Primero el negocio y luego las personas en el barrio más nuevo de Madrid

Unos 2.000 vecinos viven ya en El Cañaveral, pero aún no tienen centro de salud o colegios y sufren una oleada de robos. Es una historia habitual en la expansión reciente de la capital

Entrada a El Cañaveral, el barrio más nuevo de Madrid, por la Avenida Miguel Delibes.
Entrada a El Cañaveral, el barrio más nuevo de Madrid, por la Avenida Miguel Delibes.DAVID EXPÓSITO

Unas tristes y solitarias luces de Navidad colgando de un cable es toda la decoración que el Ayuntamiento de Madrid ha puesto en la Avenida Miguel Delibes para alegrar el nuevo barrio del Cañaveral, un territorio de frontera en el este de la capital. No es mucho pero no ha sorprendido a los alrededor de 2.000 residentes de esta zona con abundante vivienda barata pero escasos servicios. El barrio donde hay planificadas 14.000 viviendas para más de 52.000 vecinos (la población de la ciudad de Segovia) aún no tiene guarderías públicas, ni colegios, ni centros de salud. Los primeros en llegar hace tres años tenían que llevarse la basura en el maletero hasta otros barrios en busca de contenedores. Tampoco hay comisaría de policía, los primeros comercios están sufriendo una oleada de robos y por las noches las calles son un circuito de carreras ilegales. Es una historia familiar para miles de madrileños que han ido poblando el nuevo mapa de Madrid, resignados a soportar privaciones como los colonos del lejano Oeste.

Los ladrones han robado cuatro veces desde junio la máquina de tabacos bar Boggus, uno de un puñado de negocios ya abiertos. El dueño, Iván Taub, dice que es necesario darle tiempo a las autoridades para planificarse. Está contento porque el bar se llena de obreros a la hora del almuerzo. "Durante cuatro o cinco años vamos a tener entre comillas casi un monopolio". Pero el que viene a El Cañaveral a vivir en lugar de hacer negocio ve la inseguridad y las carencias con otros ojos. 

Angélica Tornero, de 31 años y madre de dos niños acepta resignada que el año que viene tendrá que llevar a su hijo mayor de tres años a un colegio del municipio vecino de Coslada. Los vecinos saben perfectamente qué parcela de suelo está reservada para escuelas, pero en el terreno demarcado no hay máquinas ni vallas anunciando el proyecto. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, acaba de prometerlesque en el curso 2021/2022 abrirá un concertado en el barrio para que los padres tengan "libertad de elección". El Ayuntamiento ha presupuestado 150.000 euros en 2020 para abrir una escuela infantil.

Los nuevos moradores ya son conscientes de que les espera una larga lucha por delante, al igual que les ha pasado a tantos otros antes en zonas nuevas de Madrid, como Montecarmelo, Valdebebas, Paracuellos o Arroyomolinos. La presidenta de la asociación de vecinos de El Cañaveral, Marta Llorente, de 33 años, lleva en el cargo solo seis meses pero ya sabe que la única vía es la insistencia.

Marta Llorente, presidenta de la Asociación de Vecinos de El Cañaveral, en una cafetería del barrio.
Marta Llorente, presidenta de la Asociación de Vecinos de El Cañaveral, en una cafetería del barrio.DAVID EXPÓSITO

"Hasta que no te pones cabezón no te escuchan", dice ella. Llorente dice que los vecinos no entienden que el barrio vaya a tener un concertado antes que un colegio público. Temen que tendrán que pagar por la escolarización de sus hijos, una práctica irregular muy común en los concertados de Madrid.

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El Cañaveral se encuentra en la zona de Madrid donde ya ha sido aprobada una mastodóntica expansión residencial que podría suponer un incremento de población similar al de la ciudad de Murcia. Se espera que las grúas empiecen en 2021 la construcción de 104.000 viviendas en cuatro nuevos barrios, en el sureste (Los Cerros, Los Ahijones, Los Berrocales y Valdecarros).

El Ayuntamiento de Madrid y el sector inmobiliario defienden esta expansión para dar abasto a la apremiante necesidad de vivienda asequible en la ciudad; pero la oposición municipal y urbanistas creen que este desarrollo está basado en la especulación y que en Madrid hay mucha vivienda vacía en la ciudad ya construida. 

El Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad de Madrid de 1997 planeaba los conocidos como Desarrollos del Sureste, contando con edificabilidad residencial El Cañaveral, Los Cerros, Los Ahijones, Los Berrocales, Ensanche de Vallecas y Valdecarros. La crisis inmobiliaria de la década pasada paralizó la mayoría de ellos. 

"Guetos residenciales"

La anterior alcaldesa, Manuela Carmena, frenó los Desarrollos del Sureste alegando que quería favorecer un crecimiento más "sostenible y racional" de la capital. Carmena quería más zonas verdes, menos edificios y que la llegada de dotaciones públicas sea acompasada a la producción de viviendas.

"No podemos encontrarnos con guetos residenciales como en Sanchinarro o Las Tablas", dijo en 2018 el concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo. Se refería a dos barrios del norte de la ciudad desarrollados durante la burbuja, que aún hoy tienen carencias de servicios públicos.

