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Fallece Guillermina Bravo, fundadora del Ballet Nacional de México

La bailarina fue la primera mujer ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1979

Guillermina Bravo, en un ensayo.
Guillermina Bravo, en un ensayo. INBA

“Decana de la danza en México”, “protagonista”,  “sinónimo de la danza modernista”, “referente obligado del baile contemporáneo”. Todas estas expresiones sirven hoy para referirse a Guillermina Bravo, coreógrafa, fundadora y directora del Ballet Nacional de México, fallecida el miércoles en su casa de Querétaro cuando estaba a punto de cumplir 93 años. Hasta el momento, las causas de su muerte no han trascendido. A ella se le atribuye la frase “la danza es mi vida, nada existe fuera de ella”, que encabeza este jueves el portal virtual del Consejo Nacional para las Artes y la Cultura.

La coreógrafa nació el 13 de noviembre de 1920, en Chacaltianguis, Veracruz, y cursó sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música y en la Escuela Nacional de Danza, donde fue discípula de la maestra y bailarina estadounidense Waldeen von Falkenstein entre 1940 y 1945.

A partir de 1940 participó en el Ballet de Bellas Artes. Según destaca el comunicado emitido por el CONACULTA, “su arte y pasión la llevaron a triunfar con coreografías como La coronela, sin embargo su labor no se quedó en los escenarios”. En 1947 fundó con Ana Mérida la Academia de la Danza Mexicana. Un año después crearía el Ballet Nacional de México y más tarde Colegio Nacional de Danza Contemporánea, con sede en la ciudad de Querétaro.

Bravo dejó de bailar en 1960 para dedicarse exclusivamente a la creación coreográfica y a lo largo de su vida realizó más de 57 montajes. El trabajo de la artista fue reconocido con multitud de galardones, entre ellos el José Limón. La bailarina fue además la primera mujer ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1979. Las autoridades de Querétaro han informado de que el viernes rendirán un homenaje a Bravo.

En 1993, en el marco del Festival de Danza en San Luis Potosí, se creó el Premio Guillermina Bravo y en 1994, fue nombrada Creadora Emérita dentro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

En 2006 anunció el cierre del Ballet Nacional de México y se dedicó por completo a fortalecer el Colegio Nacional de Danza Contemporánea. Según recoge el diario La Jornada “su ilusión fue lograr la profesionalización de la disciplina en Querétaro, con la finalidad de hacerla más accesible y con mayores recursos”. Los problemas para la subsistencia de los organismos fue denunciada por la propia bailarina. En una entrevista publicada en el mismo periódico en 2010, la veracruzana declaró que “ni Teresa Vicencio (directora entonces del Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA) ni Consuelo Sáizar (ex presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y la Artes, CNCA) quisieron apoyarla, toda vez que en 2009 les fue retirado el apoyo que recibieron durante casi 40 años”.

Entre sus obras más memorables figuran: El paraíso de los ahogados (1960), Juego de pelota (1968), Sobre la violencia (1989) y Entre dioses y hombres (1991). La maestra ideó sus montajes con una temática de marcado carácter mexicano y mostró interés por la actualidad social.