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CONVERSACIONES BÁRBARAS | MIGUEL ÁNGEL REVILLA

“No puedo juzgar a Rajoy, pero es un peón, un empleado de Merkel”

El expresidente de Cantabria está enganchado a Twitter, donde tiene 40.000 seguidores

Cree que "De Guindos no se atreve a decir que cumple órdenes de la gran banca"

El político cántabro Miguel Ángel Revilla. Ampliar foto
El político cántabro Miguel Ángel Revilla.

Dirigente deslenguado, franco y locuaz, Miguel Ángel Revilla es un rara avis permanente. Ha pasado de la presidencia del Gobierno de Cantabria, donde no pudo reeditar su pacto con el PSOE, a incendiar las redes en Twitter con unos 20 mensajes diarios a sus más de 40.000 seguidores. Le cuesta apartarse del foco, pero se lo siguen demandando. Ahora, sin cargas institucionales, el político que se presentaba en taxi en La Moncloa y renegaba del coche oficial es más Revilla que nunca.

Pregunta. Nadie es más que nadie es el título de su libro. ¿Eso es verdad o mentira?

Respuesta. ¡Es mentira! Lo que pasa es que yo odio a los prepotentes, a los que van cortando el aire con el pecho. Me rebelo contra esos, jamás he bajado la nariz de la horizontal del suelo, ni ante reyes ni ante nadie.

P. Pero cuando uno está en el poder, eso se pega.

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Miguel Ángel Revilla nació en Polaciones (Cantabria), en 1943. Fue el séptimo presidente de la comunidad autónoma de Cantabria.

Es el líder del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), fuma puros, regala anchoas por doquier y sigue como diputado regional en activo, aparte de enganchado a las redes sociales.

R. A mí, no. Jamás me fue a buscar a mi casa un coche oficial. Me repugna esa parafernalia. Me da vergüenza lo contrario. ¿Cómo voy a subir yo, que he crecido en Polaciones y me han conocido guardando vacas, con cuatro jinchos de 1,90 como guardaespaldas y un coche con banderita?

P. Eso son signos externos, pero usted también ha tenido su momento de vanidad cuando fue presidente, que si la tele, que si la fama… Ha sido un poco vedete.

R. Soy tan raro que me encanta que la gente me conozca, me salude y las mujeres me den cuatro besos, me encanta, joder. Ahora vengo del Bierzo y la gente me quiere y no me importa salir aunque me digan que me van a incordiar. Yo he aprovechado que algunos me vean como un fenómeno mediático porque digo cosas normales.

P. ¿Y no será también por qué dice cosas anormales?

R. Que se entienden. Yo escucho al De Guindos este y puede estar media hora hablando que no me entero y en cinco minutos lo podría decir yo para que la gente lo entienda.

P. Tradúzcamelo.

R. No se atreve a decir que está cumpliendo órdenes de los grandes financieros y la gran banca internacional que le han impuesto unas reglas que él como buen empleado lleva a cabo a rajatabla.

P. Ahora tradúzcame el galleguismo de Rajoy. ¿Qué nos quiere decir?

R. Yo a Rajoy le he dado la mano cuatro veces en mi vida, cada vez le he entregado un puro, pero no le conozco. No puedo juzgarle, pero creo que es un peón también de esa estrategia. Un empleado de Merkel.

P. ¿Qué hacía usted en el Bierzo? ¿Azuzar?

R. No, no. Yo estoy casado con una berciana y entonces he ido a ver a mi suegra que está criando dos cerdos para que en Navidad vengan en forma de chorizos extraordinarios.

P. Alta política.

R. La he invitado a comer y le he sacado una foto con un helado media altura. Cambio helado por chorizos de cerdos alimentados solo con castañas. Alta política.

