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Obituario

Nicol Williamson, el actor que enmendó a Shakespeare

El Merlín de ‘Excalibur’ se despidió de las tablas improvisando un ‘Rey Lear’

Nicol Williamson, en 'Excalibur'.
Nicol Williamson, en 'Excalibur'.

La última aparición de Nicol Williamson como actor fue en 2001, cuando interpretaba el papel protagonista en el Rey Lear, de Shakespeare. Williamson sorprendió al público, a la crítica y al mismo director de la obra introduciendo elementos de su propia cosecha, alterando los diálogos e improvisando, aparentemente, sobre la marcha. Una vez superado el impacto inicial, las críticas no fueron desfavorables en general y la obra superó la noche de estreno. La muerte de un actor con una solidez suficiente para llevar a cabo tamaña improvisación suicida debía de haber suscitado reacciones inmediatas. Sin embargo, logró pasar inadvertida un mes entero, hasta que su hijo Luke publicó la noticia en la web oficial de su padre el pasado 25 de enero.

 

Nacido en Hamilton (cerca de Glasgow) en 1936, pronto abandonó su Escocia natal para trasladarse a la ciudad inglesa de Birmingham, donde comenzó arte dramático a los 16 años, en una escuela local. Comenzó su carrera profesional en la década de los sesenta, cuando se unió a la compañía teatral Dundee Repertory. Saltó a la fama con su interpretación del Bill Maitland en La prueba inadmisible, estrenada en el teatro Royal Court de Londres en 1964. Williamson daba vida a un esforzado letrado de mediana edad que destacaba por su arrojo pero también por llevar una vida marcada por el abuso del alcohol. Tanto atrapó ese papel al escocés que volvería a encarnar a Maitland cuando la obra cruzó el Atlántico para estrenarse en Broadway al año siguiente y cuando fue llevada a las pantallas en 1968.

Entre los asiduos al teatro destacó por encarnar el papel de Hamlet. Sin embargo, parece que en un par de ocasiones no se sintió cómodo con la puesta en escena de la obra: en 1969, en Londres, salió abruptamente del escenario para pedir disculpas tanto por su comportamiento como por lo que, a su juicio, era un desarrollo poco acertado de la obra. En otra representación, en Boston, arrojó una jarra de vino contra el decorado del escenario. Al igual que en la otra ocasión, salió más tarde para disculparse.

Fue sin duda la interpretación del papel de Merlín en Excalibur y del padre Morning en Exorcista III las que le reputaron fama en el ámbito internacional. El actor escocés disfrutó interpretando al viejo mago inspirándose en uno de sus profesores de lengua inglesa del colegio.

Cuando Nicol Williamson contrajo el cáncer de esófago que finalmente lo llevó a la muerte dio órdenes taxativas de que no se divulgara la noticia en la medida de lo posible. A su funeral tan solo asistieron seis personas, según informó el diario británico The Telegraph en su reseña del que consideraba “mejor actor desde Marlon Brando”.