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El hombre que miraba al mar

Murió súbitamente Carlos Calderón Fajardo, uno de los narradores peruanos más queridos por los lectores y autores más jóvenes

El hombre que miraba al mar

Si la semana pasada comentaba con tristeza la desaparición de dos escritores, Günter Grass y Eduardo Galeano, esta vez el dolor es mucho más profundo. Murió súbitamente uno de los narradores peruanos más queridos por los lectores y autores más jóvenes, uno de aquellos escritores que engrosan la siempre injusta lista de “los secretos mejor guardados de la literatura del país X”. Se trata de Carlos Calderón Fajardo, versátil como pocos, con una obra que incluye lo policial, lo fantástico, las aventuras, el terror. Su muerte temprana ha dejado desconsolada a varias generaciones de jóvenes escritores peruanos, quienes inundan sus muros de Facebook y blogs de homenajes a “el hombre que mira al mar”, como le gustaba que lo llamen y como titula uno de sus libros. Aquí una de las últimas entrevistas que ofreció a la prensa. Adiós, querido amigo.

Una lista con la que me siento muy identificado: algunos de los peores hábitos que tenemos los lectores. Entre ellos mis favoritos son el tener siempre un libro en la mano (he ido incluso a bodas con un libro en el bolsillo del saco); hacer referencias literarias todo el tiempo, aunque con eso dejemos en cero a nuestros interlocutores; y usar cualquier cosa, absolutamente todo, como marcadores de libros (todo menos hermosos marcadores que siempre terminan perdiéndose). Más hábitos de lectores en Bustle por Mariana Zepeda.

En mi columna anterior, comentando la shortlist del premio The Independent Foreign Fiction, dije que Tomás González era el único autor en castellano. Un error. Omití a Juan Tomás Ávila Laurel, escritor (y también bloguero) ecuatoguineano de larga trayectoria quien vive exiliado en Barcelona por sus críticas al régimen de Obiang Nguema Mbasogo. La obra con que es finalista (Arde el monte de noche, publicada en el 2009 España por Calambur) ha sido traducida como By Night the Mountain Burns.

Luego de que seis miembros del PEN CLUB decidieran no asistir a la gala que se celebró el 5 de mayo, entre ellos Peter Carey, Michael Ondaatje y Teju Cole, 147 escritores se sumaron a la causa firmando una carta rechazando el premio que la organización ofreció a la revista francesa Charlie Hebdo como paradigma de la libertad de expresión. Para los firmantes, el premio avala un material que consideran ofensivo y que intensifica los sentimientos anti-islámicos y anti-árabes que prevalecen en el mundo occidental. Entre los autores figuran Junot Díaz, Lorrie Moore, Joyce Carol Oates y Michael Cunningham. Otros autores, como Salman Rushdie (a través de un tweet donde los acusa de querer protagonismo) Bernard-Henri Lévy o Pierre Assouline consideraron que los autores están, por lo menos, mal informados sobre la revista y su lucha contra el fanatismo.

Como todos saben, la Feria del Libro de Bogotá tuvo como País Invitado de Honor a Macondo, la mítica ciudad real maravillosa de Gabriel García Márquez. Entre las muestras un libro tenía un lugar de privilegio: una primera edición de Cien años de soledad, dedicada por el autor al librero de viejo Álvaro Castillo. Lamentablemente, pese a las medidas de seguridad, el libro fue robado. El libro está asegurado y al parecer podría costar 25 millones de pesos colombianos (un poco más de 9.000 euros). Aunque para su autor, desde luego, el valor es incalculable. Un mal sabor en medio de una fiesta maravillosa para homenajear a García Márquez y su ciudad inolvidable.