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Patrimonio no aclara qué hará con el palacio de Godoy

Las arqueólogas acaban su trabajo y se reúnen con la directora General de Patrimonio, que no explicó cuál será la decisión definitiva

Palacio de Godoy Madrid
Las obras de remodelación de la plaza de España de Madrid han puesto al descubierto hallazgos arqueológicos del palacio Godoy en excelente estado, en imágenes obtenidas por EL PAÍS.

Los restos arqueológicos de la parte eliminada del Palacio de Godoy, hallados bajo la calle Bailén, han llegado a la Asamblea. Más Madrid preguntó al Gobierno regional si los sótanos y la primera planta del edificio del siglo XVIII serán conservados in situ para respetar el conjunto en el que fueron concebidos. Las arqueólogas Esther Andreu y Carmen Sánchez han finalizado su trabajo y ayer se reunieron con la directora de Patrimonio, Elena Hernando, para transmitirle las conclusiones. Hernando no aclaró cuál será la decisión definitiva. [Fotos: los restos del palacio de Godoy bajo la calle Bailén]

La directora de Patrimonio, Elena Hernando, ha contestado a la pregunta de la diputada Jazmín Beirak que, antes de decidir si los restos son arrancados de su ubicación natural y son trasladados a algún otro lugar, deben recibir el informe completo de las arqueólogas para analizarlo y tomar una decisión. “Debemos conocer la afección de la obra y entonces podremos decidir. Debemos tener todos los datos para valorar el impacto”, manifestó.

La directora de Patrimonio tiene la última palabra sobre el futuro del palacio hallado bajo tierra el pasado octubre, durante las obras de reforma de la Plaza de España. “Trabajaremos con el Ayuntamiento de Madrid en las soluciones técnicas para compatibilizar la ejecución del proyecto y la conservación de los restos”, añadió en su respuesta.


Desde la Consejería de Cultura de la Comunidad, bajo responsabilidad de Marta Rivera de la Cruz, aclaran que por “compatibilizar” entienden que la conservación de los bienes descubiertos es posible con el desarrollo de la obra modificada, para poder seguir con la reforma de la Plaza de España. Sin embargo, Jazmín Beirak ha alertado que ha tenido conocimiento de la opinión de un cargo del Ayuntamiento (PP), atento a la evolución de la excavación, que ha mostrado su preferencia por cortar y transplantar los restos. La diputada de Más Madrid ha advertido de que esa no es una buena idea, porque el conjunto sería desnaturalizado. “Los bienes tienen sentido en el lugar que están”, subrayó.

“La conservación de los restos depende de usted y no se puede demorar en la decisión. No habría que darle muchas más vueltas ni temer a comprometerse”, comentó Beirak, para quien el descubrimiento es una segunda oportunidad para un patrimonio que se creía desaparecido.
Elena Hernando aseguró a Beirak que, cuando analicen “con precisión” las investigaciones de las arqueólogas tomarán una decisión técnica y no política.

La responsable del Patrimonio de la Comunidad de Madrid señaló que su dirección “ha actuado de manera impecable” hasta ahora. “Vamos a hacer todo lo posible para preservarlo de la manera más óptima”, declaró Hernando, quien evitó en todo momento inclinarse por una decisión y se mantuvo en una constante ambigüedad.

En el anterior informe arqueológico ya se avisaba de la “excepcionalidad” de la conservación de lo descubierto. En las fotografías que publicó EL PAÍS hace unos días se podía comprobar el perfecto estado de los suelos de granito, los enlucidos de las paredes, los techos abovedados y las escaleras de acceso.

Opinión de expertos


Las asociaciones y expertos en conservación del patrimonio sostienen que Madrid no puede permitirse perder esta página de su historia. Están convencidos de que el mantenimiento de la obra de Sabatini —arquitecto muy ligado a la ciudad— en su sitio original es viable, porque hay métodos y recursos que lo hacen posible. Para estos especialistas no es lo mismo conservar piedras en un museo, que mantener el monumento en el lugar al que pertenece.  

El resurgir de Godoy

En primavera de 1931 el palacio del marqués de Grimaldi, levantado entre 1776 y 1782, fue recortado para hacer crecer en amplitud la calle Bailén. La parte que hicieron desaparecer incluía las estancias privadas de Manuel Godoy, el favorito de Carlos IV.

Esto es lo que ha salido a la luz ahora. El palacio reformado alberga el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, desde 1975, es contiguo al Senado y es Bien de Interés Cultural (BIC).

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