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OBITUARIO

Hellmuth Karasek, un periodista generoso y divertido

Ejerció durante 26 años el cargo de jefe de cultura del semanario ‘Der Spiegel’

Hellmuth Karasek, el pasado 9 de marzo.
Hellmuth Karasek, el pasado 9 de marzo.

Hellmuth Karasek fue un periodista afortunado gracias a varios regalos que le hizo la naturaleza. El genial periodista y crítico literario nació con tres dones que le ayudaron a tener éxito en la vida: era encantador, gracioso e inteligente, muy inteligente. Nadie como él podía pasar de analizar un poema de Hölderlin, al minuto siguiente contar anécdotas de Woody Allen, por la tarde hacer una reseña sobre la última novela de Phillip Roth y por la noche alegrar la vida a decenas de miles de espectadores en un show de televisión.
Karasek, que murió el martes pasado en Hamburgo a la edad de 81 años, víctima de un cáncer, también tenía otra virtud que le convirtió en un periodista admirado y querido por el gremio, algo por lo demás insólito en un oficio donde impera la envidia: era generoso. “Era un soñador querido por la redacción”, escribió un periodista de la revista Der Spiegel al recordar su época de jefe de cultura del semanario, cargo que ejerció durante 26 años.
“Karasek dirigió la sección con mano suelta, observaciones claras y una generosa grandezza que no era bien vista en la casa, donde imperaba una estricta jerarquía”, señaló la revista en un obituario que publicó el sábado. “Escribía a mano sus notas, habitualmente en su casa, las enviaba a la redacción por fax y nunca hubo que corregirle. Cuando él corregía otros textos se hacía acompañar por una copa de champán”.
Su carrera como periodista la inició en 1960 en el periódico Stuttgarter Nachrichten. Ocho años después era crítico de teatro en Die Zeit y en 1974 fue nombrado jefe de la sección cultura en Der Spiegel, cargo que abandonó en 1996 cuando los editores no quisieron publicar una crítica suya de la película Rossini, del director Helmut Dietls. El divorcio periodístico no acabó con la fama de Karasek, quien ya se había convertido en una estrella de la televisión gracias al legendario programa Cuarteto literario que emitió la segunda cadena pública, ZDF, entre 1988 y 2001.
Al lado de Marcel Reich Reinicki, el famoso “papa de la crítica literaria alemana”, Karasek brilló gracias a los dones que le había regalado la madre naturaleza. Entre el implacable Rech Reinicki y la siempre hosca crítica austriaca Sigrid Löffler, el periodista y crítico deleitó al público con su jovialidad, su amplia cultura literaria y su legendaria memoria.
Hellmuth Karasek nació en Moravia en 1934 y cuando tuvo la edad necesaria vistió con orgullo el uniforme de las juventudes hitlerianas. Sus padres eran admiradores del Führer. Poco antes del fin de la guerra, la familia escapó del Ejército Rojo hacia el este de Alemania. Y después de aprobar el bachillerato con la mejor nota en 1952, Karasek abandonó la RDA.
Después de dejar la revista Der Spiegel, Karasek dio rienda suelta a su creatividad. Su primera novela, Das Magazin (La revista), fue un ajuste de cuentas con el semanario donde describía las intrigas y la lucha por el poder en una revista famosa de Hamburgo. El libro fue destrozado por la crítica. En cambio, Karasek solo cosechó elogios cuando publicó su autobiografía, Auf der Flucht (La huida), donde describe su niñez, la guerra, la pérdida del hogar y su vida bajo dos dictaduras, la nazi y la comunista en la RDA. No fue el único éxito de Karasek, un crítico que se atrevió a calificar a Günter Grass como un “presumido intolerable” y que cometió el pecado de poner en una misma lista de los 10 peores libros que había leído Mi lucha, de Hitler, y La rata, del nobel alemán.
Grass nunca le perdonó los dos insultos, pero Karasek siguió disfrutando de la vida y alegrando la vida de sus amigos, colegas y una legión de admiradores. “Será siempre recordado no solo como un gran escritor, sino como un hombre maravilloso”, señaló la ministra de Cultura, Monika Grütters, al recordar la vida del periodista más generoso y divertido que haya tenido nunca el gremio en Alemania.