Alta costura con estropajos

Tytti Thusberg crea prendas a modo de escultura con material de desecho - La diseñadora lanza una línea de ropa ponible

San Sebastián - 29 may 2010 - 18:33 UTC

Hacer de unos toscos cinturones de seguridad un elegante vestido, de decenas de bolsas de té usadas un estilizado corpiño y de unas tapas de yogur un sexy traje de noche. Tytti Thusberg (Mikkeli, 1969) tiene esa capacidad. Afincada desde hace 14 años en San Sebastián, fue en 2009 cuando la diseñadora finlandesa comenzó a crear estas curiosas piezas de ropa con materiales de desecho.

La primera experiencia fue un vestido de noche elaborado con cintas de cassette y vídeo. Más adelante experimentó con los plásticos, máscaras de quirófano, materiales orgánicos cáscaras de naranja... Eso sí, sin ninguna pretensión de que sean usadas. "No hay que confundir las cosas, no pretendo que nadie se vista con estas cosas recicladas de plástico, tapas de yogur o cables de electricidad. Son esculturas o, como se dice en inglés 'arte para vestir'", precisa desde su taller del barrio de Eguia.

"El reciclaje también puede ser sofisticado, no tiene por qué ser descuidado"
Sigue la filosofía 'slow fashion': ropa de calidad que no pasa de temporada

La diseñadora comenta que detrás de la elegancia de estas piezas hay una filosofía: slow fashion (moda lenta). "No tengo nada contra las modas, sino con los cambios tan rápidos y muchas veces artificiales que se producen en estos tiempos", comenta esta finlandesa capaz de manejarse perfectamente en euskara, aunque no pierde su marcado acento extranjero.

Junto a esta faceta creativa, Thusberg ha iniciado este año un nuevo camino. Una segunda línea de ropa que plasma la filosofía sobre el reciclaje en vestidos y faldas que sí puede ser utilizada. Están confeccionados con telas "de buena calidad" que han terminado su ciclo de vida ? no han sido adquiridas en la venta de segunda mano? con el objetivo de que su duración no esté condicionada por las modas de temporada. La diseñadora presentó recientemente su primera colección en un desfile celebrado en el centro Cristina Enea de San Sebastián.

Confeccionar estas prendas no es un proceso fácil. "Las telas tienen que tener la misma calidad, coincidir en los tonos, las texturas, la dirección del hilo... tiene su trabajo de investigación", explica mientras sostiene en las manos un vestido elaborado, a modo de patchwork, con tela de diferentes faldas y una sola costura.

La diseñadora ha querido proponer un producto "bastante fino, con terminaciones cuidadas, agradables de vestir". "Porque el reciclaje también puede ser algo sofisticado, no tiene por qué ser algo descuidado", puntualiza.

Para su colección de trajes y vestidos se ha inspirado en "las formas simples del diseño finlandés o japonés" y en los años 60 y 70.

Por ahora, venderá sus prendas por Internet y, los viernes y sábado, en su taller situado en la calle Ametzagaña. Lo siguiente será una colección de bolsos creados con cinturones de seguridad.

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