Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Del videojuego al ‘apartheid’, pasando por Marte, en el CCCB

El centro supera, al cumplir 25 años, las 500.000 visitas durante 2019

Imágenes de la expedición Latam-III que simula las condiciones reales de vida de una misión en Marte.
Imágenes de la expedición Latam-III que simula las condiciones reales de vida de una misión en Marte.

Lo mismo que el ADN de los progenitores marca para siempre a sus descendientes, por mucho que a nivel superficial no lo parezca; los centros culturales heredan de sus ideólogos la forma de abordar, comprender y explicar el mundo que les rodea. Es lo que le ocurre al CCCB nacido en 1994 de la iniciativa de un grupo de intelectuales, con el filósofo Josep Ramoneda a la cabeza, con la idea de reflexionar sobre la ciudad y sus problemas, sea Barcelona o cualquier urbe del planeta. Con su inauguración renacía la Casa de la Caridad creada en 1802 como hospicio de beneficencia en el que se acogían a los más desfavorecidos. Las cosas han cambiado pero el ADN de la Casa de la Caritat-CCCB sigue siendo dar luz a los muchos problemas que afectan y preocupan a la sociedad de hoy. Así ha sido durante los 25 años de vida, aunque en algunas etapas haya quedado diluido.

Videojuego 'Retroyou RC' de Joan Leandre (1999). Gravity Code  Blue Bot  Butterfly Overflow
Videojuego 'Retroyou R/C' de Joan Leandre (1999). Gravity Code / Blue Bot / Butterfly Overflow

Este último año, que coincide con la llegada a la dirección de Judit Carrera, el CCCB ha recuperado su esencia y el respaldo de barceloneses y catalanes (53% del público) a los debates, conciertos, cine y exposiciones ha sido de récord absoluto: 513.000 visitantes, un 4% más que en 2018, la mayor cifra conseguida nunca. El motivo, exposiciones como la dedicada al gran Stanley Kubrick: 86.187 personas, la nada fácil Cuántica (80.096) y la necesaria ¡Feminismos!, que a uno de diciembre la habían visto 70.000 personas.

Y en esa línea marcada por sus orígenes, el CCCB quiere continuar. Por eso, Carrera y su equipo: sobre todo los recién incorporados Jordi Costa, jefe de Exposiciones; Elisabet Goula, jefa de Debates y Susana Arias, jefa de Mediación, han programado una próxima temporada tan atractiva como arriesgada, centrada, una vez más, en ese cóctel que tan bien les funciona en la que muestran, presentan y generan debate y opinión. “En un momento marcado por el malestar generado por la globalización y la crisis financiera, con sociedades más desiguales, más plurales, en las que hay un aumento de la extrema derecha, la institución debe aspirar a ejercer de puente, a ser cruce de mundos”, explicó ayer la directora, que ha remarcado que las líneas de 2020 son “imaginar, inventar y ensañar el futuro”.

Del pasado que ayuda a comprender el presente y del futuro inmediato va la nueva temporada que arranca el día 18 con la exposición Gameplay. Cultura del videojuego (hasta el 3 de mayo); un viaje a los orígenes de los videojuegos, su lenguaje y el impacto que tienen en la actualidad. Comisariada por Oliver Pérez y Jérome Nguyen se analiza el universo cultural que se esconde detrás de ellos; uno de los principales medios de expresión actuales. “La exposición no se pregunta si el videojuego es cultura, lo afirma, con la intención de vencer ciertos prejuicios”, explica Costa.

'More Sweetly Play the Dance', de William Kentridge.
'More Sweetly Play the Dance', de William Kentridge.

Viaje interplanetario

Le seguirá otro paseo por uno de los momentos más lamentables de la historia del hombre, el apartheid que vivió Sudáfrica hasta 1994, junto a uno de los artistas que más lo ha denunciado. La muestra William Kentridge: las sombras y el poder (junio-noviembre) repasa su trabajo multidisciplinario con preguntas incómodas sobre el postcolonialismo. Su obra pudo verse en el Macba en 1999, pero ahora, por primera vez, se exhibe la serie completa de dibujos Drawings for Projection, una crónica crítica de la historia de Sudáfrica desde el apartheid. También se presentará el estreno mundial de la undécima pieza de More sweetly play the dance, un friso en movimiento, como el teatro de sombras, mezcla de procesión ritual y flujo de refugiados escapando de una crisis.

El tercer viaje que plantea el CCCB es interplanetario. Se trata de Marte. El espejo rojo (noviembre 2020-abril 2021) comisariada por Juan Insua que hace un recorrido de este planeta desde la mitología pasando al temor de la invasión marciana para acabar por la condición de lugar de futuro del hombre si persiste esta especie en su empeño de acabar con su propio planeta. Para todo esto y las múltiples actividades que se han programado —el análisis de las protestas que se viven en el mundo, el auge de la extrema derecha y el autoritarismo y el cambio climático—, Carrera y su equipo cuentan con 11,6 millones de euros (un 4,7% más que en 2019).

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >