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Janusz Olejniczak: "Chopin refleja como nadie el alma y cómo somos los polacos"

El pianista polaco ofrecerá esta noche y mañana un concierto en la plaza de Oriente de Madrid

Sus manos se mueven continuamente, casi sin que él se de cuenta, suena al fondo un saxofón y él las coloca como si estuviera sentado frente a un piano. Janus Olejniczak, que nació en 1952 en Polonia, ofrece hoy y mañana un concierto al aire libre en la Plaza de Oriente. Se queda pensativo ante la primera pregunta y exclama: "¡Jesús, María! Tengo que filosofar". ¿Qué ha encontrado en Chopin? "Tengo que empezar diciendo que en esta vida hay que trabajar en lo que a uno le gusta. No hay mayor suerte que esa. Y en mi caso Fryderyk Chopin no se puede separar de mi vida. Estoy trabajando con su obra desde niño y de alguna manera refleja como nadie el alma y el ambiente de Polonia y cómo somos".

El compositor polaco siempre ha estado presente en la vida de Olejniczak, la música le gusta en todas sus formas, aunque se muestra algo reticente hacia las obras contemporáneas. "No es que no me guste es que hay muchas obras que no las entiendo. Cuando veo una pieza contemporánea pienso que detrás hay un compositor y que ha trabajado mucho para lograr la pieza. Lo siento no lo entiendo y no está hecha para mí". Recuerda que Arthur Rubinstein le dijo una vez que en esta vida hay que tocar lo que te gusta y lo que no te gusta pero, añade, "uno debe ser consciente de sus limitaciones y tratar de buscar aquello que va más con su personalidad".

Janusz Olejniczak además de ser un reconocido pianista, especializado en Chopin, ha hecho sus pinitos en el cine. La primera vez en una producción francesa, La nota azul, de Andrzej Zulawski, en la que actuó metiéndose en la piel del compositor polaco Fryderyck Chopin. En la segunda fueron sus manos las que guiaron la película El pianista de Roman Polanski. "Sentí que el Oscar también fue para mí. Estuve durante todo el rodaje y en todos los escenarios por lo que me sentí como un personaje más de la película. Las escenas eran tan duras que sentías todo lo que ocurría alrededor. Recuerdo cuando estábamos grabando la última escena, hacía un frío helador, y yo tenía que tocar una balada que duraba ocho minutos. El silencio era sobrecogedor. Cuando me di la vuelta estaba todo el equipo de rodaje y actores, incluso Polanski, llorando".

¿Cómo es Roman Polanski dirigiendo? "Un perfeccionista. Le gusta estar pendiente de todo y no le gusta dejar ningún detalle. Es un trabajador incansable". ¿Qué opina sobre su detención en Suiza? "Su situación es horrible. No he hablado con él pero me parece horroroso lo que le está ocurriendo".

Se mira de nuevo las manos y está contento del calor que se registra en Madrid porque sus articulaciones están estupendas. Habla entonces del piano y dice que es el instrumento de su vida, pero con cierto sentido de humor, reconoce que más de una vez le ha dado una patada. "Incluso he pensado colgarme de una de las cuerdas. A mí es un instrumento que me conmueve y cada uno es diferente al otro, tiene su propia alma y a veces logras encontrar uno que también consigue conmover al público".