Bajos comerciales reservados para futuros negocios en un edificio de El Cañaveral, en Madrid.
Bajos comerciales reservados para futuros negocios en un edificio de El Cañaveral, en Madrid.DAVID EXPÓSITO

El plan de Carmena se encontró con una oposición feroz de los propietarios de esos terrenos porque veían reducidas su oportunidad de negocio. El Ayuntamiento se enfrentaba a casi 1.600 millones de euros de indemnización a esos propietarios, según el cálculo de dos peritos independientes. Finalmente, el nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, retiró los obstáculos este verano tras su llegada al poder.

El Cañaveral ya tenía luz verde desde la época de la alcaldesa Ana Botella. Los primeros vecinos llegaron en 2016 pero ha sido este año el del despegue, según expertos inmobiliarios. Según la estimación de la inmobiliaria CBRE, casi 3.000 viviendas estaban siendo construidas en octubre. Algo más del 50% de las viviendas tendrán algún tipo de protección pública.

El barrio está tomado por obreros y los ruidos de la construcción son un incordio para muchos vecinos. Pero los precios de los pisos parecen compensar cualquier inconveniente.

La cola de obreros para coger el autobús de vuelta a casa. Un par de líneas de la Empresa Municipal de Transportes pasan por El Cañaveral.
La cola de obreros para coger el autobús de vuelta a casa. Un par de líneas de la Empresa Municipal de Transportes pasan por El Cañaveral.DAVID EXPÓSITO

Joserra Andecochea, un informático de 30 años, acaba de comprar sobre plano un piso de 84 metros cuadrados con dos habitaciones, dos plazas de garaje, con piscina, pista de padel, biblioteca y pista deportiva. Todo por menos de 200.000 euros, un precio protegido. Lo tendrá en mano en tres años, cuando ya habrá mucha más gente en el barrio. "En Madrid capital los pisos por este precio son más pequeños, están muy viejos y necesitan reforma", dice Andecochea.

Unos clientes miran el interior de un piso piloto de la inmobiliaria Hi!, en el barrio del Cañaveral, en Madrid,
Unos clientes miran el interior de un piso piloto de la inmobiliaria Hi!, en el barrio del Cañaveral, en Madrid,DAVID EXPÓSITO

Parte del problema de la falta de servicios públicos se debe a que los planes generales de ordenación urbana son instrumentos que por ley no vinculan a las administraciones a un calendario de construcción.

El crecimiento a base de grandes colonizaciones también es mal visto por muchos urbanistas. Gerardo Roger, consultor urbanístico que hace años dio asesoramiento sobre los Desarrollos del Sureste, apuesta por una ciudad compacta que evite las islas de edificaciones en sus márgenes. Pone en perspectiva los planes municipales de 104.000 viviendas en los terrenos cercanos al Cañaveral. "Lo que pretenden hacer en el sureste es crear una ciudad de tamaño mediano en 15 o 20 años. Ese tamaño urbano ha costado siglos en otros lugares".

El problema está en la planificación de barrios monofuncionales, sin mezcla de usos o perfiles de residentes, según el urbanista José María Ezquiaga, exdecano del Colegio de Arquitectos de Madrid. "Tal y como son diseñados ahora todos los jóvenes que lleguen ahí tendrán hijos a la vez, pero ¿qué haremos con los colegios cuando todos sean ancianos?", se pregunta Ezquiaga. Ese dilema ya se da en algunos barrios del centro como Malasaña, según ha reportado el periódico del barrio.

Desarrollos del Sureste contemplados en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997.
Desarrollos del Sureste contemplados en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997.AYUNTAMIENTO DE MADRID

Pequeñas conquistas

De momento en el barrio hay una guardería privada, un par de bares, una cafetería, una farmacia y un par de tiendas de conveniencias. Circulan rumores, alimentados por las inmobiliarias, de que en el futuro llegará el metro y un gran centro comercial.

Las autoridades madrileñas dicen que están manos a la obra, pero los vecinos desconfían. El Ayuntamiento dice que está en conversaciones con la Comunidad para que esta construya una escuela pública, un instituto y un centro de salud. “Que tengan en mente dotaciones está muy bien, pero el problema es que no queremos que tarden 10 años como en otros barrios”, dice Llorente, la presidenta de la asociación de vecinos.

La portavoz ya trata de concienciar a los residentes aunque ella ni siquiera vive aún en el barrio -le darán las llaves de su piso en verano- pero ya lleva meses como presidenta, reuniéndose con políticos y funcionarios. Han conseguido pequeñas conquistas. El mes pasado la empresa de transportes puso dos paradas más en una de las dos líneas de bus que cruzan la zona.

Les pidieron al Ayuntamiento luces de Navidad dignas para el barrio y alguna actividad para Reyes Magos, pero solo les concedido las luces aisladas de la avenida Miguel Delibes. "No queremos una Gran Vía, pero sí que los vecinos puedan sentir la Navidad igual que en el resto de barrios".

No han tenido manifestaciones, por ahora, pero el precedente de otros barrios madrileños sugiere que tendrán que organizarlas. Su lucha desigual les hace sentirse pequeños. "Luchamos contra el gigante", dice ella.

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Sobre la firma

Fernando Peinado

Es reportero de la sección de Madrid desde 2018. Antes pasó ocho años en Estados Unidos donde trabajó para Univision, BBC, AP y The Miami Herald. Es autor de Trumpistas (Editorial Fuera de Ruta).

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