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Retrato real inacabado

Antonio López aceptó hace 20 años el encargo de pintar un lienzo de Juan Carlos I y su familia

Antonio López, en su estudio ante las fotos de la familia real en 1995. Ampliar foto
Antonio López, en su estudio ante las fotos de la familia real en 1995. archivo abc

Veinte años después de aceptar el encargo de Patrimonio Nacional para realizar el retrato de la familia real, Antonio López (Tomelloso, 1936) cree estar en condiciones de asegurar que hacia el mes de octubre podrá entregarlo. Faltan detalles como resolver vacíos, pero lo esencial, las figuras de don Juan Carlos y doña Sofía con sus hijos Felipe, Elena y Cristina, está resuelto. La abdicación del Rey y la inminente coronación de Felipe VI no le añaden una presión extraordinaria a su trabajo. “Voy cada día de la semana, de doce a cinco de la tarde, sin pausa para comer, al Palacio Real. Hago lo que puedo con las dificultades que supone hacer un encargo. Lo difícil ha sido no cogerle inquina”.

El anuncio de la abdicación de don Juan Carlos no preocupa al pintor. “No importa que la situación haya cambiado y que en el cuadro no aparezca la nueva familia real. El mío es el retrato de una familia española, y así lo concebí desde el momento en el que se me pidió”, explica el artista.

Creador de realización muy lenta, reconoce que a veces se ha atascado en la ejecución. Acostumbrado a pintar del natural, en esta ocasión ha trabajado a partir de unas fotografías que hizo en su estudio Chema Conesa. “Sabía que no podría volver a ellos con facilidad para precisar un detalle de su rostro o movimiento. Tardé en resolver la ubicación de cada una de las personas en el cuadro. Las acercaba, las alejaba. Era difícil dar con su sitio exacto en un lienzo de estas dimensiones [3,40 metros de largo por 3 de alto].

López elude precisar si acabará entregando el cuadro inacabado en el sentido convencional del término, tal como ha ocurrido con una gran parte de sus obras. “Es difícil hablar de cuándo se termina un cuadro. Yo no lo sé bien. Jan Van Eyck o Velázquez no los remataban. Siempre hay zonas abandonadas que se pueden ocupar o no”, señala.

Durante este tiempo, López ha compatibilizado el retrato con otros muchos trabajos, como las vistas de la Gran Vía de Madrid. “Parece que solo me dedicara al cuadro cuando, sin dejarlo, he seguido con otros temas. Nadie parece querer reconocer las dificultades que entraña este lienzo. Yo no acepto encargos en general. Es más, los artistas modernos no trabajan así. El pintor decide lo que pinta. Hice una excepción con el retrato y la escultura de los Reyes para Valladolid. Esta se entregó y el cuadro todavía no. Pero ya le digo que en octubre estará en la exposición que Patrimonio Nacional prepara con sus fondos”.

Hago lo que puedo. Ha sido difícil no cogerle inquina al cuadro

Antonio López, pintor

El pintor no lamenta haber accedido a pintar el retrato. “Ha sido difícil, pero no me arrepiento”. Añade que don Juan Carlos y doña Sofía no lo han visto. “Vinieron al estudio, pero el lienzo estaba cubierto y no me pidieron levantarlo. Se lo agradecí”.

Sobre los últimos acontecimientos que han trasformado la composición de la familia real, López comenta que no le ha sorprendido mucho porque al Rey se le ve cansado. “Es un hombre mayor, como yo, con achaques. Ha trabajado mucho y bien. No me extraña que esté cansado porque ha estado 24 horas sobre 24 trabajando”.

¿Aceptaría un nuevo encargo con la familia de Felipe VI? “Si ellos lo pidieran, hablaríamos antes y, si hay armonía, lo aceptaría. Si no traicionas tu forma de entender la pintura, no hay nada malo en aceptar. Lo esencial es que sea el artista quien mande sobre su obra. En la historia reciente del arte español hay pocos encargos importantes, pero recordemos que El Guernica se hizo a petición de la República. El retrato de los Reyes ha acabado siendo para mí un excelente laboratorio”.

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