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El diseño para un mundo mejor, según Jean Prouvé

El espacio IvoryPress recorre la prolífica carrera del arquitecto francés a través de piezas que se exponen por primera vez en España

Nancy, ciudad destacada de la Lorena francesa, alumbró a finales del siglo XIX un movimiento artístico conocido como Escuela de Nancy, una variedad de art nouveau en la que participaron desde arquitectos e ingenieros, hasta artesanos. En ese ambiente único y fructífero se crió y educó Jean Prouvé (París, 1901-Nancy, 1984) que partía además del privilegio de ser hijo del artista Víctor Prouvé, uno de los representantes de esa escuela modernista. Pero este doble privilegio no lo utilizó de modo ventajista.

Al contrario, el que sería uno de los destacados arquitectos y diseñadores del siglo pasado empezó como aprendiz en los secretos de los metales, hasta el punto de que Le Corbusier (con quien colaboró) le llamó "el divino hojalatero". La galería IvoryPress (Comandante Zorita, 48) dedica a este creador polifacético la muestra "Jean Prouvé 1901-1984: Industrial Beauty", abierta hasta el 12 de noviembre, comisariada por Norman Foster y Luis Fernández-Galiano, que incluye parte de sus dibujos originales, piezas de mobiliario maquetas de arquitectura y fragmentos de edificios.

Un lugar destacado lo ocupa la Casa 6x6, una espectacular vivienda prefabricada construida para los damnificados de la II Guerra Mundial donde expresa su afán por los procesos industrializados especialmente válidos en épocas de crisis. Prouvé fue además un hombre comprometido con su tiempo. Desde 1940, es miembro de la resistencia y ocupa el cargo de alcalde de Nancy tras la liberación de la ciudad. Durante ese periodo diseña y construye viviendas para las personas sin techo.

Los objetos y documentos que pueden verse en la muestra, la inmensa mayoría por primera vez en España, proceden de los fondos del Centro Georges Pompidou (París), los Archivos Departamentales de Meurthe-et-Moselle (Nancy) y la galería parisina Patrick Seguin.

Norman Foster, comisario de la exposición escribe: "Al igual que William Morris, Prouvé consideraba el diseño como una cuestión moral; dirigía su fábrica con unos principios igualitarios y sus empleados eran unos privilegiados, al contar con seguro médico y vacaciones pagadas. Prouvé creó un ambiente de trabajo en el que diseñar y realizar formaban parte de un proceso sin solución de continuidad, y donde la investigación de nuevos procedimientos era una constante".

Prouvé abre en 1924 un taller propio en Nancy y al año siguiente ya produce los primeros muebles de chapa de acero conformada. En 1930 cofunda la asociación Union des Artistes Modernes (una visión moderna de explorar las posibilidades de los nuevos materiales y técnicas de comienzos de siglo para aplicarlos a las artes decorativas). A mediados de los cuarenta, vendrían Les Ateliers Jean Prouvé, una gran fábrica-taller donde aplicó el diseño en los procesos productivos que da como resultado numerosos muebles y los primeros elementos arquitectónicos prefabricados.

Pero su vida tomaría otros derroteros. En 1954 proyecta y construye su propia casa en Nancy, dirige alguna cátedra y acaba montando un estudio en París como arquitecto asesor independiente. Llega a presidir el jurado del concurso para la construcción del Centro Pompidou de París y toma parte activa en la elección de la propuesta de Renzo Piano y Richard Rogers.

Los últimos años los dedicó a perfeccionar sus diseños de muebles. Su legado, logra combinar sus pretensiones en cuanto a funcionalidad, idoneidad de materiales y economía con los complejos requisitos de la producción en serie. Según Foster, "reconocía el poder del diseño para hacer un mundo mejor y, de nuevo al igual que Morris, creía que el mobiliario económico y bien diseñado debería estar al alcance de todo el mundo".

La empresa Vitra reedita parte de las obras de este gran constructor del diseño.