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El libro infantil y juvenil resiste y vuelve a crecer su consumo

Tras tres años consecutivos de caídas la venta aumentó un 3% en 2014. Las editoriales apuestan por nuevos contenidos

Unos jóvenes leyendo en la última feria del libro de Madrid. Ampliar foto
Unos jóvenes leyendo en la última feria del libro de Madrid.

La venta de los libros infantiles y juveniles vuelve a crecer después de tres años de caídas. En 2014 el mercado facturó 275 millones de euros, un 3% más que el año anterior , según el último informe sobre el mercado editorial en España de la Federación de Gremios de Editores de España. El aumento viene tras una reducción de ventas del 9,8% el año anterior (de 296 millones en 2012 a 267 en 2013) y una caída del 12% entre 2012 y 2011. La literatura para menores vuelve a demostrar su resistencia con respecto a la de adultos, que el año pasado facturó un 4,6% menos (de 468 a 447 millones). Los expertos consultados apuntan varios motivos: que la lectura es considerada por los padres como un elemento formativo, la labor de las editoriales en los colegios y las nuevas apuestas de las empresas, que han optado por diversificar su oferta ante el desgaste de las sagas y la fantasía.

El director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores, Antonio María Ávila cree que el mercado de literatura para menores se ha estabilizado: “Este sector estaba creciendo y en un momento determinado la crisis lo frenó. Pero no es un pinchazo, simplemente una moderación en el crecimiento”. Ávila apunta además a la calidad de los autores como clave para el nuevo repunte de ventas: “Hay nuevos autores e ilustradores muy buenos que permiten que exista una competencia. Además de otros muy reconocidos con un público asegurado como Jordi Serra i Fabra y Laura Gallego”. Gabriel Brandariz, editor ejecutivo de literatura infantil y juvenil de SM señala además que “los padres ven en la literatura una inversión y el desarrollo de sus hijos y además sigue siendo una de las formas de ocio más baratas”.

Nuevos actores

El sector también acoge la llegada de nuevos actores, lo que se interpreta con cierto optimismo. El avance de la Panorámica de la Edición Española de Libros elaborado por el Ministerio de Educación muestra que el año pasado nacieron 308 nuevas empresas editoras, alcanzando las 3.109 editoriales en activo. Pastel de Luna es una de las que engrosará la lista de nuevas editoriales de 2015, comenzó su andadura en mayo. Patricia Márquez, David Fernández y Santiago Verdugo son los atrevidos neoeditores. Están especializados en álbumes ilustrados y tienen dos colecciones: Cuentos del lejano Oriente y Cosecha propia, esta última escrita e ilustrada por artistas españoles. Todo comenzó cuando David, aficionado a las historias tradicionales orientales, escribió un cuento. En un principio pensó autoeditarlo, pero acabaron montando esta empresa. “Todo el mundo nos dice que somos valientes por emprender en este momento, pero a la vez nos apoyan, eso nos hace estar ilusionados”. El álbum ilustrado se ha convertido en una de las revelaciones del último año, sobre todo para jóvenes adultos o a todo tipo de públicos, como por ejemplo, 813 Truffaut de Paula Bonet.

Esther Madroñero es librera. Ha visto la evolución de las tendencias desde el negocio que regenta Kirikú y la bruja y habla de un “boom en la diversidad”. “La literatura infantil en España ahora tiene un peso muy importante. Nosotros tenemos un catálogo de 30000 títulos, una cifra que se ha doblado en quince años gracias a que cada vez más las editoriales españolas dieron cabida a esta temática”. Las dos adelantadas fueron Barco de Vapor (SM), que nació en 1978 y Las tres edades (Siruela), que acaba de celebrar su 25 aniversario.

El público cambia y eso hay que tenerlo en cuenta. María Solar ha sido una de las últimas autoras en publicar en Las tres edades (Mi pesadilla favorita). “Los niños de hoy en día son diferentes. Están marcados por lo audiovisual y la manera de centrar su atención también debe ser distinta. Los capítulos tienen que acabar en un punto alto y las tramas ser más ágiles”.Brandáriz, de SM, se refiere a la importancia de la historia: “El formato y la presentación es muy importante y más cuando nos dirigimos a unos lectores que tienen una cultura audiovisual importante y están sometidos a estímulos e información por todas partes. Pero todo eso tiene que estar al servicio de una historia. No sirve de nada que el envoltorio sea precioso si luego el caramelo no hay quien se lo trague”. SM es una de las diez editoriales españolas con mayor oferta de títulos para niños y jóvenes.

La literatura para niños y jóvenes también tiene que aprender a sortear ciertas dificultades. Sigrid Kraus, propietaria de Salamandra, editora de Harry Potter en España, habla de un mercado polarizado: “Hay autores y libros que se disparan y luego está el resto que tienen una venta más moderada”. Sin embargo observa que en el campo de la literatura infantil y juvenil los editores se atreven a experimentar más que con otros públicos, porque los niños y los jóvenes son “más flexibles”. Cita el fenómeno de El diario de Greg, el libro ilustrado que ha convertido a su autor Jeff Kinney en una verdadera estrella. La saga ha vendido más de dos millones de copias en España.

Los expertos Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez alertan en el Anuario de la Fundación SMde lo que denominan “novedadmanía”. “Muchas casas desarrollan en el transcurso de un año una carrera contrarreloj para llegar a determinadas fechas como inicio del curso o ferias”. Los estudiosos advierten de que este fenómeno puede reducir los niveles de exigencia de lo que se publica. Antonio Rodríguez Almodóvar, Premio Nacional de literatura infantil y juvenil de 2005, secunda esta opinión: “Percibo una obsesión muy fuerte por el mercado y a veces se están descuidando los contenidos. Primero hay que tener una buena historia y después llegará todo lo demás. Si rebajas la calidad, no crearás lectores, sino consumidores”.

Más libros publicados

Pero no solo ha crecido el número de ejemplares vendidos, sino también el de publicados. En 2014 se editaron 16279 títulos, según datos de la agencia del ISBN, mientras que en 2013 fueron 10675. El sector editorial español en general publicó en 2014 un 2,5% menos que el año anterior. Una de las claves es la variedad de las temáticas. “Las editoriales han optado por ampliar su catálogo atendiendo a todo tipo de géneros y difuminando la habitual dicotomía de los últimos años entre la ya desgastada tendencia fantástica y la narrativa realista de siempre”, afirma la especialista en literatura infantil y juvenil Victoria Fernández en el Anuario Iberoamericano sobre el Libro Infantil y Juvenil de 2015 editado por la fundación SM.