P. No lo de Merkel, ¿o sí?

R. Yo le diría a la señora Merkel que admiro la laboriosidad de los alemanes pero, ojo, que tienen sus ramalazos, eh… que han arrasado Europa dos veces. Bueno, les hemos ayudado, les hemos impuesto no tener ejército, que es algo muy beneficioso, a base de eso, es una potencia europea que exporta el 80% de lo que produce a sus vecinos y de ese 80%, el 16% se lo compramos nosotros.

P. Ya…

R. Por tanto, le diría que su bonanza depende de los europeos, no de los chinos y que si Europa se hunde, ellos también, que no quieran ganar la tercera guerra a base del euro, por tanto, échenos una mano.

P. Le veo con ansia de proponer cosas. ¿Mantiene cierto mono de poder?

R. No, no. Eso se quita rápido y más con la que está cayendo, tendría que estar loco. En el último escrutinio, me temblaban las piernas.

P. ¿No querría repetir?

R. No quiero decir eso, pero creo que se me entiende. Gobernar en estos momentos es jodido. Yo, como presidente, tuve cuatro años de auge, uno de estancamiento y tres de recesión. Yo dejé Cantabria con un 14% de paro cuando el país estaba en el 21%. ¡Cómo voy a tener yo ahora mono! Cuando la economía crece al 4% el más tonto es un fenómeno, fue buenísimo hasta Zapatero.

P. ¿No querrá decir ahora que Zapatero era tonto?

R. No, no era tonto, pero inexperto, ingenuo, inocente, y encima mal asesorado, sí.

P. ¿Y los de ahora?

R. No sé. No creo que sean tontos, lo que pasa es que están mandaos. Son los que han autorizado el 22 de febrero liberar las acciones en Bankia para actuar sobre los préstamos de títulos y originar un quebranto de 35.000 millones de euros en una semana, para esos trabajan estos, porque la especulación se puede acabar con ella prohibiéndola, coño. Lo que sé, además, es que subiendo el IVA hasta a los muertos no estimulas la demanda, ni la economía. ¿Sabes lo que supone esta bromita para un difunto?

P. No.

R. En euros, 587 de plus. ¡Y encima nos dirán que queríamos morirnos por encima de nuestras posibilidades!

P. Y entonces, ¿qué hacemos?

R. Yo te lo digo. ¡Energías renovables! Dentro de 20 años al que lleve un coche de gasolina le sacan una foto. Es la tercera etapa. Hay que apostar por un sector y no va a ser la construcción, ¿no? Es el nicho por el que debemos salir para crear empleo: investigación, el desarrollo y energías renovables. Es elemental.

P. Y de las otras crisis institucionales, ¿qué me dice? ¿Los jueces, la Monarquía?

R. ¡No me calientes!

P. Sí, sí le caliento.

R. Que falta ejemplaridad. Mira, si le estás diciendo a la gente que les has quitado la paga a los funcionarios, que reduces la prestación del paro, que la Ley de Dependencia… Cuando oyes eso y de repente ves que Telefónica renueva el contrato de Urdangarín en 2,7 millones de euros con una cláusula de despido de 4,5... ¡Eso no lo ganan todos los mineros de Fabero en 40 años! Ejemplaridad, coño, en las conductas. La gente está encabronada, te lo digo yo, que lo veo todos los días en la calle. Hemos pasado de los indignados a los encabronados.

P. Me dicen que está usted enganchado a Twitter.

R. Sí señor, más de 40.000 seguidores en un mes. Mando 20 mensajes diarios. Bueno, si voy conduciendo, los manda mi mujer.

P. ¿Qué les dice?

R. Pues todo esto. Se incendia la Red.

P. ¿Y es feliz?

R. Sí. Para mí, la felicidad es que no me duela nada, lo primero. ¿Tú sabes lo que es tener un cólico nefrítico? Pues eso, que no me duela nada, es la hostia. Dos: no pasar hambre. Cogerse el coche e irse a pescar truchas con una bota de vino y un bocadillo de tortilla de patatas o de chorizo.