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Quim Torra maniobra ahora para tomar el timón de la mesa de diálogo con Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno y el líder catalán hablarán por teléfono este jueves para perfilar una reunión

quim torra y pedro sanchez
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante la reunión semanal del Ejecutivo catalán.

Del escepticismo al liderato. Junts per Catalunya cargó desde el minuto cero contra la mesa de diálogo pactada entre el PSOE y ERC, pero ahora el president Quim Torra defiende no solo encabezarla sino que también quiere imponer su criterio. La portavoz del Govern, Meritxell Budó, explicó este miércoles que Torra “cerrará los detalles” de ese foro bilateral en la reunión que espera mantener con Pedro Sánchez en los próximos días. La Generalitat convocará a la CUP, la ANC y Òmnium para diseñar la propuesta que llevarán a la mesa de diálogo.

“La voluntad es que esta negociación entre Gobiernos se pueda comenzar a llevar a cabo cuando lo acuerden los presidentes Sánchez y Torra en el encuentro que prevén que se produzca en los próximos días”, explicó este miércoles Budó en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Ejecutivo catalán. La también consejera de Presidencia indicó que los asesores de ambos líderes intentan agendar la reunión para los próximos días. La Moncloa confirmó que hoy hablarán por teléfono para abordar ese encuentro.

La Generalitat insistió en que se trata de una reunión que va más allá del protocolo de felicitación por la investidura de Sánchez. Antes de Navidad, ambos líderes hablaron por teléfono —Sánchez hizo una ronda de llamadas a todos los presidentes autonómicos— y acordaron verse tras la investidura. Se trató de un gesto que sacaba del congelador la relación entre Sánchez y Torra, helada por la gestión de la respuesta a la sentencia del juicio al procés.

Ese entusiasmo por parte de Torra sobre la mesa de diálogo contrasta con la frialdad inicial con la que Junts per Catalunya recibió, justo antes de fin de año, la noticia del pacto PSOE- ERC a cambio de la abstención de los republicanos en la investidura de Sánchez. Tras cerrar el acuerdo, la portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, explicó que la mesa de diálogo era un “instrumento”, pactado por un partido pero “al servicio del país” y dijo que la apuesta de los republicanos era que Torra liderara la delegación catalana en las negociaciones.

Esos argumentos en un primer momento no convencieron a los socios del Govern. La respuesta de Torra y de la diputada de Junts per Catalunya en Madrid, Laura Borràs, fue contundente: no sentían que el acuerdo firmado por los republicanos les obligara a nada. Ahora el president quiere la reunión — ”lo antes posible”, pidió Budó—y además no descarta incidir en las condiciones en las que se realice el diálogo.

El relator

Por ejemplo, Junts per Catalunya siempre había insistido en que era necesaria la presencia de un relator en la mesa de negociación, una parte externa que certificara los acuerdos a los que se pudiera llegar. En el texto firmado por los republicanos y los socialistas no aparece esta figura. Budó no descartó este miércoles que Torra la exija. “Es una opción que no dejamos de contemplar”, dijo. Borràs y el propio president también abogaron en su día porque el expresidente Carles Puigdemont y los políticos presos también fueran aceptados como interlocutores válidos.

El Govern, de hecho, tampoco se ve comprometido con el plazo fijado por el acuerdo sobre cuándo debería ponerse en marcha la mesa: 15 días después de la conformación del Ejecutivo del líder socialista. Budó explicó que serán los dos presidentes los que determinen la fecha de inicio de los encuentros. La decisión del presidente del Gobierno de postergar el anuncio de su gabinete de ministros permite esponjar el calendario para el encuentro Sánchez-Torra.

Esa no es la única cita que hay que encajar en el calendario. Torra también comenzó esta semana los contactos para una gran reunión con “todos los actores del independentismo” —que inicialmente había propuesto Puigdemont— de cara a fijar una posición común del secesionismo de cara a la mesa de diálogo. Budó explicó que además de las dos formaciones que dan apoyo al Govern se invitará también a la CUP —completamente contraria al acuerdo ERC-PSOE— , la Assemblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural.

La portavoz del Govern explicó que con ellos se confeccionará la propuesta de “contenidos, condiciones y garantías” para ir a hablar con la delegación del Gobierno. Esa unidad, defendió Budó, “facilitaría y daría mucha fuerza al Govern, encabezado por Quim Torra, para afrontar las negociaciones con el Estado”. El vicepresidente Pere Aragonès ya había mostrado su disposición a tejer una propuesta conjunta entre todo el independentismo.

El Ejecutivo catalán, de entrada, no reveló qué propuestas llevará a esa cumbre independentista pero Budó explicó que hará suya la que se decida en la cumbre de independentistas. Tanto Torra como Aragonès siempre han trazado tres líneas maestras: el derecho a la autodeterminación, la amnistía y el respeto a las libertades políticas.

Las sensibilidades sobre el futuro de la mesa están a flor de piel. Tanto en Barcelona como en Madrid son conscientes de que el PP, Ciudadanos y Vox miran con sumo cuidado cada uno de los pasos. Las alarmas se encendieron este miércoles en Esquerra cuando la vicepresidenta en funciones del Gobierno, Carmen Calvo, equiparó en una entrevista en Los desayunos de TVE la mesa de negociación de Gobiernos con la comisión bilateral. Vicepresidencia matizó posteriormente que Calvo se refería al concepto de relación bilateral entre Gobiernos.

Aragonès pide retirar las causas judiciales

El vicepresident Pere Aragonès aseguró este miércoles que planteará en la futura mesa de diálogo sobre Cataluña que el Gobierno se retire de las causas judiciales abiertas contra el independentismo. “Será una de las cosas que pongamos encima de la mesa, el fin de la represión. Y pasa, entre otras cosas, por esto [por la retirada de esas causas]”, dijo en una entrevista a Catalunya Ràdio. Más allá de la amnistía para los líderes del procés en prisión por un delito de sedición y malversación, tanto desde ERC como Junts per Catalunya siempre han pedido al Gobierno que abandone, por ejemplo, los recursos contra el presidente del Parlament y la mesa de ese órgano; las investigaciones del juzgado 13 de Barcelona (sobre la organización del 1-O); o la causa de la Audiencia Nacional contra el exmajor de los Mossos, Josep Lluís Trapero. La petición ya recibió una respuesta del PSOE. “Ellos tienen la libertad de tener sus opiniones, pero no es lo que hemos acordado”, dijo el diputado José Zaragoza.

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