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La Tristura se atrinchera en el Pradillo durante tres semanas

La compañía madrileña celebra sus 10 años de andadura con obras, 'performances' y una película

'Materia Prima', obra de La Tristura.
'Materia Prima', obra de La Tristura.

La Tristura cumple 10 años. Su historia es la del siglo XXI español, la del teatro último, 10 años de fijación y de trabajo en una de las aventuras más obsesivas, arriesgadas y, en el buen sentido de la palabra, pretenciosas de nuestro teatro. Desde hoy y hasta el 9 de febrero estarán celebrándolo en el Teatro Pradillo. Mostrarán tres de sus últimas cuatro obras, estrenarán película este viernes en la Cineteca de Matadero, e invitarán a amigos a “hacer” en escena. Amigos tales como Marcos Mora, director de la Veronal y premio nacional de Danza, Pablo Gisbert, director de El Conde de Torrefiel; o gente que proviene del cine como Jonás Trueba, Víctor Iriarte o Gabriel Azorín. Celebración que une al nuevo cine español con el nuevo teatro español. Unión inusual y esperanzadora.

La Tristura son Violeta Gil, Itxaso Arana, Celso Giménez y Pablo Fidalgo. Bueno, ya no. El tiempo se cobra sus víctimas y deja sus cicatrices. Pablo Fidalgo ya no está. “Aunque el tiempo ha legitimado que solo seamos tres en la compañía nos cuesta, seguimos siendo muy románticos, el proyecto no era así, teníamos una ambición muy grande con la compañía que no solo era artística, sino también vital. Es un momento como colectivo difícil, no sabemos qué queremos hacer. Lo que queremos es nos pase este tren Pradillo por encima y ver qué pasa. Sólo volver a hacer Años noventa, nacimos para ser artista ya es algo que sabemos nos va a decir muchas cosas. No tenemos claro si nos reinventaremos o si acá se acaba el asunto, todo es posible, espero que la respuesta llegue sola, orgánicamente”, explica Celso Giménez.

Allá por el 2008, después de trabajos más iniciáticos, La Tristura estrenó Años noventa, nacimos para ser estrellas, una obra con la que sobre todo ganaron un público fiel que les ha seguido hasta ahora. Obra de juventud que surgía de la locura de cuatro jóvenes convencidos en crear una compañía donde lo vital y lo artístico se fundiera. Durante aquellos años vivieron, comieron, leyeron y visionaron todo juntos. Existe un libro de poesía muy recomendable del propio Pablo Fidalgo que da cuenta de esta aventura vital y artística tan inusual en los tiempos que corren, La educación física, publicado en la editorial Pre-textos. Su trabajo hasta la extenuación en búsqueda de la poetización de la palabra y su voluntad de buscar conceptos de “verdad” vital y política encima de la escena se ganaron muchos adeptos, un público joven y fiel que encontraba en el teatro algo que creía imposible en un arte que pensaban estaba acartonado. También se ganaron unos cuantos detractores.

A partir de ahí, la compañía siguió hacia delante con ambición y trabajo, y llegaron Actos de juventud en el 2010 (la única pieza que no se mostrará en el Teatro Pradillo), Materia Prima en el 2011, obra representada por cuatro niños en torno a los 10 años; y Europa, días de amor difíciles en 2013, pieza estrenada en la última edición del festival recientemente extinto Escena Contemporánea . Obras dispares y con las que han recorrido España, Europa y América Latina. Al preguntarles por este recorrido Celso Giménez nos cuenta: “Las primeras obras están más al amparo de la escuela, aunque queríamos salirnos e hiciéramos teatro contemporáneo sin querer estábamos muy cerca de la Academia. Pablo y yo escribíamos, ellas actuaban… Todo eso llega a su culmen en Años noventa, que para nosotros es nuestra aportación a lo que ya existía, lo que hicimos con todo lo que habíamos visto, Angélica Liddell, Rodrigo García… A partir de ahí, cambiamos, rompimos los roles, ellas empezaron a estar también fuera de escena y nosotros dentro, todos desde el mismo lugar. Eso es Actos de juventud, una locura en el que buscábamos un clímax distinto. La idea de La Tristura era eso, estar todos en el mismo sitio. Ahí lo conseguimos y nos dijimos ¿ahora qué hacemos? De esa pregunta surgen los siguiente trabajos”, explica. “Nos salimos de escena y empezamos a crear con distancia, empezamos a componer de otra manera, hasta ahí lo habíamos hecho a partir de nuestra historia, siempre desde nosotros”, explica Violeta Gil. “Pero no creo que lo hagamos desde el punto de vista del “creador”. Conseguimos viviendo juntos unas herramientas de comunicación muy potentes entre nosotros y queríamos utilizarlas fuera del grupo. Es este abrirse el que provoca los cambios escénicos, en cierto modo ahí nos volvimos un poco más artistas, más creadores escénicos, quizá. Empezamos a imaginar situaciones y a probarlas con gente. La forma en la que trabajamos con Candela Recio, una de las niñas de Materia Prima, marcó esa nueva manera de trabajar. Hablamos con ella, la escuchamos mucho y después escribimos para ella. Hay una escena con Candela que para mí es muy representativa de esa “dramaturgia de los otros” que andábamos buscando”, explica Celso Giménez.

