Pionera de la animación

Zinemastea reconoce a la directora Maite Ruiz de Austri, premiada con dos 'goyas' - Suspendida la clausura del festival por el temporal

La ciclogénesis explosiva se convirtió ayer en protagonista de una película en la que el papel principal le correspondía a Maite Ruiz de Austri, galardonada con el premio Gutako bat del festival Zinemastea, que durante esta semana ha mostrado lo último del cine vasco en Vitoria.

El temporal obligó a suspender la gala de clausura en la que se reconocía a esta directora de películas de animación, que atesora en su currículum dos premios Goya por El regreso del viento del norte (1995) y ¡Qué vecinos tan animales! (1999), sin olvidar la nominación de este año por Animal channel.

Nacida en Madrid en 1959 por circunstancias familiares, vitoriana desde los tres días, la trayectoria de Maite Ruiz de Austri corre paralela a la aparición del vídeo como soporte audiovisual. No en vano, fue directora de las tres primeras ediciones del Festival de Vídeo Musical de Vitoria y sus primeros trabajos, para la Diputación de Álava, "fueron vídeos didácticos de los distintos museos alaveses", recuerda.

Ruiz de Austrise ha centrado en historias para niños de 6 a 9 años
"Es más fácil vender un filme de animación que uno de personajes"

Su acercamiento a la animación llegó con la serie Cómic, el noveno arte, coproducida con EITB, que recibió en 1989 el premio Imput del Festival de Estocolmo (el principal referente para las producciones de televisiones públicas). Aquellos documentales televisivos, en los que se recorría la historia del cómic con entrevistas a creadores como Charles Schultz o Milo Manara, se encuentran en el origen de Ruiz de Austri a la animación.

"Aunque en España no había tradición en este campo, nosotros [se refiere al productor Iñigo Silva, compañero en toda su trayectoria profesional] nos arriesgamos", explica. Y con éxito, gracias a su apuesta por nuevas soluciones en la realización y en la distribución de las películas. Maite Ruiz de Austri fue pionera en la introducción de dobladores famosos en los filmes animados, en Qué vecinos tan animales, como el baloncestista Fernado Romay.

Siempre se ha centrado en historias para un sector reducido del público, los niños de 6 a 9 años. "El mercado audiovisual es muy amplio, no queremos competir con las grandes compañías. Se trata de mantener una actitud coherente: con un presupuesto pequeño, debes cuidar el montaje, la música, el doblaje, para conseguir satisfacer a tus espectadores".

Y reconoce que es más fácil vender una película de animación que una de personajes. "La razón estriba en el doblaje; por ejemplo, en Estados Unidos, Pedro Almodóvar se proyecta en salas pequeñas de las grandes ciudades, con subtítulos; en cambio, nuestras películas se doblan y se distribuyen por todo el país", comenta.

Zinemastea también premió ayer el cortometraje Él nunca lo haría, Anartz Zuazua y el largo Pagafantas de Borja Cobeaga.

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