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CRÓNICA

Elton John hace vibrar el Teatro Real con sus golpes melancólicos

El músico encandila con sus clásicos en la inauguración del Universal Music Festival

Elton John durante la actuación.

Pocos músicos como Elton John han hecho de la melancolía un recurso tan efectivo. En sus manos, deslizándose apresuradas y vivas sobre las teclas del piano, y en su voz, solemne en esa extraña candidez, ese sentimiento, que antes o después nos invade a todos en la vida, golpea en el punto justo. Anoche volvió a demostrarlo en la inauguración del Universal Music Festival, que se celebra esta semana en el Teatro Real y contará con actuaciones de Caetano Veloso, Gilberto Gil, Miguel Poveda, Raphael, Juanes y El Barrio.

Con su habitual look eltoniano, eligiendo para la ocasión el azul en su traje de lentejuelas y sus llamativas gafas, el británico no esperó ni al primer minuto de The Bitch is the Back, la primera canción del concierto, para sentarse sobre la caja del piano y encandilar al público, que pagó entre 200 y 425 euros por verle en tan majestuoso y exclusivo lugar.

Su habilidad para capturar el brillo del pasado, en todos sus pliegues cromáticos y emocionales, ha sido siempre el rasgo más distintivo de este pianista extravagante, que adquirió la estética y el espléndido desparpajo del glam-rock de David Bowie o Marc Bolan en sus apasionantes comienzos para alcanzar el mayor de los estrellatos, una condición a la que no ha renunciado en décadas y menguó muchísimo su creatividad a partir de la década de los ochenta hasta nuestros días.

Cierto que ha perdido el zarpazo primario, visceral e imbatible que escondía en los setenta, incluso su voz ya no fascina por su inocencia herida, pero Sir Elton John conoce perfectamente sus virtudes y las gestiona con eficacia, basando su repertorio en un recorrido por su mejor cancionero. Con su característico gran manejo al piano, sonaron certeras y emotivas Candle in the wind, Bennie and the Jets, Tiny Dancer, Rocket Man, Goodbye Yellow Brick Road, Sad Songs o Don't Let the Sun Go Down on Me, demostrando, entretanto, con Your Song o Sorry Seems to be the Hardest Word que la balada es una distancia corta que maneja con maestría, aunque pueda rozar lo ampuloso en el empaste de Circle of Life y Can You Feel Love Tonight, pertenecientes a la banda sonora de la película El Rey León.

La melancolía volvió a funcionar, incluso en su aspecto vitalista. Cuando empalmó Your Sister Can't Twist [But She Can Rock'n' Roll] y Saturday Night's Alright for Fighting, el patio de butacas se convirtió en una pista de baile a pie de escenario, con decenas de entregados agitando el esqueleto con palmas. Pero guardó un último gancho. Cerró con la exuberante Cocodrilo Rock y todo el auditorio acompañándole en los coros. Cierto: puede que algo se pierda en el camino, pero algo también queda.

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