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Una comarca muy devota

Una muestra reivindica la calidad escultórica de las tallas religiosas de la Rioja Alavesa - La exposición reúne una treintena de obras

Siglos antes del enoturismo, de que los edificios sagrados de la Rioja Alavesa fuesen las bodegas y los objetos de adoración las botellas de vino, la comarca ejerció como polo poderoso de la Iglesia, con templos e imaginería de referencia. La exposición La Rioja Alavesa en la historia del arte, presentada ayer en el Museo de Arte Sacro de Vitoria y que permanecerá abierta hasta el próximo 1 de enero, supone un recorrido valioso y un reflejo de la poderosa devoción de estas pequeñas localidades, todas con templos muy superiores a los de otras localidades vascas similares.

Leza, que apenas tenía 50 vecinos en el siglo XVII, está representada por media docena de piezas, entre otras, una andramari románica o un ángel de la guarda churrigueresco, estimadas de gran interés por el comisario de la muestra, el catedrático de la Universidad Complutense Fernando Tabar. Aquella última talla ejemplifica cómo los artesanos se copiaban unos a otros sin ningún problema.

La selección conjuga criterios artísticos y la variedad de los estilos

Las piezas han sido cedidas por las parroquias de los municipios de la comarca

Como precisa Tabar, el ángel de Leza es obra de Bernardo de Elcaraeta, un guipuzcoano de Asteasu afincado en Santo Domingo de la Calzada. Su figura es muy parecida, aunque mejor, que la de San Miguel de Elciego, a su vez inspirada directamente en el arcángel de San Miguel de Vitoria.

Igual ocurre con la imagen del mismo santo de Labraza, idéntico a otro de la catedral de Santiago de Bilbao, ambos obra de Mauricio Valdivielso.

La exposición se organizada desde un punto de vista temático con las piezas cedidas por las parroquias de los municipios de la comarca que participan en ella. Ángeles, vírgenes, jesucristos, santos y santas... En este capítulo cabe destacar la notable presencia de San Sebastián y San Roque, ambos considerados protectores de la peste, que asoló la Rioja Alavesa en diversas epidemias en el siglo XVI.

Quizá sean las imágenes de la Virgen con el niño y los crucificados las más importantes de la treintena expuestas. Entre las primeras figura la Virgen del Rosario de Elciego, del XVII, representada como una joven Inmaculada, lo que llama la atención al sostener al niño en su regazo. Es buena muestra del cosmopolitismo que ha caracterizado siempre a la comarca. Tabar apunta que "su estilo tiene cierta influencia de las imágenes que llegaban de Italia en la segunda mitad del XVII y tanto influyeron luego en la Escuela madrileña".

La selección de las piezas se ha realizado conjugando criterios de valor artístico con otros tendentes a presentar la diversidad de estilos o el estado de conservación de las piezas.

Además de las citadas, también merecen destacarse el San Miguel Arcángel de Elvillar, la Virgen con el Niño de Oyón, la Virgen del Rosario de la ermita de San Juan de Ortega de Navaridas o el San Juan Bautista de Kripan.