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Comienza el embargo del legado de José Padilla de su casa-museo

Uno de los pocos recintos culturales de este tipo en la Comunidad pierde los objetos relacionados con el compositor por el impago de los intereses de un crédito

No era la primera vez que advertían que se iba a llevar a cabo el embargo, pero esta mañana se ha hecho realidad. Desde las 9.30, momento en el que ha llegado el primer camión, Eugenia Montero, sobrina del compositor José Padilla (Almería, 1889-Madrid, 1960), contemplaba desolada cómo sacaban de la casa-museo (Gabriel Abreu, 11) el legado de su tío.

La casa-museo fue inaugurada en 1992 con motivo de la Capitalidad Europea de la Cultura, y asistió al acto un representante de la UNESCO, que colocó una placa en la puerta de la casa que reconocía la música de José Padilla como patrimonio universal. Para mantener la casa, Montero decidió pedir un préstamo al banco, pero finalmente fueron unos particulares los que le prestaron el dinero, 225.000 euros. La propietaria admite que entonces no leyó "la letra pequeña", que le imponía unos intereses de un 12 %. "El monto de la deuda acumulada, el principal y los intereses, asciende a 1.080.000 euros", confiesa. Los prestamistas la llevaron a los tribunales por impago, y ya en julio de 2010 dos agentes judiciales presidieron el acto de cambio de cerraduras en el museo y lo precintaron.

"La Comunidad había enviado un escrito para paralizar el embargo, pero parece que no ha llegado a tiempo", lamenta Montero. Según comenta la sobrina del compositor ya han sido varias las ocasiones en las que se ha intentado llevar a cabo el embargo, la última el pasado 11 de marzo, cuando "el subdirector de Museos de la Comunidad se desplazó personalmente para salvar la casa".

Montero no culpa a las instituciones de que "el legado vaya a dispersarse", sino que piensa que "el ministerio [que según ella había intervenido también en varias ocasiones a favor del museo] y la Comunidad han hecho todo lo que han podido". Ahora ha llegado a un acuerdo con un banco para que le den un préstamo, con el que pagar los intereses, pero cuenta que la condición es que "se mantenga la casa-museo abierta". "Seguiremos luchando, tenemos el dinero para recuperarlo todo", comenta. Mientras, el legado de su tío ha sido sacado de la casa para llevarlo, probablemente, a los almacenes de la Villa, donde suelen guardar los objetos de los desahucios.

Montero asegura que la casa está protegida per se, y que no harían falta escritos pidiendo que no se proceda al embargo. Un portavoz de la Consejería de Cultura asegura que no puede ampararse en la ley de Museos de la Comunidad de Madrid. "Estos bienes no constan como bienes protegidos. Para tener protección automáticamente, los bienes tienen que tener más de 200 años. Si no, hay que pedir que sea protegido como Bien de Interés Cultural, algo que la casa-museo no es", explica. En la Comunidad las únicas casas-museo registradas como tales e inventariadas como de Interés Cultural son la de Cervantes en Alcalá de Henares y la de Lope de Vega en Madrid. "Nosotros no gestionamos esta casa, es una casa privada, y no podemos tener competencias sobre ella", asegura el portavoz, aunque Montero asegura que las competencias de la casa pasaron a la Comunidad y que antes la gestionaba el Ministerio de Cultura.

El valor de la casa va mucho más allá del propio edificio. En plenos actos del cincuentenario de la muerte de Padilla, su museo ha perdido todo lo que el compositor tocó con sus manos en vida. Cuatro plantas que encierran el legado completo de un célebre autor que cuenta entre sus obras con la conocida como la Marsellesa de los parisienses, Ça c'est Paris, La violetera o La estudiantina portuguesa, himno de la revolución de los claveles.

En la casa se guardaban varias partituras autografiadas por Padilla, todos sus muebles y un piano Pleyel que ha incrementado su valor después de que el pasado 10 de marzo cerrara la fábrica francesa de teclados. Además, cristalerías de Bohemia, una mesa de mármol "que tienen que venir tres marmolistas a moverla" por su fragilidad cada vez que se limpian las alfombras, según cuenta Montero, vajillas inglesas y francesas, la ropa del propio Padilla y de su mujer y tratados de música de los siglos XVIII y XIX. 71 folios de inventario que incluyen las joyas de la casa, como los azulejos del patio andaluz de la desaparecida fábrica de Mensaque de Sevilla.