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Tina Modotti, retratista de México

Una exposición reúne por primera vez en España 50 obras de la fotógrafa

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Manifestación de campesinos, 1928. Cortesía de Throckmorton Fine Art

Tina Modotti (Udine, 1896 - México DF, 1942) es una fotógrafa mexicana nacida en Italia. Fue en el país norteamericano donde aprendió su profesión y desarrolló su obra. Cincuenta de sus 150 fotografías se exponen hasta el 30 de agosto en la Fundación Loewe (Madrid). Una recoleta exposición donde se reúne por primera vez en España la obra de esta artista.

María Millán, comisaria de la muestra, especifica que el el número total de la producción de Modotti no es exacto. Las que ella ha elegido forman parte de la colección de la galería Throckmorton Fine Art de Nueva York, con unos importantes fondos de fotografía latinoamericana, leitmotiv de esta edición de PhotoEspaña. Millán ha hecho un recorrido cronológico por la corta carrera de Modotti, de algo menos de siete años durante la década de los veinte.

Cuatro retratos de la fotógrafa reciben al espectador, las únicas obras en las que aparece y que no son de su autoría. Imágenes que muestran su belleza. Una belleza que la llevó a participar en algunas películas de cine mudo, durante su estancia en Estados Unidos. Un mundo del que pronto salió por considerar que solo la valoraban de una manera superficial. Ya en México, y de la mano de su amante, profesor, mentor y retratista, el fotógrafo estadounidense Edward Weston (1886-1958), aprendió muy rápido el uso de las cámaras y a imprimir en plata y en platino. Tenía condiciones innatas, de ahí, que en su breve trayectoria recorriera diferentes estilos: la pictórica y pegada a Weston, donde destacan sus flores, retratadas de cerca en las que se aprecia la textura de los pétalos. Texturas que dan volumen a las instantáneas: unas manos de lavandera, piel oscura sobre tela blanca mojada, la espuma en el agua, el brillo del anillo. Cuatro elementos que destacan en una de sus imágenes, cada uno con entidad propia pero parte del conjunto que es esa fotografía.

Modotti retrata a sus amigos y compañeros, con los que comparte círculo social e intelectual en la Ciudad de México. Los muralistas –Rivera, Orozco y Siqueiros– la contratan para que documente su trabajo en la decoración de edificios oficiales como el ministerio de Educación. En una de estas imágenes Diego Rivera mira a la cámara relajado. Actitud tranquila y natural con la que Modotti consigue captar a sus modelos, sin artificios ni en los retratos preparados ni en las escenas que captura cuando planta el trípode y pone la cámara a la altura del ojo de los hombre y sobre todo de las mujeres de la calle. Encuentra lo que le interesa: la belleza y la dignidad de lo cotidiano, de la realidad, las texturas del entorno que le otorgan tridimensionalidad a las instantáneas.

Modotti pierde su identidad europea. Siente que México es su hogar, de hecho, cuando vuelve a Europa ya no fotografía. "La gente no le dice nada", explica la comisaria. La línea fotográfica en la que más profundiza es la que retrata al pueblo, madres con sus niños, artesanos –imágenes antropológicas–, trabajadores manifestándose. En una de las instantáneas una multitud bajo sus sombreros blancos de ala ancha se manifiestan, se intuye el movimiento serpenteante de la muchedumbre. Esta es la parte que une a sus convicciones, a sus ideas comunista. Lideró alguna manifestación con Frida Kahlo, círculo que frecuentaba. En este momento, Weston entendió que "su Tina" no era la misma que había conocido en EE UU. Millán cuenta una anécdota: en un viaje,  Modotti se negó a utilizar los billetes de primera clase que Weston había comprado. La fotógrafa retrata marionetas de su amigo Germán Cueto, un escultor que fundó la corriente estridentista, en la que a través de teatro de títeres cuestionaba el mundo de la cultura y el arte.

Sus ideales políticos, en 1927 se unió al Partido Comunista mexicano, vencieron a su carrera fotográfica. Volvió a Europa, estuvo en Berlín, Moscú y España donde fue enfermera del bando republicano durante la Guerra Civil. Su relación con la fotografía fue corta pero de éxito, aunque ella nunca se sintió artista: "Trato, no de producir arte, si no fotografías honestas sin distorsión ni manipulación".

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