Mika canta para 600 niños sin recursos en Beirut
El cantante británico ofreció ayer un multitudinario concierto en el centro de la capital de Líbano
Mika, cantante británico de madre libanesa, ofreció ayer un multitudinario concierto en el centro de Beirut, a pocos metros de la Plaza de los Mártires, con el que clausuró ante 15.000 personas su gira mundial de lanzamiento de su primer disco, Life in Cartoon Motion. Al recital invitó a 600 niños sin recursos, varios de ellos ingresados en un hospital oncológico infantil.
En una entrevista publicada en el periódico libanés L'Oriente le Jour, el artista explica que sus orígenes orientales se perciben en su casa, que calificó de "típicamente libanesa", y en una actitud que dice compartir con los habitantes del país de los cedros, la de "no dejarse abatir por los problemas".
Mika, de 24 años, también confiesa su admiración por la guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, y por el mimo francés Marcel Marceau. Al ser preguntado por sus héroes de ficción, el cantante declara su admiración por el oso Winnie The Pooh.
Por otra parte, se describe como una persona "impaciente" cuyo principal defecto es su "gran sensibilidad" porque, dentro del mundo de la música, "eso es un fallo".
Mika, que subraya que su actividad favorita es "dibujar", comenta que sus gustos en pintura "cambian constantemente", pero se inclina por la obra de los artistas contemporáneos Peter Doig y Barnett Newman. En cuanto a la música, destaca a los compositores Kurt Weill, Harry Nilson e Igor Stravinsky.
"Ir a la cárcel" sería la mayor desgracia para el cantante, según confiesa en la entrevista, mientras que su gran sueño pasa por "tener un estudio de arte". En este sentido, Mika dice que si el éxito no hubiera llegado con su celebérrimo primer álbum, Life in Cartoon Motion, probablemente habría sido "un artista visual".



























































