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El fotógrafo de la premonición

Ricardo Calero reflejó hace diez años el actual drama migratorio del Mediterráneo

A la izquierda, fotografía que retrata el reciente rescate de un grupo de migrantes en el Mediterráneo. A la derecha, una premonitoria foto de 2005 de Ricardo Calero sobre la migración.
A la izquierda, fotografía que retrata el reciente rescate de un grupo de migrantes en el Mediterráneo. A la derecha, una premonitoria foto de 2005 de Ricardo Calero sobre la migración.

A veces, el arte imita a la vida y, a veces, la vida termina imitando al arte. “Cuando vi la fotografía me quedé conmocionado”, explica, al otro lado del teléfono, Ricardo Calero (Jaén, 1955). Se refiere a la instantánea captada el 5 de agosto por la policía italiana (y difundida después por numerosos medios de comunicación de todo el mundo, entre ellos EL PAÍS) en la que decenas de inmigrantes flotan en aguas del Mediterráneo esperando ser rescatados tras naufragar su barco, que había partido de la costa libia.

Hace diez años, Calero esparció en el mar y fotografió más de 3.000 copias de pasaportes para reflejar el drama de la migración. “Al ver la imagen [de la pasada semana], me quedé media hora parado, porque lo que en mi trabajo eran pasaportes ahora son seres humanos”, comenta.

Disparó su fotografía en el cabo de Gata, en Almería, sin más ambición que la de contar, “con el lenguaje del artista”, la realidad de la migración. “Entonces, pensaba que ya era un tema de capa caída; ni me podía imaginar lo que estamos viviendo hoy”, explica, sorprendido por el alarmante número de muertes en el Mediterráneo. En lo que va de año, más de 2.000 personas que buscaban un nuevo hogar han fallecido en sus aguas, según la Organización Internacional de las Migraciones.

Su proyecto, Sueños en el mar, comenzó en 2001 y ha durado más de 10 años —de hecho, su autor no lo da por cerrado—. La idea consistía en arrojar al mar desde una lancha cientos de pasaportes fotocopiados para después seguir y fotografiar su recorrido. ¿El objetivo? Un retrato del viaje que un migrante realiza cuando se embarca. “De los 3.650 que lancé, recuperé 78”, precisa. Los demás quedaron a merced de las olas. “Me gustaría que alguien encontrara algunos y le hicieran reflexionar”.

La historia de la humanidad es la historia de la emigración

Ricardo Calero, artista

Calero no oculta su perplejidad por las políticas europeas en este asunto. Grecia, uno de los países comunitarios que está recibiendo más inmigrantes, especialmente refugiados que huyen de la guerra en Siria e Irak —124.000 este año, según Acnur—, ruega a Bruselas ayuda y se siente ignorada. “¿Desde cuándo un inmigrante es un ilegal?”, se pregunta el artista. “Será irregular, pero las personas nunca son ilegales”, añade.

Metáfora de la identidad

Calero utilizó el pasaporte como metáfora de la identidad personal: “Como documento pasado por un registro oficial, te convierte en alguien. Con él ya no solo existes, sino que eres; eres un nombre y un número”.

Sueños en el mar ya se ha presentado en España, en Italia y, recientemente, en Andorra. También se ha podido ver en formato de vídeo, en Madrid. Este trabajo “parte de una reflexión” sobre “la historia de la humanidad”, que para él “es la historia de la emigración”.

Y respalda así su idea: “Si tú eres creyente, ves que los primeros emigrantes fueron Adán y Eva, expulsados del Paraíso; si eres evolucionista, sabes que todos venimos de África”. “Somos lo que somos gracias a la migración”, remata.