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ENRIQUE SIERRA

Enrique Sierra: De la Escuela de Calor a la Escuela de Ciudadanos

El músico ha sido más, mucho más, que el genial guitarrista de Radio Futura que punteaba magistralmente 'Escuela de Calor'

Kike Sierra
Kike Sierra

El último gran riff que trazó Enrique Sierra en su vida fue para la Escuela de Ciudadanos. El pasado verano, a la sombra de unos recios robles en la sierra madrileña, Kike pasó horas y horas diseñando el blog de esa otra Escuela en la que debatimos sobre ciudadanía.

Porque Enrique Sierra ha sido más, mucho más, que el genial guitarrista de Radio Futura que punteaba magistralmente Escuela de Calor. Ha sido un ciudadano ejemplar y comprometido que no dudó nunca en invertir su talento y su tiempo en causas como la de crear y dirigir un espacio de debate en la red.

A pesar de su delicado estado de salud, Kike sacaba fuerzas de donde no tenía. Hace solo un par de días, cuando ya la vida se le escapaba sin remedio, le dije que el blog de la Escuela de Ciudadanos, su blog, había superado las 20.000 visitas. Se alegró mucho.

La imagen de icono rockero de Enrique, su estilo sobrio y contundente con su guitarra, ocultaba un hombre sensible, cariñoso y profundamente honesto. Jamás puso en venta ni su guitarra ni sus principios. Hizo la música que quiso siempre hacer. No la que le obligaba el mercado, ese fantasma.

Quiero evocar al Enrique Sierra persona, al ciudadano ejemplar que siempre fue

De la misma forma actuó en su vida privada, a la que sacó sonidos limpios, puros. Trabajador incansable, enamorado autodidacta de la informática, investigó con ordenadores y obtuvo sonidos extraordinarios. Lo demostró en su última obra, el muy recomendable Colúmpiate, una maravillosa revisión de viejas canciones infantiles a las que puso voz su esposa, Pilar Román. El gran amor de su vida.

El año pasado, Enrique se sumó a un pequeño grupo de personas interesadas en promover el debate ciudadano. Es uno de los fundadores de la Escuela de Ciudadanos, a la que Enrique ofreció clases magistrales de talento y compromiso. Cambió las cuerdas de la guitarra por el teclado del ordenador. Pasó de la Escuela de calor a la Escuela de Ciudadanos.

Hoy, cuando los críticos recuerdan al gran músico, al excelente guitarrista, yo quiero evocar al Enrique Sierra persona, al ciudadano ejemplar que siempre fue.

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