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Alejandro Echevarría, referente de los medios de comunicación

El expresidente de Mediaset España formó con Paolo Vasile la “pareja de hecho” más longeva de la televisión

Alejandro Echevarría, en 2004.
Alejandro Echevarría, en 2004.Carlos Rosillo
Rosario G. Gómez

Alejandro Echevarría, fallecido el lunes en Bizkaia a los 81 años, ha sido un referente indiscutible en el mundo de los medios de comunicación. Nacido el Bilbao en el seno de una familia de raigambre periodística, dio sus primeros pasos profesionales en El Correo, diario que dirigía su padre y en el que tras desempeñar diversos cargos fue nombrado consejero delegado en 1980. De la prensa dio el salto a la televisión con la entrada del Grupo Correo (hoy Vocento) en el accionariado de Telecinco, embrión de Mediaset España, a mediados de los años noventa. Comenzaba así una larga trayectoria volcada en la modernización de un sector, el audiovisual, en el que empezaban a despuntar las cadenas privadas y en el que casi todo estaba por inventar.

Echevarría fue presidente de Mediaset España durante 26 años. En la cadena del madrileño barrio de Fuencarral forjó la “pareja de hecho” más longeva de la televisión. A lo largo de más de dos décadas, mantuvo una afectuosa y fructífera relación profesional con Paolo Vasile, consejero delegado hasta diciembre de 2022, pese a la abismal diferencia de caracteres. El italiano, impulsivo, vehemente y cáustico; el vasco, sereno, cercano y socarrón. “Solían bromear y decían que era un matrimonio de amor eterno”, remarca una periodista de Mediaset.

Había química entre ambos. En público, Vasile solía dirigirse a Echevarría (Alechu en el entorno cercano) como su “hermano mayor”. Quienes trabajaron cerca del presidente destacan su elegancia en el trato, su talante conciliador y su capacidad buscar consensos. Aseguran que nunca presionaba para intervenir en asuntos que no eran de su competencia y recuerdan que, por encima de todo, amaba los medios de comunicación. Estaba abierto al entendimiento y tenía la convicción de que los intelectuales debían afrontar la tarea de reformular la comunicación para impulsar la libertad y la tolerancia.

En el plano institucional cultivó esa imagen dialogante que le granjeó el respeto de partidos de todo el espectro político, y tuvo una estrecha relación especialmente con las vicepresidentas del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega (socialista) y Soraya Sáenz de Santamaría (popular). Desde la Unión de Televisiones en Abierto (UTECA), presidida en varias etapas por Echevarría, los canales privados ganaron fuerza y actuaron como un lobby bien engrasado. Libraron una infatigable campaña para que TVE dejara de emitir publicidad y en 2009 el Gobierno socialista aprobó el fin de los anuncios en la televisión estatal a cambio de que los operadores comerciales cedieran cada año al ente público un porcentaje de sus ingresos. UTECA trató incansablemente que sus tesis fueran tenidas en cuenta en las iniciativas legislativas audiovisuales. Una de las batallas más enérgicas e infructuosas fue su rechazo a que las teles financien la industria del cine.

Echevarría y Vasile formaron un tándem insuperable. Hicieron de Telecinco la televisión más rentable de Europa, pese a que en muchas ocasiones los contenidos se situaran en la frontera de lo políticamente correcto. El abuso de programas nocivos para el público infantil llevó al Gobierno a impulsar un pacto contra la telebasura que aspiraba a erradicar de la pantallas contenidos violentos en determinados tramos horarios. Ambos contribuyeron también a la salida a Bolsa de Mediaset y sellaron el acuerdo con Prisa, grupo editor de EL PAÍS, para integrar sus actividades de televisión en abierto. Nació así un potente grupo audiovisual que hoy aglutina siete canales de TDT (entre ellos Telecinco y Cuatro), una plataforma a la carta, productoras de televisión y cine y una potente división publicitaria.

Además de sus actividades en el sector de los medios de comunicación, Echevarría estuvo vinculado al mundo económico. Licenciado en Ciencias Empresariales por la ESTE de San Sebastián, trabajó en sus inicios en la marca electrodomésticos Sagardui y participó en los consejos de administración y el gobierno corporativo de Acciona, Endesa, Tubacex o la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE), entre otras. Su sensibilidad social fue clave para su elección como presidente del Círculo de Empresarios Vascos (2003-2006), y su vocación por el entorno universitario le llevó a formar parte del Consejo Social de la Universidad de Deusto.

La presidencia de Mediaset España (entre 1996 y 2022) le proporcionó una extraordinaria visibilidad institucional. En los 26 años al frente de la compañía asistió a la profunda transformación del sector audiovisual. Hoy, la compañía forma parte del grupo transfronterizo Media for Europe, gestionado por la familia del magnate Silvio Berlusconi, fallecido el pasado junio. Tras abandonar el cargo, Echevarría fue nombrado presidente de honor y su silla la ocupó el financiero Borja Prado, que permaneció menos dos años en la cúspide de Mediaset. Una etapa breve, marcada por la falta de química con el equipo ejecutivo, que contrasta con el largo y exitoso mandato que protagonizó su predecesor.

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