Ir al contenido
_
_
_
_

La peculiar visión de Marc Vilallonga

El artista utiliza la fotografía manipulada por ordenador, trabajando sobre la sorprendente base de botes de desodorante, para que el espectador participe del juego que propone

La más reciente, rara y curiosa de las especies lúdicas la forman los llamados juguetes de diseño, mini toys o juguetes de coleccionismo (palabra que encierra siempre algo de obsesivo o patológico). Podemos encontrar tiendas especializadas en ellos, portales de Internet o verlos en las estanterías de las casas de nuestros amigos. No parecen estar destinados a los niños, todo lo contrario, y con ellos no se puede jugar. Este inexplicable fenómeno sirve de pretexto y punto de partida para la actual propuesta de Marc Vilallonga para nuestro espacio.

Estupendament, estúpidament es buen ejemplo de la peculiar visión, a medio camino de la contemplación perpleja y la sutil ironía, con la que este artista aborda el retrato del motivo elegido. Heterodoxo en la temática de su obra, así como en la técnica (pintura, fotografía o video), pero siempre impecable en la factura y acabado de las mismas, Marc Vilallonga utiliza esta vez la fotografía manipulada por ordenador, trabajando sobre la sorprendente base de botes de desodorante, para que nosotros participemos también del juego, engañosamente inocuo y nunca inútil. Magritte decía: "El arte no sirve para nada. Eso lo hace imprescindible", tanto como el juego o la visita a esta exposición.

La exposición se exhibe en la sala Xina A.R.T., en Barcelona.

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_