La televisión por Internet cambia el modelo de negocio en Hollywood

Plataformas como Netflix, Amazon o Hulu revolucionan el panorama

Una espectadora consulta su tableta mientras ve una de las series de Netflix, 'Orange is the New Black'.
Una espectadora consulta su tableta mientras ve una de las series de Netflix, 'Orange is the New Black'.

Cuando se estrenó la tercera temporada de House of Cards, alguien le dio a un botón en un pueblo llamado Los Gatos, California, y desde ese momento 50 millones de clientes de Netflix, la dueña de la serie, tuvieron la opción de ver el primer episodio cuando les apetezca, vivan donde vivan, sin anuncios, sin poner un disco, sin descargarlo en ningún sitio, sin tener que contratar ningún paquete de canales, sin antena de televisión. Incluso, sin aparato de televisión. Vale con una tarjeta de crédito, una conexión a Internet y cualquier pantalla.

La distribución de vídeo por Internet ha revolucionado la forma en que se produce y se consume la televisión. Servicios como Netflix, Hulu o Amazon amenazan con convertir en obsoleta cualquier oferta de televisión lineal, con horarios y anuncios. Al mismo tiempo, al convertirse en productores de contenido propio, han abierto una cantidad de puertas sin precedentes a actores, directores, guionistas y técnicos de todo tipo. Además, plataformas como Hulu o Yahoo! se convierten en hogar de la segunda vida de series ya canceladas por sus cadenas. Hollywood, entendido en sentido amplio, vive una revolución en el empleo creativo.

Netflix y Amazon producen hoy ficción de primera categoría

“Hay más shows de televisión que nunca en la historia”, afirma a este periódico Chuck Slocum, directivo del Sindicato de Guionistas de Hollywood, que calcula que hay 250 series en producción. Slocum califica lo que está pasando como un “maravilloso nicho de negocio de producción de alto nivel”. Netflix y Amazon, que hace pocos años eran una empresa de alquiler de DVD y una tienda de libros, producen hoy ficción de primera categoría, gastando una media de 3,5 millones de dólares por episodio. Nadie ha visto venir el fenómeno, afirma Slocum: “El día antes de estrenarse el primer capítulo de House of Cards te habría dicho que estabas loco”.

Amazon y Netflix aplastaron a las cadenas tradicionales en los últimos premios de televisión de los Globos de Oro. “Lo que está pasando en la televisión es increíble”, dijo Kevin Spacey tras recoger su premio por House of Cards. Spacey, productor ejecutivo de la serie, afirmó que en ninguna cadena convencional le habrían dado la libertad creativa de que ha disfrutado. También pronosticó que pronto veremos a nuevas empresas entrar en el negocio de la producción y distribución de contenidos a la carta, especialmente “aquellas que tienen tropecientos millones”, dijo Spacey en referencia a los gigantes tecnológicos. Sin ir más lejos, PlayStation ya tiene su primera serie de producción propia, Powers.

Los grandes estudios, mientras, llevan adelgazando desde la recesión de 2008

Esta competencia sin precedentes en la ficción televisiva ha obligado a los canales de cable a espabilarse. Es ahí donde hay un verdadero boom de empleo para sectores como el de Soclum. “En nueve años hemos pasado de 25 series a 125 en los canales básicos de cable”, afirma. “Cada una de estas series tiene una sala de guionistas de entre tres y ocho personas. El número de escritores contratados en televisión es el más alto de los últimos veinte años”.

El año pasado, la industria de películas y grabación sumó 8.000 empleos nuevos, un crecimiento del 6,5% que supone tres veces más que cualquier otro sector en el condado de Los Ángeles, según cifras recopiladas por Los Angeles Times. Robert Kleinhenz, economista jefe de una consultora local, afirmaba en ese periódico que la base de este empleo está en los nuevos productores de vídeo digital. Se están perdiendo empleos que no volverán y están surgiendo empleos que antes no existían.

Este año, Netflix va a lanzar 50 series exclusivas y va a usar tecnología de alta definición 4K para sus emisiones

Los grandes estudios, mientras, llevan adelgazando desde la recesión de 2008. En los primeros dos años de la crisis, el condado de Los Ángeles perdió 12.600 empleos de la industria del espectáculo, que supone el 10% del PIB local. El pasado noviembre, Warner Bros., el estudio más grande de Hollywood, anunció el despido de 1.000 de sus 8.000 trabajadores. “La mayoría de estos despidos son trabajos administrativos”, afirma Slocum, debidos al cambio en la distribución del contenido. Los últimos despidos en Paramount fueron en finanzas, marketing, recursos humanos y asesoría legal.

Este año, Netflix va a lanzar 50 series exclusivas, afirma Kari Pérez, portavoz de la compañía. Además, va a empezar a usar tecnología de alta definición 4K para sus emisiones. En este nuevo panorama, las novedades van de la mesa de montaje al salón del espectador. Nadie contrata publicidad, nadie estudia la franja horaria, nadie imprime un DVD, nadie lo lleva a la tienda.

HBO y NBC han decidido competir directamente con sus propios servicios por Internet, un mundo donde ya están Apple y YouTube (Google), iniciando lo que parece una convergencia de productores y distribuidores. “Tenemos una visión del futuro de la televisión bastante clara, una televisión basada en aplicaciones”, afirma Pérez. Una televisión donde el espectador zapea por menús, no por canales. En millones de casas la pregunta ya no es qué ponen hoy, sino qué te apetece ver.

Cambio creativo

En una entrevista con Bloomberg, Ben Silverman, ejecutivo que dejó la cúpula de NBC/Universal para fundar los estudios Electus, destacaba las oportunidades que ha abierto este atrevimiento de Netflix y Amazon. “Han llegado a la ciudad y han dado la vuelta al modelo”, decía Silverman. “Netflix encarga directamente series enteras”, en vez de encargar un piloto y ver si funciona. Eso también pone más presión sobre el aspecto creativo, al hacer que el concepto de una serie tenga que estar definido desde el principio, explicaba Silverman. La forma de consumir las series “ha impactado la forma en que contamos las historias”, decía el ejecutivo, ya que ahora hay que pensar en un espectador que puede ver seguidos 8 o 10 episodios de la serie.

Con la irrupción del streaming, el nuevo modelo de negocio está impulsando la excelencia creativa. “Antes se trataba de público masivo, de conseguir cuanto más mejor”, explicaba Silverman. “Ahora se trata de calidad. Aunque no lo vea mucha gente al principio, dejar que la gente lo descubra, y que a través de ese punto de calidad se convierta en un éxito”. El riesgo, además, no es tanto, ya que se trata de un mundo ultrapersonalizado. Netflix sabe más de los gustos y horarios de sus espectadores de lo que jamás podrá saber una cadena tradicional a través de medidores de audiencias, y lo sabe en tiempo real. No sólo sabe lo que ven y cuándo, sabe lo que descartan, lo que miran y guardan para luego, lo que empezaron a ver y dejaron.

Sobre la firma

Pablo X. de Sandoval

Es editorialista de la sección de Opinión. Trabaja en EL PAÍS desde el año 2000 y ha desarrollado su carrera en Nacional e Internacional. En 2014, inauguró la corresponsalía en Los Ángeles, California, que ocupó hasta diciembre de 2020. Es de Madrid y es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense.

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