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El fuego cerca a los pinsapos, el tesoro botánico de Sierra Bermeja

La serranía de Andalucía es el único lugar del mundo donde crece este tipo de abeto, una reliquia del pasado en peligro de extinción que si se quema es para siempre porque no es capaz de rebrotar de forma natural

Ejemplar de pinsapo, abeto singular que crece en las sierras de Málaga y Cádiz.
Ejemplar de pinsapo, abeto singular que crece en las sierras de Málaga y Cádiz.JARO MUÑOZ

El fuego en Málaga, que ya ha calcinado 7.400 hectáreas, no había llegado el lunes al bosque más cerrado de pinsapos del paraje natural de los Reales de Sierra Bermeja (Málaga), pero ha estado cerca. Una lengua de fuego ha entrado en el espacio protegido y ha afectado a 148 hectáreas (un 10% del enclave), lo que ha provocado la pérdida de algunos ejemplares que crecen mezclados con pinos alrededor del núcleo principal del pinsapar. Conservar la especie es vital, porque este tipo de conífera, una reliquia del pasado de finales de la era terciaria, solo crece en el mundo en tres enclaves diseminados por la serranía de Andalucía, en Cádiz y Málaga. Cuenta con algunos parientes en otras zonas del Mediterráneo, pero son especies diferentes. A esta escasez se suma que el pinsapo (Abies pinsapo) no sobrevive al fuego, si se quema es para siempre, porque, aunque ha pasado por épocas de salinidad o glaciaciones, no cuenta con las estrategias de otras especies que consiguen rebrotar solas y que se están abrasando en el incendio, como pinos, alcornoques o encinas.

Carmen Crespo, consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, aseguró este lunes por la mañana que “la masa de pinsapos no está afectada”. Las imágenes de satélite muestran una pequeña lengua de fuego que entra por el margen oriental del paraje protegido. Los trabajos se están concentrando desde el sábado en refrescar y humedecer la zona para evitar que los árboles se convirtieran en combustible conforme el incendio avanzaba hacia el término municipal de Casares.

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A pesar de estas noticias, la preocupación se extiende por la comunidad científica. Andrés Pérez Latorre, profesor titular de Botánica de la Universidad de Málaga, asegura que no cuentan con la información necesaria para conocer la gravedad de lo que está ocurriendo. “Estamos tremendamente preocupados, en los Reales de Sierra Bermeja existen 53 hectáreas de bosque más frondoso de pinsapos, sin mezclar con pinos, y unas 100 en las que conviven ambas especies”, mantiene. Además, el pinsapar de Sierra Bermeja es único, porque crece en peridotitas, un tipo de roca tóxica, con metales pesados, que aflora en unos 15 o 20 lugares del planeta. “Solo consiguen vivir en ella algunas especies, entre ellas el pinsapo y los pinos, pero son muchas menos que si fuera otro tipo de roca”, explica.

En su opinión, nada de esto hubiera sucedido si el paraje hubiera estado más protegido. “Lo deberían haber incluido dentro del Parque Nacional de la Sierra de las Nieves [creado en julio], porque esa figura obliga a elaborar planes de protección contra incendios y habría estado más vigilado”, mantiene Pérez Latorre. Una certeza que comparte la ONG dedicada a la ornitología SEO/BirdLife y que informa de que el incendio ha afectado directamente a territorios del águila perdicera, águila real y halcón peregrino.

Felipe Román, biólogo y miembro de Ecologistas en Acción, asegura con contundencia: “Sierra Bermeja está completamente abandonada a su suerte de toda la vida, la protección de la Junta de Andalucía es sobre el papel, porque nunca ha habido recursos”. Llevan casi 40 años denunciando que existe un gran peligro de fuego y exigiendo infraestructuras “que nunca han llegado”. “Estamos hablando de una sierra con pendientes de vertido, que está tapizada de pinos de forma natural. Eso te indica que es una zona que se puede quemar por sus condiciones geográficas”, describe. Falta un centro de defensa forestal, añade, que implica la existencia de personal, retenes, camiones autobombas, personal técnico para diseñar campañas de prevención o un plan antiincendios propio.

Román es miembro de la Plataforma Sierra Bermeja Parque Nacional, que pide que se incluya a este lugar dentro del Parque Nacional Sierra de las Nieves. Algo que no ha ocurrido. “Así se podría conseguir una mayor financiación y a corto plazo habría implicado restricciones para entrar en las zonas más sensibles de Sierra Bermeja”, concreta. En la zona, enumera, hay 50 especies de mamíferos, nutria, meloncillo, cabra montés o corzo, 10 de reptiles, cinco de anfibios, entre otras, y muchas endémicas.

Baltasar Cabezudo, botánico y durante 10 años presidente de la junta rectora de la Sierra de las Nieves, pone el foco en todas las especies que se están quemando. “Como botánico me duele tanto que se queme un pinsapo como un alcornoque, los musgos, los hongos...”. Pero, añade, el monte bajo y otras especies mediterráneas llevan toda la vida adaptándose al fuego, algo que no ha logrado el pinsapo. “Tienen su estrategia y se recuperarán, pero a largo plazo, dile a un vecino que ese pinar que estaba al lado de su casa y se ha quemado se recuperará dentro de 50 años, a ver qué le parece, porque es mucho tiempo”, asegura.

El pinsapar del Parque Nacional Sierra de las Nieves (situado al noreste de la zona del incendio y colindante con Sierra Bermeja), el más extenso de todos los enclaves de la especie, no se encuentra, de momento, en peligro por el fuego. Es complicado conocer cuántas hectáreas de pinsapo existen porque hay zonas donde están muy diseminados. Las investigaciones de Andrés Pérez Latorre apuntan a que existen unas 1.000 hectáreas de bosques espesos de pinsapos: entre 600 y 700 en el Parque Nacional de Sierra de las Nieves, unas 300 o 400 en la Sierra de Grazalema, 53 en Sierra Bermeja y cinco en Ojén.

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