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Sexo libre en el País Vasco

Dos filmes en vasco, 'Ander' y '80 egunean', rompen con los tabúes gays en Euskadi

Están las hormonas vascas revolucionadas. Si Óscar Terol, el creador del programa de humor Vaya semanita, hizo carrera del reírse del tópico de la aparente falta de relaciones sexuales en el País Vasco, dos películas han roto con los tabúes: no sólo hay sexo euskaldun, sino que también puede ser homosexual y en los caseríos.

Primero llegó, hace unas semanas, Ander , de Roberto Castón, bautizada en Francia como el Brokeback mountain vasco, la historia de un cuarentón que vive en un caserío con su madre. Ander tiene un accidente, se rompe la pierna y contrata a un inmigrante peruano para que le ayude en las tareas del campo. Entre ellos surge la chispa. "Nosotros teníamos en nuestra historia a la mujer de caserío y a otra argentina, y cuando conocimos el proyecto Ander vivimos un momento de crisis e incluso nos planteamos parar nuestra producción. Desapareció la argentina, eso sí". Habla Jose Mari Goenaga (Ordizia, 1976), codirector de 80 egunean , un drama amoroso que se estrena hoy y que describe el inicio del amor entre dos septuagenarias, amigas en su adolescencia, que se reencuentran décadas después en un hospital, cuidando de dos familiares. Una, Maite, más abierta al mundo, de ciudad, profesora de piano, lesbiana declarada. La otra, Axun, mujer volcada en su caserío, esposa de un hombre apegado a su terruño. Ander y 80 egunean coinciden en estar rodadas en vasco, en contar sin complejos dos historias curiosas de amor, aunque 80 egunean tienda más a hablar de los sentimientos. "Ha sido una coincidencia cósmica", asegura el otro codirector, Jon Garaño (San Sebastián, 1974). "Aunque el envoltorio sea muy parecido, son películas distintas". Hay más encuentros curiosos: el protagonista de Ander también lo fue de Lucio, largo documental (con parte ficcionada) sobre un mítico timador que codirigió Goenaga hace dos años. Garaño cuenta: "Nos planteamos que fuera bilingüe [como lo es Ander], pero a los otros productores no les atraía la idea, la ETB estaba interesada en la película y al final pensamos que los distintos acentos ya plasmarían la procedencia de cada mujer".

Porque si algo tiene atractivo 80 egunean es su respeto absoluto a la vida de sus personajes. "Queríamos un tono muy concreto. La historia surgió", dice Garoño, "porque yo conocía a dos amigas -mucho más jóvenes que las de la película- que vivieron una historia similar. Huimos de la provocación para insistir en la naturalidad". ¿Y eso de que no hay mucho sexo en el País Vasco? Garoño lo tiene claro. "Puede ser. Yo creo que en realidad nos cuesta exteriorizar los sentimientos y eso nos lleva a la falta de sexo. En 80 egunean sólo hay una frase de amor". Goenaga insiste: "Jugamos con las pequeñas cosas cotidianas que cambian aunque para ellas son algo más, son rupturas. Buscamos lo sosegado". Y a las señoras de toda la vida del paseo donostiarra de la Concha, ¿les gustará el filme? "Nos encantaría que la vieran", sueltan a dúo. "Y probablemente hasta se identifiquen con algún personaje".