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Libertad, diversidad e independencia en el Festival de Sundance

El certamen que hace 30 años creó Robert Redford lucha por mantener su espíritu contestatario ante Hollywood

Robert Redford y Nick Nolte, en una imagen de 'A walk in the woods'.
Robert Redford y Nick Nolte, en una imagen de 'A walk in the woods'.

Nunca tanto como este año estuvo el Festival de Sundance tan cerca y tan lejos de Hollywood. Tan cerca porque dos de los alumnos de la última edición del festival de cine independiente que creó Robert Redford hace 30 años se acaban de graduar en los Oscar. Se trata de Boyhood, película que aspira a seis estatuillas (muchos esperan se alce con la victoria), y Whiplash, que el pasado año ganó en Park City el premio de la audiencia y el del gran jurado, y ahora también aspira a mejor película en los Oscar. Ahí acaban los puntos de encuentro entre un festival que desde la independencia de sus producciones no puede ser más diverso en su programación y una industria que guiada por un único color, el del dinero, limita su producción a un solo club: el del hombre blanco. “Ava DuVernay ganó [en Sundance] el premio como mejor directora por Middle of Nowhere. Es todo lo que tengo que decir”, subrayó John Cooper, director del festival, durante la inauguración de estos once días de cine.

Robert Redford, en la rueda de prensa del jueves de presentación de la actual edición de Sundance. ampliar foto
Robert Redford, en la rueda de prensa del jueves de presentación de la actual edición de Sundance. reuters

Cooper hizo así referencia a la polémica de la que es imposible escapar en Hollywood: Los gritos de racismo ante la total ausencia de candidatos negros en las categorías interpretativas y de la escasa presencia en los Oscar de Selma, dirigido por la afroamericana DuVernay y centrado en la figura de Martin Luther King. Como dijo Redford en la misma rueda de prensa, a su gusto la diversidad en Hollywood no ha crecido lo suficiente. “Encima soy una persona impaciente, lo cual empeora las cosas”, añadió al menos aliviado de que su festival está “a años luz” de Hollywood en estos temas. De hecho, su deseo es que esta plataforma que creó para dar a conocer películas que de otra forma habrían desaparecido del mercado también sirva para que la industria abra sus puertas a artistas de todos los colores y sexos. Porque según un estudio del Instituto Sundance, la falta de diversidad se debe a que “los que toman las decisiones” ni se enteran de que hay otras opciones.

Ahí es donde Sundance lo da todo, abriendo sus puertas con What Happened, Miss Simone?, un documental sobre Nina Simone que se convierte en un alegato contra el racismo demostrando el poder de una voz, al que siguió como contrapunto la comedia The Bronze con sus secuencias de sexo acrobático. “Creemos en la diversidad y en la libertad de expresión y eso es obvio. Aquí el público ve muchos filmes que enfurecen”, recordó Redford antes de volver a incidir en que esa es precisamente la meta de este festival. “Porque la libertad de expresión está en peligro en muchas áreas pero hasta donde nos atañe haremos lo posible por mantenerla viva”, agregó en recordatorio a los recientes atentados en París.

Alejado en los últimos años del festival para no eclipsar el carácter independiente de este foro cinematográfico con su propia fama como estrella de Hollywood, Redford decidió este año hacer una excepción presentando su última película a concurso. Se trata de A Walk in the Woods, filme que dirige Ken Kwapis y donde Redford y Nick Nolte interpretan a un par de viejos gruñones dispuestos a cruzar los Apalaches. “Es muy raro”, declaró el intérprete de su primera película en su propio festival, un foro en el que también formara parte del programa The Way of the Rain y en el panel que bajo el título de Power of Story: Visions of Independence se centrará en una conversación entre el actor, director y productor y el indie que se convirtió en magnate, George Lucas.