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El Reina Sofía muestra 13 obras de Picasso traidas de París

La colección ilustra el periodo picassiano centrado en Marie-Thérése Walter como musa del artista

El Museo Reina Sofía acoge desde hoy 13 obras de Picasso cedidas por el Museo Nacional Picasso de París. Esta muestra, expuesta al lado de otras obras del mismo pintor de la colección permanente, ilustra mejor el periodo picassiano centrado en Marie-Thérése Walter como musa del artista y su etapa creativa de posguerra.

La directora del museo, Ana Martínez de Aguilar, ha manifestado hoy su satisfacción por poder poner estas obras al alcance del público de Madrid como resultado de un intercambio con el museo parisino, al que recientemente se prestaron cuatro cuadros y varios dibujos para su exposición actual Picasso-Dora Maar. 1935-1945. Los llegados desde París son cuatro lienzos, ocho dibujos y un grabado que, completados con otros cuatro óleos del Reina Sofía, constituyen una muestra que podrá visitarse hasta el 23 de mayo próximo.

"Es un lujo poder presentar el Guernica acompañado de estas obras", ha dicho la directora, en referencia al orden que sigue esta exposición temporal en la sala seis de la segunda planta del museo. El escultor (1931), La lectura (1932), Desnudo con ramillete de lirios y espejo (1934) y Desnudo en un jardín (1934) son óleos del periodo picassiano que algunos han llamado de Boisgeloup, un período "vital y sensual y de una extraordinaria relación con la naturaleza", según ha subrayado Martínez de Aguilar, que además está "escasamente representado" en el Reina Sofía.

Es la época en que el artista, que en 1930 había comprado el castillo de Boisgeloup, cerca de Grisors, se aisla en él y se dedica a pintar, en posturas imposibles que sólo su habilidad hace verosímiles, a la joven Marie-Therese Walter, a la que había conocido cuando ella tenía diecisiete años y con la que mantenía una relación amorosa. El resto de la obra traída de Francia gira en torno a la escultura El hombre del cordero, una obra singular en la producción del artista de la que París posee la versión en bronce mientras el Reina Sofía, ha señalado Martínez de Aguilar, "tiene la fortuna de contar con el original en yeso", que puede contemplarse en la misma sala.

La obra de 1947

Es una obra de 1947, que ahora puede acompañarse de varios dibujos preparatorios y de un grabado fechado en 1942. Siempre ha suscitado gran interés porque en ella Picasso "seculariza el símbolo cristiano para dar cuenta de la angustia existencial del hombre contemporáneo tras las guerras" y, ha dicho Martínez de Aguilar, hace de él "un icono casi de fatalidad griega, que acepta el sacrificio y el dolor, pero con la esperanza de la paz completa".

Coincidiendo con este préstamo, el Museo tendrá listo "dentro de una semana o diez días", según su directora, un pequeño texto encargado al historiador y crítico de arte Valeriano Bozal que el público tendrá a su disposición también hasta finales de mayo. La directora aprovechó la presentación de estas obras picassianas para dejar claro que todas ellas habrán regresado a Francia cuando tenga lugar, entre el Prado y el Reina Sofía, a comienzos de junio, la gran exposición conmemorativa de los 25 años de la llegada a España del Guernica.