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El trasero, culpable de no conseguir un bronceado uniforme

'The Guardian' publica un informe escocés que asegura que no todas las partes del cuerpo se broncean por igual y explica los riesgos de la exposición al sol

Los amantes del sol están de mala suerte. Parece que tener un bronceado uniforme es imposible. Según un estudio realizado en Edimburgo, las distintas partes del cuerpo se ponen morenas a diferentes velocidades.

Esta investigación, publicada ayer en el periódico The Guardian, concluye que si lo que se espera es la imagen ideal de belleza, lo más probable es que no ocurra ya que han descubierto a partir de una investigación médica el por qué de lo difícil de tener un moreno igualado. El problema fundamental, según ellos, es el trasero ya que requiere un mayor tiempo de exposición solar que otras partes de la anatomía.

19 voluntarios fueron tratados con seis dosis de radiación ultravioleta en sus espaldas y en sus nalgas para comprobar si los efectos eran iguales. Una semana después, el resultado mostró que la parte menos bronceada era el trasero. Y ponerse rojo no es el único contratiempo, este estudio ha demostrado lo que muchos expertos sabían, que la parte alta de la espalda se pone morena antes que las piernas, y que la parte externa de los brazos antes que la interna.

El problema fundamental es el trasero ya que requiere un mayor tiempo de exposición solar que otras partes de la anatomía

"El estudio muestra que el consejo sobre el tiempo de exposición al sol no tiene ningún valor ya que cada parte es distinta, por lo que sus efectos nocivos también"

Las nalgas son "evidentemente la parte que se ha trabajado menos, y lo suyo sería usar una protección de 50+; es la máxima y es la más recomendable"

"La gente cree que con protección puede exponerse al sol todo lo que quiera"

También han investigado los tipos de cáncer de piel de las distintas partes del cuerpo. "El estudio muestra que el consejo sobre el tiempo de exposición al sol no tiene ningún valor ya que cada parte es distinta, por lo que sus efectos negativos también".

El doctor Eduardo López Bran, Dermatólogo del Instituto Médico Estético de Madrid y Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, explica que la protección natural de la piel frente a los rayos uva efectivamente es diferente en las diferentes zonas de nuestra anatomía. "Los mecanismos de defensa no son los mismos y eso es un hecho".

En el caso del trasero la opinión del doctor es que "si te quemas esa zona supone una agresión, ya que las defensas están disminuidas." Y añade: "Evidentemente es la parte que se ha trabajado menos, y lo suyo sería usar una protección de 50+; es la máxima y es la más recomendable". Las zonas más expuestas son la cara, el dorso de las manos y el escote. La exposición al sol y su violencia no se ve solamente afectada por el tipo de bronceado de las distintas partes del cuerpo sino también del fenotipo cutáneo de cada persona, medido según el color de ojos, pelo y piel: "Las personas con más problemas son las de un fenotipo hacia nórdico", explica.

López Bran aprueba el grado de concienciación en España y el uso de la crema protectora. "Lo perfecto sería una protección para cada zona de la anatomía pero creo que sería muy difícil de aceptar por parte de la ciudadanía". Sigue existiendo una paradoja:"la gente cree que con protección puede exponerse al sol todo lo que quiera".

Son tres los tipos de cáncer de piel más habituales. El carcinoma vasocelular que afecta a los dos tercios de la población mayor de 65, es el más frecuente a nivel mundial según datos de EE UU. El segundo tipo es carcinoma espinocelular y es exclusivo de la raza negra. Por último, y más conocido, es el melanoma. Es el más diagnosticado, precisa cirugía y es curable cuando crece de forma radial, de izquierda a derecha. Es un tumor maligno muy dañino y produce metástasis por lo que lo mejor es un diagnóstico precoz. La radioterapia se usa como terapia coadyuvante.

Una obsesión peligrosa

Conseguir un bronceado perfecto puede llegar a ser una obsesión para algunas personas. La tanorexia, cada vez está más presente en España. María Ángeles, psicóloga clínica, define la tanorexia como "adicción al bronceado". La persona afectada utiliza cualquier método de "coger tono", ya sea tomando el sol al aire libre o en cabinas de rayos uva, sin tener en cuenta las consecuencias que puede tener en su organismo. Llegan a sufrir una pérdida del control de sus límites, nunca están satisfechos con su moreno, dicho patrón es similar a otras adicciones como el alcoholismo o tabaquismo.

Muchos estudios indican que una vez las personas dejan de tomar el sol sufren el síndrome de abstinencia. Los casos graves de tanorexia pueden ser considerados muy peligrosos debido a la sobreexposición a los rayos ultravioleta que conlleva dicha adicción, acontecimiento que puede ser causa de muchos efectos secundarios negativos, entre ellos el cáncer de piel

En casos extremos, puede ser un indicador de padecer un trastorno dismórfico corporal, un trastorno mental en el que uno es excesivamente crítico en relación a su físico o imagen ya sea real o imaginado, como sería el caso de la anorexia, subraya la psicóloga. "Lo que significa que un tanoréxico puede llegar a creer que él o ella tienen un tono pálido de piel, cuando en realidad resultan ser bastante oscuros de piel; al igual que ocurre con la anorexia y el sobrepeso".

Sus síntomas son la ansiedad por no perder el tono de piel conseguido, la obsesión por conseguir el mejor bronceado y una frustración continua de no conseguir el objetivo ya que siempre percibe su piel pálida aunque no sea cierto. Lo que se denomina distorsión de la realidad.