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OPINIÓN

El pasado ya está aquí

'Sábado sensacional' es un impresentable canto al 'playback' con la desfachatez de quien considera al público menos que cero

Un momento de la gala 'Sábado sensacional', emitida por La 1.
Un momento de la gala 'Sábado sensacional', emitida por La 1.

El primer plano recordaba a la inolvidable Manolita Chen: un cuerpo de baile con capa española, ellos, y faralaes ellas. Fue una visión fugaz. Manolita Chen y su Teatro Chino eran más auténticos. Sábado sensacional, la nueva apuesta de la desnortada TVE (que consiguió un 12,5% de share) es, probablemente, el fiel reflejo de la actualidad política institucional, es decir, un cúmulo de simulaciones, de ofertas manipuladas, de orgías de luces y colorines que sólo buscan la ofuscación del espectador y de un impresentable canto al playback con la desfachatez de quien considera al público menos que cero.

Cuentan que cuando José Luis Moreno llegó al hotel que le había reservado Santiago Segura para su cameo en Torrente 2, y a la vista de que le parecía poco apropiado, decidió trasladarse a una suite de un cinco estrellas. Segura le dijo que no se lo pagaría y Moreno le contestó que no le importaba, que el hotel era suyo. Así se las gasta el productor y director de Sábado sensacional, el programa que ayer emitió La 1 en el mejor horario del sábado.

La cuestión es saber si el poderío económico del productor se debe a sus éxitos cuantitativos en otro tiempo con las seis temporadas de Noche de fiesta, o series inacabables (Aquí no hay quien viva o Escenas de matrimonio, entre otras) o al cutrerío de las producciones que caracterizan al padre espiritual del cuervo Rockefeller que le permitiría acumular una importante división inmobiliaria. De momento, y como explica la información previa facilitada, "la cadena pública tenía prevista su emisión el pasado 19 de julio, pero decidió aplazarla temporalmente. Finalmente, TVE ofrece el programa el sábado 9 de agosto, tal y como ha informado el club de fans de Ana Obregón en un tuit que, además, ha sido retuiteado por la presentadora y actriz". Cada vez tiene más sentido la frase de El Gallo: "hay gente pá tó".

Y ya que se habla de Ana Obregón, ¿cómo evitar citar su intervención telefónica en La mañana de la 1 en la que afirmó que "vamos a vivir un momentazo: veremos actuar por primera vez en la historia de la televisión a Isabel Pantoja y Kiko Rivera juntos"?, un momentazo que, como confesó la bióloga-presentadora, no pudo evitar las lágrimas al ver la actuación de la madre y el hijo. Lo cierto es que al contemplar la actuación materno-filial se justificaba lo de los llantos. Kiko Rivera ha conseguido reconvertir el rap, sin duda el subgénero musical más contestatario, rebelde y radical, una tribuna de los indignados de la Tierra, en una empalagosa declaración de amor a su madre. Está visto que todo lo que tocan los Pantoja lo subvierten: son los auténticos destroyers del sistema y de los antisistemas.

Lo que sorprende es que la desvergüenza de presentar todas las actuaciones con música enlatada no se hubiera llevado hasta sus últimas consecuencias, por ejemplo, ofrecer unos diálogos entre los presentadores también enlatados. Si las ñoñas conversaciones de Mar Saura, Ana Obregón, Pablo Puyol y Josep Lobató fueran en realidad playback de los Monty Python, el espectáculo ganaría muchos puntos y, con un poco de suerte (que no se enteraran los británicos), saldría incluso más barato.

En fin, todos mis respetos para quienes disfrutaron de la gala que, aunque parezca increíble, no se trata de un viaje en el tiempo ya que en ese caso hablaríamos de transportarnos hacia el pasado. José Luis Moreno y TVE no viajan al pasado: son el pasado.