Música clásica

Ruiz Mantilla reúne 20 años de perfiles de grandes batutas

El periodista de EL PAÍS resume dos décadas de información de clásica en ‘Contar la música’

El periodista de EL PAÍS Jesús Ruiz Mantilla.
El periodista de EL PAÍS Jesús Ruiz Mantilla.CLAUIDO ÁLVAREZ

Decía Elvis Costelo que “escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura”. Pero Jesús Ruiz Mantilla aceptó el reto hace más de 20 años y ahora vuelve la vista atrás para analizar la “maravillosa oportunidad de conocer” a una serie de músicos, directores y compositores. El periodista de EL PAÍS recoge los perfiles de grandes figuras de la música clásica que le han regalado experiencias y enseñanzas durante el desarrollo del oficio en Contar la música, que edita Galaxia Gutenberg y que Mantilla ha presentado hoy miércoles en el Conservatorio Superior de Madrid junto con Luis Suñén, director de la revista Scherzo, y Antonio Muñoz Molina.

No es una recopilación, en este libro se recogen perfiles que “configuran el panorama presente de la música, a través de conversaciones y encuentros” que ha tenido con ellos a lo largo de los años. “Ese presente está centrado en tres generaciones separadas que van desde la de Abbado, Barenboim y Mehta hasta la de Gustavo Dudamel o Lang Lang. En España hemos pasado en esos años a una normalidad de la excelencia, los grandes intérpretes vienen a nuestro país varias veces al año. Hemos experimentado un desarrollo musical muy importante, y todas esas sensibilidades y concepciones están recogidas en el libro”, explica el autor.

También se analizan fenómenos que han marcado nuevos caminos en la música clásica, “que desde fuera del epicentro occidental van a suponer un futuro renovado, con otra espontaneidad y frescura, como el caso de los pianistas chinos, los venezolanos del Sistema o experiencias como la orquesta del West-Eastern Divan”. Respecto a si la música, a la luz de esos últimos casos, puede ser motor de cambios sociales o políticos, el autor se muestra firme. “La música es objetiva, no nos hace mejores. En los campos de concentración se escuchaba a Los maestros cantores: la música es objetiva pero depende de quién la utilice servirá para el bien o el mal. Pero sí que te acompaña y sirve para reflexionar y disfrutar. A través de la sensibilidad sí que se pueden construir cosas mejores. En el caso de Venezuela es paradójico, porque aunque es un proyecto megalómano no parece que en el país dé resultado. Venezuela va peor que nada. Lo que si hay que pensar es que si encima no tuvieran eso, ¿qué sería de ellos?. Y en Palestina tampoco se ha resuelto el conflicto por mucho que haga Barenboim. Es una cuestión a largo plazo. Cuando salgan de esos horrores, tendrán ese arma a la que aferrarse desarrollada; pero la utilidad de la música la veo como algo más íntimo”.

En el libro se retrata el lado más íntimo y profundo de figuras como Claudio Abbado, Philip Glass, Grigori Sokolov o Anne-Sophie Mutter en un recorrido a través de la evolución de la música. “Hemos pasado de las generaciones ultrasensibles al detalle y a los sonidos con una carga muy ideológica y comprometida –en los que operaba el carisma, el poder y la influencia-, a una generación también muy comprometida con lo social que es ultratecnológica y con iniciativas muy modernas en sus carreras. Es también el paso del intimismo a la globalidad, del paso del público selecto a otro mucho más grande y curioso por las novedades”, cuenta Ruiz Mantilla.

Contar la música es una obra que, según el autor, no va dirigida a los expertos sino a todo el mundo, y que pretende “despertar aficiones”. Cabe también en la obra el avance de los músicos españoles que hoy triunfan por todo el mundo, como Javier Perianes, y una visión de la música “sin santificar a nadie”. En una España en la que las amenazas a la música en el sistema educativo son una constante que sobrevuela colegios y escuelas. “Estamos rodeados de gente insensible y sádica, que quiere arrebatarnos algo que es benigno, útil y placentero. Lo que se ha hecho en este país con la cultura es propio del sadismo, es como un pellizco para hacerte daño. Los políticos no tienen ni la respuesta ni la salvación. El país es tan sabio que ha sabido desarrollar una especie de antídoto a todo eso que en las generaciones de músicos se ve: se han sabido buscar la vida y encontrar ellos mismos las soluciones cuando nadie se lo pone fácil. Ese amor por lo que se hace que se ve en los conservatorios nos ha salvado y nos va a salvar para que la música sea algo importante, no una maría, sino algo fundamental en nuestra vida”, expone Ruiz Mantilla.

El autor busca los caminos de la naturalidad alejada del divismo –tema del que irá su siguiente libro- y decide contar sus historias “a través de su percepción, su sensibilidad y su enorme conocimiento no solo de la música, sino del mundo en el que viven a través de la música”. Un viaje a través de la música reciente a través de uno de sus testigos, que ha visto llegar y marcharse a aquellos que, en parte, han hecho de la música clásica lo que hoy es.

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