En esta primera semana, aparte de presentar este sábado Años 90 en única función, habrá muchos invitados, “las invitaciones son por afinidad, y es una invitación a la libertad, les decimos que pueden hacer lo que quieran, aunque al final es una libertad relativa. Por ejemplo, Chiara Bersani, que trabaja con nosotros como actriz en El sur de Europa (actuará hoy mismo junto a Marcos Mora en programa doble), es la primera vez que presenta su trabajo en Madrid como creadora. Lógicamente es distinto a Pablo Gisbert que presentó su último trabajo en Pradillo hace unos meses”, explica Celso Giménez. “Y es distinto si los conoces o no, por ejemplo conozco desde los 18 años a Marcos Mora, y sé que ha trabajado mucho una parte más coreográfica, siempre con elencos. Lógicamente la propuesta que le hicimos fue que estuviera él en escena y que trabajase la palabra. Al final todos van a hablar, algo que creo tiene sentido con nuestro trabajo. Victor Iriarte y Jonás Trueba, que vienen del cine (estarán ambos el domingo 26), aunque desde sitios bien distintos trabajarán la palabra también, estarán en escena hablando, diciendo y haciendo”, comenta Violeta. La Tristura ya colaboró el año pasado con Jonás Trueba en un programa doble en Valencia donde la compañía de teatro mostró El sur de Europa y el director madrileño hizo un pase de su película Los Ilusos. “A Víctor lo conocimos en Pradillo cuando estábamos haciendo Materia Prima, es otro iluso, empezamos a quedar, fuimos a su estreno de la película Invisible en Marsella… A Jonás lo conocimos a través de Víctor, vino a ver El sur de Europa, le gustó mucho y hablamos horas y horas de cómo ambos concebíamos el trabajo artístico desde un enfoque “situacionista””, explica Celso Giménez. Esta semana, el viernes 24, también podrá verse en la Cineteca de Matadero el estreno de Los primeros días, película que La Tristura hizo con el cineasta Juan Rayos y que muestra el trabajo con los niños que interpretan Materia Prima. “Cuando estábamos haciendo el montaje de la pieza estábamos satisfechos con el resultado escénico pero no parábamos de pensar que se estaba perdiendo toda la energía y la vitalidad alrededor del montaje. Grabamos durante mucho tiempo, han sido tres años de trabajo y estamos contento que nosotros, la Tristura, los mayores, hemos desaparecido. Y están ellos, los niños, con lo que les pasa, con cómo trabajan, con cómo se explican el trabajo con el paso del tiempo, la verdad es que es una gozada porque sin que nosotros expliquemos se ve mucho nuestra manera de trabajar”, explica Violeta Gil.

En la segunda semana, aparte de mostrar durante tres días El sur de Europa, de viernes a domingo, el jueves treinta de enero los invitados serán los creadores escénicos Nilo Gallego, con una nueva performance, y Pablo Gisbert, quien desembarcará con una de las piezas emblema de El Conde de Torrefiel, Observen como el cansancio derrota el pensamiento, pieza que ocurre en y durante un partido de baloncesto. La tercera semana, tras las funciones de Materia Prima y El sur de Europa, el domingo 9 de febrero los invitados serán Gabriel Azorín, director de cine del premiado Los Galgos, la compañía El Canto de la Cabra y el cantante Rafael Berrio, que clausurarán la fiesta.

La Tristura es uno de los recorridos más largos e interesantes de las compañías surgidas en este país en el siglo XXI. Quedan en la recámara muchas preguntas, una de ellas, por ejemplo, podría ser qué pasa con las compañías españolas que triunfan, tienen público y funciones por todo el país pero no logran acceder a los mercados internacionales. “Ahora lo que importa es la celebración de estar vivos, por encima de todo”, concluye Celso Giménez.

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