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Los lectores de EL PAÍS, protagonistas de la gala

Este martes se han celebrado los Premios Ortega y Gasset de Periodismo en Barcelona que reconocieron los mejores trabajos en español durante 2023

Irene Escolar, Almudena Mesones y Víctor Clavijo, en la ceremonia de entrega de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo
Irene Escolar, Almudena Mesones y Víctor Clavijo, en la ceremonia de entrega de los Premios Ortega y Gasset de PeriodismoMassimiliano Minocri

No hay periodismo sin lectores. Sin los que quieren cruzar fronteras observando una foto de algún remoto lugar, sin los que se interesan por un reportaje o sin los que siguen el recorrido de una firma desde hace años. Los Premios Ortega y Gasset de Periodismo han celebrado su 41º edición en una gala que premió los mejores trabajos periodísticos de 2023, y que también reconoció la importancia de los que dedican su tiempo y atención. EL PAÍS ha seleccionado nueve Cartas a la directora escritas por lectores de todas las edades y lugares de España y Latinoamérica para rendirles homenaje. De forma intercalada y a lo largo de toda la ceremonia, los actores Irene Escolar y Víctor Clavijo dieron voz a estos textos en los que los lectores expresaron sus preocupaciones, deseos, sueños, incertidumbres y reflexiones.

Desde el final de la sala, los actores irrumpieron en el pasillo que llevaba al escenario mientras interpretaban las cartas. Bajo el título Todos buscamos amor, el lector Alejandro Hernández escribía sobre la falta de amor “del bueno, del sano, del real”. El público pudo escuchar también una relato que llegaba de Santiago de Chile de la lectora Laura Ramajo. Su texto, Planeta en Ebullición, fue un total llamamiento a la acción contra el cambio climático.

Lecciones cotidianas y Segundo violín fueron dos cartas que hablaron de que no siempre ser el mejor en lo que haces te llevará a ser más feliz. El primero, escrito por Juan Antonio Pavón, argumentaba que la educación académica no siempre es proporcional a la educación de cada persona. Carolina Vázquez escribió sobre su hija, que quiere ser segundo violín, “no primero ni solista”, decía en la carta. La lectora reclamaba un mundo donde no destacar o ser el primero también sea significante.

Francisco Javier Santos escribía a la directora Ofertas telefónicas irrechazables, una carta en la que confesaba estar cansado de que las compañías le bombardearan con, supuestamente, las mejores gangas. Ainhoa Pérez es de unas generaciones después a la De Francisco Javier, pero también está cansada. Tiene 26 años y este 2024 volverá a ser becaria, confesaba en su relato Vamos tarde para todo.

La gala llegaba a su fin con tres cartas que emocionaron a los asistentes. Victoria Delfino, describía preocupada la dificultad económica de acceder a una sesión de terapia en su carta Que me escuchen. Pablo Osés de 90 años mezclaba el humor con la nostalgia en un relato titulado La vida ha sido muy bella.

Mientras Escolar leía la última carta, irrumpió de entre el público la joven lectora Almudena Mesones (19 años). Subió al estadio y terminó de leer ante el auditorio su carta Sociedad Burbuja, un relato donde reconocía la importancia del periodismo y la cultura para sacarnos de una burbuja que, como expresaba: “No fue creada para que estemos seguros sino alejados”. Y es que de esto se tratan los premios, de acercarse a personas y lugares a las que muchas veces solo el periodismo te puede llevar.

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