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Cartones contra los robos en el Casco Viejo de Bilbao

Los comerciantes protestan en este soporte contra los hurtos en tiendas y escaparates de la zona

Dos clientes entran en una tienda adscrita a la campaña contra los robos.
Dos clientes entran en una tienda adscrita a la campaña contra los robos.

Unos letreros de cartón y precintos de colores compiten con la decoración navideña en los escaparates del Casco Viejo bilbaíno. Los robos que están castigando a los establecimientos de la zona han provocado que los comerciantes hayan pegado en las puertas y ventanales de sus locales unos cartones en los que se lee “#NosEstánRobando”. El objetivo de este mensaje, acompañado de un folio que describe la sensación de inseguridad que denuncia el sector, es que los clientes se percaten de esta situación, que se invisibiliza por el rápido empeño de los empresarios en restituir el orden tras los ataques. La acción se ha desarrollado al margen de la Asociación de Comerciantes de esta área.

La iniciativa parte de la óptica Mal de ojo, donde los delincuentes intentaron entrar en noviembre tras levantar la tapa de la alcantarilla y golpear la luna. Imanol Carretero, de 29 años, explica que en otras ocasiones se han topado con intentos de levantar la chapa metálica que protege su puerta. “Queremos dar a conocer la situación”, afirma dentro de su moderno establecimiento mientras una pareja de policías pasa por delante del lugar. Carretero alude a la “angustia” de no saber qué panorama se encontrarán cada mañana, y apunta que los vecinos “ni se enteraron” de estas intentonas frustradas de acceder al negocio.

Menos suerte tuvo María José Abrisketa, quien en marzo se topó con el cristal “destrozado” y sin la mercancía que exponía en el escaparate. “Las pérdidas superaron los 2.000 euros”, subraya esta empresaria que cumple dos décadas en su establecimiento de bisutería, pañuelos y adornos. Los trabajadores de la cafetería de al lado le pusieron un cartón para tapar el agujero y que nadie aprovechara para llevarse más artículos. De ahí surgió la idea de emplear este soporte para difundir sus quejas. La policía, afirman los vendedores, los ha apoyado pero les han advertido de que poco pueden hacer para combatir estos hurtos menores. Fuentes del Ayuntamiento precisan que han reforzado el dispositivo de seguridad tanto por el aumento de la actividad por la Navidad como por estas denuncias, pero matizan que con respecto a 2018 solo les constan siete casos más.

En la madrugada del viernes pasado los asaltantes rompieron la puerta de una tienda de ropa y se llevaron la caja, indica la dependienta. Unas calles más allá, las empleadas de un comercio vintage denuncian que a dos clientas les quitaron, dentro del local, el bolso y la cartera. Varios establecimientos que no han sufrido robos, hasta 50 en palabras de Imanol Carretero, han pegado sus cartones bajo una consigna que resume Susana Jotaonce: “¿Me va a tocar a mí?”. La mujer regenta un negocio de ropa y durante 20 años se ha librado de los ladrones, pero sabe que el riesgo existe. Judith Rojas, responsable de una tienda de quesos, se ha unido a la campaña porque “tiene miedo” a ser la siguiente. En la calle, dos señoras leen en voz alta el folio reivindicativo y reniegan de los ladrones. “¡Que se vayan a robar a la Lehendakaritza!”, exclama una de ellas, poco antes de reanudar su paseo entre guirnaldas, música navideña y comerciantes hartos de acostarse con miedo a que su escaparate amanezca reventado.

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