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Un Oscar de familia sevillana

María Royo gana uno de los premios para estudiantes de la Academia de Hollywood con su cortometraje 'Rediscovering Pape'

Cada persona esconde una historia. Cada familia cobija una película. Y así ha ganado la sevillana María Royo uno de los Oscar para estudiantes que otorga la Academia de Hollywood. El trabajo culpable, Rediscovering Pape, un mediometraje que se sumerge en el pasado de su bisabuelo, Nicolai Strauch, nacido en Moscú y crecido en Estonia, donde vivió la Segunda Guerra Mundial. Desde Chiapas, donde Royo prepara un nuevo trabajo, la cineasta responde por correo electrónico un cuestionario sobre su corto. Antes de empezar, dos aclaraciones. La primera es biográfica. Royo se licenció en la facultad de Comunicación de Sevilla en 2005 y pidió junto a un grupo de amigos la beca Fullbright. "Como los que echan la lotería, la verdad, y me tocó a mí. Así que me dieron la oportunidad de estudiar en Nueva York un master que de otra forma me hubiese sido muy difícil costearme. Desde chica yo decía que quería ser directora de cine, creo que en realidad porque mi mejor amiga también lo deseaba".

Así llegó al City College de Nueva York, y de paso la segunda aclaración: el proceso de selección. Rediscovering Pape ya se había llevado el premio Emmy para estudiantes. "En los Oscar entras por la región en que has estudiado: Estados Unidos lo dividen en tres zonas. En mi caso, zona 3. Eso ya fue increíble, porque las escuelas de Nueva York son las más fuertes, y quedar finalista por esa región ya era un logro. Asistimos a una ceremonia en Nueva York, Michael Moore nos anunció que estábamos seleccionados y nos dio un certificado junto con otros compañeros -van varios de cada zona- y fuimos a la ceremonia final en Hollywood, donde nos dieron la plata". Allí recibió el pasado 12 de junio, junto con otros 11 compañeros, los certificados; y en su caso el segundo premio.

"La Academia nos ha tratado estupendamente, ellos dicen que el premio de estudiantes es el que más les gusta de todas sus actividades anuales, y se nota que le ponen mucho cariño. Nos pagaron los billetes y la estancia para estar en Hollywood durante cinco días, y organizaron actividades para que conociésemos a gente de la industria, una gran experiencia. Por otra parte la sensación de recibir un oscar, aunque sea de estudiantes, es bastante apabullante. Y provoca cierta vergüenza. Una película ya sea documental o de ficción se hace de manera colectiva -es verdad que esta era sobre un tema muy personal-, pero de todos modos no la hice sola y me gustara que hubiese una manera de compartir este reconocimiento con todos los que participaron en ella... Al final la cara visible soy yo, y no debería ser así".

Rediscovering Pape nace de la necesidad de rematar un ejercicio de clase y del echado para delante de la directora. "Teníamos que adaptar una historia en algún formato (escrito, música, teatro, poesía...) para un guión. Yo decidí coger las memorias de mi bisabuelo, que hacía mucho que haba leído, pero cuando aún no tenía suficiente mente crítica para analizar lo que ahí decía. Tras recuperar aquel texto me di cuenta de las incongruencias con la historia que se medio contaba en mi familia, y quise investigar más". Obligada por el proyecto final de master tenía que hacer una tesis. "Pensé que la mejor manera de empezar a dirigir era algo que en lo personal me pudiera ser difícil: si remataba la experiencia y todavía seguía queriendo hacer películas, ya no había duda de mi futuro. Me lancé". Haciendo el corto, María Royo descubrió varias cosas: "No debemos tener miedo a lo desconocido, ni permitir que los tabúes familiares entierren la historia. Durante el rodaje me albergaba la incertidumbre, porque entraba en los archivos con la cámara en mano, sin saber qué me iba a contar. Por otra parte sufrí con los idiomas. Hice varias entrevistas en lenguas que no entendía, y me llevé muchas sorpresas cuando luego conseguí las traducciones".

¿No le asustaba que su familia se enfadara? "Sí tuve un poco de sentimiento de culpa por exponer de esa forma una historia tan personal. Pero me apoyaron mucho. El rodaje se alargó dos meses en el verano en que me casaba, y mi futuro marido [Antón Calderón, el otro responsable del corto] y yo andábamos grabando por media Europa mientras nuestras familias nos perseguían con mil detalles de la ceremonia. Llegamos a Sevilla apenas dos semanas antes de la boda, y me puse a coser mi traje con mis hermanas. En total, desde el inicio de la preproducción hasta que la primera proyección pasó año y medio".

Y ahora este verano toca el estado mexicano de Chiapas. "Me apetece mucho mezclar formatos. Rediscovering Pape, en su origen, iba a tener una parte en stop motion, pero al final no pudo ser. Ahora estamos grabando un documental en el que también quiero usar animación. El filme habla sobre los derechos de la infancia y usa canciones de cuna. Antón y yo estamos recorriendo en una vieja furgoneta Sudamérica desde Tijuana hasta la Patagonia, parando en distintas ciudades, entrevistando a gente sobre los derechos de los niños a la vez que vamos recogiendo canciones de cuna tradicionales, originales, indígenas o mestizas. La idea es ir subiendo los avances de los temas que vamos tratando a nuestra web www.furgonana.com y al final hacer un documental en la que unimos ambos temas".