Los cielos vigilan
El público de los años 30 solo tenían que esperar una semana para quitarse el mal sabor de boca de un episodio mediocre
Afirman los hermanos Anthony y Joe Russo —largo tiempo abducidos por la televisión desde que, en 2006, dirigieran la comedia Tú, yo y ahora… Drupee— que el thriller conspiranoico de los 70 ha sido la referencia que han tenido en cuenta al adaptar el ciclo Soldado de invierno que firmara Ed Brubaker en los tebeos marvelianos del Capitán América. Lo cierto es que esta segunda entrega de las aventuras de Steve Rogers, lejos del gratificante aire retro que Joe Johnston imprimiera al debut del personaje en la macro-franquicia —y que, por cuestiones narrativas, era ya irrecuperable— se parece bastante más a un blockbuster de acción con déficit de personalidad que a una puesta al día del espíritu de El último testigo (1974) de Alan J. Pakula.
El tema de fondo es la pesadilla totalitaria implícita en la obsesión del ciudadano post-11S por la seguridad —una variante de lo mismo la aborda la recién estrenada Non Stop— y, si bien la Viuda Negra aporta alguna dosis de velocidad verbal y mental de chica de screwball comedy y el cameo de Toby Jones da pie a una escena imaginativa, la impresión dominante es la de estar ante un capítulo de relleno en el serial cinematográfico más aparatoso de todos los tiempos. Hay competencia y sentido del espectáculo, pero faltan identidad y excentricidad. Los espectadores de los años 30 solo tenían que esperar una semana para quitarse el mal sabor de boca de un episodio mediocre de su serial favorito. Nosotros esperaremos meses.
Capitán América: Soldado de invierno
Dirección: Anthony y Joe Russo.
Intérpretes: Chris Evans, Scarlett Johansson, Robert Redford, Samuel L. Jackson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Toby Jones, Hayley Atwell.
Género: Ciencia-ficción. Estados Unidos, 2014
Duración: 136 minutos.
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