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Reportaje:

Maná: tras los pasos de los Rolling Stones

La banda de rock mexicana llena el Madison Square Garden de Nueva York durante dos noches seguidas

Los integrantes de la banda mexicana Maná, el jueves, en Nueva York.
Los integrantes de la banda mexicana Maná, el jueves, en Nueva York. EFE

Algunos rockeros acostumbran a acudir a las entrevistas con las gafas de sol puestas, aunque el encuentro se produzca en el interior de un hotel oscuro, afuera llueva y ni siquiera existan ventanas a la calle. Puede ser cuestión de actitud o simplemente de resaca.

Fher Olvera y Sergio Vallín, vocalista y guitarrista respectivamente de la banda mexicana Maná, podrían escudarse perfectamente en la actitud: llevan casi veinte años mimados por el público y la industria, han vendido veinte millones de discos en todo el mundo y su álbum más reciente, Amar es combatir, acaba de obtener el premio Grammy al mejor disco de rock latino del año.

La resaca es muy posible: Maná acaba de llenar el Madison Square Garden de Nueva York durante dos días seguidos (miércoles y jueves) y eso, para cualquier grupo, ya sea latino o estadounidense, es motivo de celebración. “Nuestra carrera ha superado nuestras espectativas. Jamás pensamos que podríamos tocar en este estadio dos noches seguidas y llenarlo cantando en español” declaraba el jueves parapetado tras sus gafas oscuras Fher, la voz de una banda cuyas raíces pueden encontrarse en la década de los setenta, pero cuyo éxito internacional se produjo a principios de los noventa.

Fher, de 49 años, comenzó con un grupo llamado Green Hat que cantaba en inglés. En 1980 pasó a llamarlo Sombrero Verde y a cantar en español y en 1986 lo rebautizó Maná. Por aquel entonces parecía difícil creer que el rock en español fuera a convertirse en un fenómeno internacional y Fher estuvo a punto de tirar la toalla. Pero un histórico de la guitarra y el rock “con ñ”, Miguel Ríos, le aconsejó quedarse en México y seguir intentándolo. “Desde que Miguel Ríos profetizó que el rock en español estallaría y nos recomendó ser pacientes, el panorama ha cambiado mucho y ahora se siente de manera muy fuerte ese hambre del mundo hacia lo latino” asegura Fher con orgullo.

En Nueva York, con dos millones de hispanos sobre una población de ocho millones, la fuerza de lo latino ha quedado clara tanto en los festivales de reggaetón, donde se agotan las entradas, como en conciertos de corte más melódico como el de Juan Gabriel y Marco Antonio Solís, que también hicieron historia en el Madison Square Garden. Y durante el concierto de Maná, parecía no haber nadie que no se supiera las letras de temas tan célebres como Dónde jugarán los niños o Mariposa Traicionera, algunos de sus clásicos. “Lo que sí hemos notado respecto a otras giras es que cada vez hay más güeritas entre el público. Creo que, poco a poco, también los estadounidenses empiezan a escuchar música en español” dice Sergio.

De momento, ya han llamado la atención del estadounidense de moda: el cruzado verde y ex vicepresidente Al Gore ha invitado a Maná a que participe en los conciertos Live Earth que está organizando para concienciar al mundo sobre el problema del calentamiento del planeta y que se celebrarán el 7 de julio. Ellos, que desde hace años luchan por la ecología a través de la fundación Selva Negra, han optado en su último disco por no hacer reivindicaciones sociales y se limitan a hablar de amor, aunque sus conciertos en el Madison Square Garde arrancaran con una proyección del grupo saltando un muro —¿el que separa México y EE UU?— que después estalla.

El 15 de junio aterrizarán en España para una gira que les llevará por quince ciudades y donde seguirán construyendo su visión de futuro, en palabras de Fher: “A lo que aspiramos es a seguir tocando hasta que seamos viejitos y a seguir pasándolo bien sobre el escenario, como The Rolling Stones”.