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Un actor encarna a la reina Isabel I en una “sátira grotesca” en el Lliure

La compañía La Calòrica representa su espectáculo fundacional en el teatro de Gràcia

Un fragmento de la obra 'Feísima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I'.
Un fragmento de la obra 'Feísima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I'.

Ha pasado una década desde que un grupo de jóvenes fundaron La Calórica y se presentaron, por primera vez en un escenario, con la obra Feísima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I. Ahora, la compañía barcelonesa recupera el espectáculo que la vio nacer y reúne a su elenco original para el reestreno de este montaje, que abre sus puertas al público este viernes, en el Lliure de Gràcia. Una tragicomedia sobre el hambre de poder y el deseo de aferrarse a él centrado en la figura de Isabel la Católica, interpretada en su lecho de muerte. Israel Solà dirige esta “sátira grotesca”, con dramaturgia de Joan Yago, en una historia situada en los tiempos del nacimiento del imperio español, que se podrá ver hasta el 31 de enero.

La puesta en escena narra el último día de vida de la monarca dentro de la corte castellana, donde ella y su esposo, Fernando el Católico, esperan la llegada de su hija Juana la Loca y de su marido, Felipe el Hermoso, para esclarecer el futuro de la monarquía. El director de la obra, Israel Solà, destacó que la tragicomedia es una “metáfora” de la decadencia de su reinado. “Isabel I, madre primigenia de la hispanidad y emperador de la cristiandad, muere de un cáncer de útero, como morirá también el imperio español, que nace ya enfermo al no tener ningún heredero capaz de asegurar su permanencia”, explicó Solà.

El dramaturgo del espectáculo, Joan Yago, bromeó por su parte que es un texto “realizado desde la absoluta inconsciencia”. “No es un retrato positivo de Isabel la Católica”, señaló. Yago comentó que el relato está inspirado en los dramas monárquicos shakesperianos y que le interesaba ahondar en la realeza “como estructura política y familiar”. Escrito en verso y con un castellano antiguo, juega de “manera inocente y humilde” con las palabras y, según sus creadores, mantiene el espíritu irreverente del original, pero suma la experiencia conseguida tras una década de producciones, con ligeros cambios en el montaje.

"Es una obra que nunca fue representada en un teatro público y creíamos que esto tenía que cambiar", afirmó Juan Carlos Martel, director del Lliure, quien alabó la trayectoria de esta compañía independiente, surgida en los inicios de la crisis económica por un grupo de recién graduados de l’Institut del Teatre. La Calórica, que se describe como un proyecto que ahonda en la reflexión política y el uso del humor, ha producido otros títulos como L'Editto Bulgaro (2012) o Els ocells (2018). 

En la puesta en escena, algunos de los personajes del montaje son representados por actores de un género diferente al de las figuras históricas que encarnan. La reina Isabel es interpretada por un hombre (Aitor Galisteo-Rocher) con el objetivo de “desacralizar a los personajes” en una sátira que habla del “poder pero desde el humor”, según el director Solà. La actriz Carla Rovira, quien fue anunciada en diciembre como la artista residente de la temporada del Lliure con Posaré el meu cor en una safata, actúa como el cardenal. "A mí me interesaba la perversión en general. Es una cosa que ha formado parte de nuestra tradición creativa”, comentó Solà. En el caso de Juana la Loca (Júlia Truyol), los creadores plasmaron las razones que la hicieron enloquecer como la imposición del amor romántico y no solo la presentan “como una loca”. El elenco lo completan los actores Xavi Francés, Esther López y Marc Rius.

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