Ganadería

Los inspectores sanitarios recomiendan el sacrificio de las vacas del buque atracado en Cartagena

La decisión depende del Ministerio de Agricultura. El barco regresó al puerto tras dos meses en el mar después de no ser admitido en Turquía por una supuesta enfermedad de las reses

Imagen de las vacas en el barco 'Karim Allah' este jueves.
Imagen de las vacas en el barco 'Karim Allah' este jueves.TALLIA SHIPPING LINE CO. SRL / Reuters

Las casi 900 vacas que han pasado dos meses navegando en el buque Karim Allah —al no ser admitidas por Turquía— y que este jueves llegaron al puerto de Cartagena han sido inspeccionadas a lo largo de este viernes por los profesionales del Servicio de Inspección de Sanidad Animal del Área de Agricultura y Pesca de la Región de Murcia, dependiente del Ministerio de Agricultura. El acta de inspección firmada este viernes por la tarde concluye que las reses tendrían que ser sacrificadas “por motivos de sanidad y bienestar animal”. El sacrificio de los animales aún no es definitivo: debe ser ordenado por el Ministerio de Agricultura.

Los inspectores han comprobado que aproximadamente el 85% presentan afecciones cutáneas “evidentes”, como alopecia, descamación, costras y seborrea. Y señalan que algunos podrían tener sarna. También “una gran cantidad de animales” presentan alteraciones digestivas. No observan condiciones de hacinamiento y consideran que el estado de limpieza es “adecuado”. Ante estas condiciones, “se considera que los animales no son aptos para ningún tipo de transporte, y en la aplicación de lo previsto en la Ley 8 de 2003 de 24 de abril de Sanidad Animal y en la normativa de la Unión Europea, no es posible la exportación de los animales a un tercer país ni la importación al territorio aduanero de la Unión Europea, por lo que por motivos de sanidad y bienestar animal, procedería su eutanasia sin crueldad y posterior destrucción de los cadáveres en los términos previstos en la vigente normativa”, indica el documento.

A pesar de que el acta concluye que los animales deben ser sacrificados, no se menciona nada sobre la enfermedad de lengua azul, que originalmente se apuntaba como la afección que sufrían las vacas. Los inspectores no han tomado muestras de sangre de los animales. Mientras tanto, las muestras tomadas por la empresa Offshore Special Services, contratado por el armador del buque, siguen inmovilizadas por el departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria en Cartagena.

El barco, que llegó el pasado lunes a aguas de Cartagena, atracó este jueves por la tarde en la dársena de Escombreras del puerto, tras casi cuatro días en la zona de fondeo y después de no haber sido admitido en ningún otro puerto por la enfermedad de las reses. La legislación europea relativa a exportaciones de animales vivos establece que la única posibilidad que evitaba el sacrificio era intentar reexportarlos a otro país.

Según expone el acta, el capitán del barco confirmó que 22 de los 895 terneros habían fallecido durante el viaje y que los restos de 20 de ellos habían sido troceados a bordo y arrojados al Mediterráneo. Sin embargo, el acta recoge que se han contabilizado 864 reses, una diferencia de 31 con respecto a los que se cargaron en Cartagena antes de iniciar el viaje. “Como el capitán ha informado tan solo de la muerte de 22 animales, existen nueve animales cuyo paradero se desconoce”, señala el informe.

Atracado en Cartagena

Miguel Masramon, abogado de la empresa armadora del buque (Talia Shipping Line), explicaba a EL PAÍS antes de trascendiese el acta de Sanidad Animal que tras el atraque la Guardia Civil comenzó la instalación de vallas y una rampa de descarga “que hace prever lo peor”, refiriéndose al probable sacrificio de los animales. Según su versión, el capitán del buque había estado evitando atracar por miedo a que las reses fueran sacrificadas. Esto se debe a que el lunes el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) envió a la empresa armadora una resolución firmada por Valentín Almansa, director general de Sanidad de la Producción Agraria del ministerio, mediante la que se advertía al buque de que, si amarraba en puerto español, el ganado sería sacrificado.

Con el fin de evitar el sacrificio de los animales, la empresa armadora contrató los servicios de la compañía de emergencias marítimas Offshore Special Services, que desplazó a un equipo veterinario al buque para obtener muestras de sangre del ganado. “Esto lo notificamos previamente al Ministerio y se hizo con luz y taquígrafos”, aclara Masramon.

El ministerio había requerido al capitán del barco que tomara “las medidas oportunas” para que los inspectores de Sanidad Animal pudieran subir al buque. El plazo acabó este jueves a las 11.00 horas y, entonces, el ministerio solicitó al barco la entrada a puerto. “Les contestamos que si la finalidad era la inspección del ganado, entraríamos de inmediato, pero no para su sacrificio”, dice el abogado.

Problemas en Turquía

Respecto a por qué Turquía rechazó la descarga de ganado, Masramon apunta al origen de las reses. Cuando el barco ya había salido de Cartagena y pocos días antes de que llegara a su destino, el ministerio informó a Seguridad Animal de un foco de lengua azul en una granja en Huesca. Cuando Turquía recibe los certificados sanitarios para la operación, “ven que el origen del ganado es Aragón, y saben que en Huesca hay un foco de lengua azul. Al no tener más información, rechazan la mercancía”, explica. En estos casos, debe acreditarse que el ganado procede de una granja a más de 150 kilómetros del foco, algo que no quedaba garantizado en la documentación que Turquía recibió.

Entonces, continúa el abogado, la empresa que iba a comprar el ganado, World Trade, intenta venderlos en Libia, pero la transacción tampoco funciona, también por la sospecha de que los animales estén infectados de lengua azul. Fracasada la compra por parte de Libia, World Trade “se desentiende” y el buque queda a su suerte. Según el abogado, el ganado pasó más de tres días sin comer, manteniéndose a base de agua, porque al ser expulsados de Libia intentaron cargar alimento en Túnez, pero “nos echaron de muy malas maneras”. Finalmente, consiguieron cargar forraje para alimentarlos en Sicilia.

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