madrid parece casi una obligación, sin embargo Fabián no se plantea aún el traslado a la capital. “Vivir en León, el clima y la gente, me influye mucho en la manera de hacer canciones”, afirma, y reconoce que necesita el espacio y los momentos de soledad que encuentra en su ciudad.

El intérprete consiguió meterse a la crítica en el bolsillo desde el principio, con sus primeros trabajos se ganó el reconocimiento de la prensa y de sus compañeros de profesión, como Quique González que le ha apoyado cantando con él. A todos él mismo les mandaba sus discos. Hoy siente que es un privilegiado por todo lo que ha alcanzado y valora muchísimo el afecto que le tiene su público. “Noto que con cada disco se va sumando más gente, y el cariño de la crítica y de mis compañeros es muy bonito”, señala. El lanzamiento de La fe remota ha sido algo muy esperado por todos sus incondicionales, que han recibido con ganas esta decena de canciones (11 en la versión digital). “En un principio iba a hacer una preventa del disco en mi web durante un mes, pero la distribuidora se puso en contacto conmigo porque había mucha demanda en tiendas”, dice. Lo que le llevó a dejar el plan inicial atrás, adelantando la salida física del disco, y también del vinilo.

El álbum lo ha grabado en su pequeño estudio, mano a mano con Pepe López, a excepción de la trompeta que suena en Sálvalo, que es de Raúl Marqués (del grupo Olivenza). Y lo han hecho con tiempo y tranquilidad, lo que les ha permitido dedicar a cada canción la atención que requería, logrando un sonido muy potente, y unos arreglos instrumentales cuidados al milímetro. “Hemos trabajado de forma pausada, sin presiones y sin expectativas, y al final han quedado los temas muy redondos y con mucha instrumentación”, apunta.

Confiesa que aun cuando no está grabando se encuentra dándole vueltas a canciones y poemas, aunque no lo vive como una obsesión. El músico compone con mimo, limando cada detalle y atendiendo a cada nota, como si trabajara pequeñas piezas de marquetería. No se considera sólo un cantautor porque entiende que el término no engloba un género, y si tiene que etiquetar su trabajo de alguna forma, lo hace definiéndose como un autor de canciones pop que se preocupa por las letras y los arreglos.

En el año 2010 estuvo de gira por Colombia junto a Manolo Tarancón, en esas casi dos semanas de conciertos y convivencia decidieron crear La Viejita Música, su propio sello. Con él defienden sus respectivos proyectos, Manolo desde Valencia y Fabián desde León, además del de otros músicos como Carlos Madrid. El compositor lleva las riendas de su carrera y no esconde que es un trabajo cansado, que requiere una dedicación absoluta. “Me encargo de todo el proceso, desde la primera idea de la canción hasta meter el disco en el sobre”, cuenta. El leonés no se queja y todo lo hace con muchas ganas e ilusión, entregándose a cada tarea con delicadeza.

El próximo viernes 15 presentará en la sala Siroco de Madrid los temas de La fe remota, donde demostrará cómo a fuerza de canciones, convence incluso a los más exigentes. “Veo en perspectiva estos años de trabajo y estoy muy satisfecho con el resultado”, manifiesta. Fabián valora su carrera como una progresión natural en la que todo lo ha logrado avanzando siempre por carreteras secundarias, y manteniendo su fe en las canciones por encima de todas las cosas.