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María Pagés repasa siete años de su vida en el Teatro de la Maestranza

La bailaora estrena esta noche su nuevo espectáculo en la Bienal de Flamenco de Sevilla

La bailaora María Pagés. Ampliar foto
La bailaora María Pagés.

Un camino que se va labrando, el camino como alegoría y metáfora de una trayectoria revestida de manos que retan al viento y tacones que marcan el paso. A eso invoca María Pagés en su nuevo espectáculo Siete golpes y un camino, que estrena esta noche en el Teatro de la Maestranza dentro de la Bienal de Flamenco de Sevilla. “Este espectáculo es un recorrido por los últimos siete años de mi vida, cruciales en mi definición como creadora”, dice la bailaora.

En este cruce de caminos que siempre acaban en un escenario y siguen las indicaciones que llevan al mejor baile flamenco, María Pagés se acompaña de los poetas encabezados por Antonio Machado, que sirve de Virgilio dantesco a la sevillana para llegar a su momento actual y otear el horizonte en busca de un futuro que no conoce. “El camino se va labrando, es un camino consolidado que se define dentro de un flamenco que es un arte global en un cambio constante”, dice Pagés, que añade: “El referente de todas mis obras siempre ha sido Machado, con su idea de ese camino de la vida que solo puede hacerse al andar”.

Los textos que acompañan a cada una de las siete partes corresponden con las obras de grandes escritores que han dejado su huella en la historia literaria. Cervantes, Machado, Marguerite Yourcenar, Zambrano, Baudelaire, Neruda… Los poetas sirven a Pagés para enseñar al público un baile que llama a los ojos con mucho movimiento y en el que la poesía va marcando el compás, junto a una compañía “muy consolidada que está en un gran momento”.

Para Pagés el siete es un número importante, casi místico, y por ello cuando le preguntan cuánto dura este espectáculo dice que “son siete partes que duran en total unos 77 minutos”. En esos siete movimientos de suite flamenca veremos alegrías, farrucas y martinetes para rematar con una granaína, cante que no solía bailarse antiguamente pero que cada vez se incluye más como pieza inspiradora para el cuerpo del bailaor. Y, como análisis de siete años de trayectoria, no solo habrá momentos de novedad y estreno, sino también destellos de Sevilla, Autorretrato o Utopía, montajes que llevaron a Pagés a recorrer medio mundo como embajadora del mejor baile flamenco.

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