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Apoteósico adiós de Esplá en Las Ventas

El veterano maestro se despide de Madrid con una Puerta Grande

Treinta años después de su alternativa Luis Francisco Esplá se ha despedido este viernes con el máximo reconocimiento de la afición más exigente.

En su última oportunidad, un bravo toro de Victoriano del Río (premiado con la vuelta al ruedo a petición del maestro, tras cortarle las dos orejas), que hizo el cuarto de la tarde, sirvió para mostrar toda su tauromaquia, desde el conocimiento del terreno y suertes en el tercio de banderillas hasta la suerte de matar recibiendo al toro.

La plaza, con un público entregado con la faena, le gritó "torero, torero, torero", mientras Esplá encadenaba derechazos sin perder un solo paso. Aderezó la faena con suertes marca de la casa: farroles, trincherillas, molinetes y hasta naturales de frente. 25.000 almas se pusieron de acuerdo para pedir los máximos trofeos para el diestro que desepolvó lances más añejos del Cossío y convirtió la lidia en una casta de bravura.

Participó en esta despedida el diestro Morante de la Puebla, que le brindó el quinto de la tarde, en reconocimiento a la carrera del maestro Esplá.

Al término del festejo, y a hombros de su hijo Alejandro (decidido a seguir los pasos de su padre), Luis Francisco Esplá ha iniciado su salida por la Puerta Grande. No faltaron en el ruedo matadores como Fernando Robleño ni aficionados tan conocidos como El Rosco.

En sus 89 tardes en Madrid, Esplá ha salido cinco veces por la Puerta Grande; esta quinta con un sabor especial, un sabor de retirada, con una afición exigente que le dio el último reconocimiento, broche a su carrera.