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Prueba piloto para acabar con el fraude eléctrico en la Font de la Pólvora de Girona

Se mantendrán los contadores en los edificios pero se pondrán en la calle los fusibles para sectorizar los cortes y averiguar quiénes son los culpables

Protesta de vecinos contra los cortes de luz en Girona, en enero.
Protesta de vecinos contra los cortes de luz en Girona, en enero.

El Ayuntamiento de Girona iniciará una prueba piloto en el barrio de la Font de la Pólvora para intentar resolver los continuos cortes de suministro eléctrico en el barrio. Sectorizarán por edificios las ocho comunidades de propietarios de la calle de la Mimosa, donde se ha detectado un mayor hurto de electricidad. El objetivo es acabar con este fraude eléctrico o “consumo fantasma” que Endesa calcula que en este barrio es del 40% de la potencia disponible, con puntas de hasta el 88%, y de esta manera poner fin a las sobrecargas, que no averías, que provocan cortes y a veces incluso incendios. La alcaldesa, Marta Madrenas, ha pedido la colaboración de los vecinos y ha avanzado que presentarán querellas criminales contra los defraudadores “porque ponen en juego tanto la seguridad como la salud de sus vecinos".

Las instalaciones eléctricas del barrio, que dan servicio a 642 puntos de conexión, entre viviendas, escaleras y locales, tienen capacidad para suministrar una potencia convenida de 2.212 kilovatios (kw), según Endesa. De todos estos puntos, solo tienen contrato un 53,7% (345) con una potencia contratada de 1.344 kw. Los cortes de luz que se producen son provocados por sobrecargas, y no por averías, lo que significa que hay un consumo superior a la capacidad de la red, pero en cambio solo se contrata un 60% de esta capacidad y, por tanto, significa que hay un "consumo fantasma" de un mínimo de 867 kw, un 40% de la potencia disponible en el barrio.

Endesa asumirá la inversión de esta prueba piloto que consistirá en que el contador particular se mantendrá dentro de la escalera, pero los dos fusibles que hacen de protección de la escalera y de la línea se trasladarán a un lugar cerrado en la calle. Esto hará que, en caso de sobrecarga de la línea en un bloque, el corte no afecte a los siguientes bloques, como ocurría hasta ahora. “Así se podrá identificar mejor en qué bloques se produce el fraude y, sobre todo, permitirá reducir de manera muy importante el riesgo de incendios en el interior de las escaleras", ha explicado la concejal de Derechos Sociales, Núria Pi. La prueba durará unos dos meses y si los resultados son positivos, se estudiará ampliarla al resto de calles donde hay más problemas: la calle del Castanyer, la calle de l’Avellaner y la calle del Roure.

La alcaldesa ha calificado la situación de “extraordinariamente compleja” y ha sostenido que la solución “no será fácil y sin la colaboración de la gente del barrio será mucho más difícil”. Por ello ha hecho un llamamiento a la concienciación de los vecinos a regularizar la situación de cada uno. Quien quiera, podrá contar con ayuda de los servicios sociales municipales.

En los últimos meses Ayuntamiento y Endesa han analizado diferentes soluciones, como las que se implantaron en Sant Adrià del Besòs, en Barcelona, en las que se blindaron los contadores. Esta opción se ha descartado porque sería más complicado por la forma en que están instalados los contadores en las escaleras y por las reticencias de los vecinos. Las soluciones propuestas pretenden garantizar la seguridad de los vecinos. Desde el año pasado ha habido cinco incendios por sobrecarga en las escaleras, alguno de ellos serio. Por ello, Madrenas ha asegurado que las acciones serán, en primer lugar, “para garantizar la seguridad de las personas; en segundo lugar, para encontrar la manera que quien está al día de pago tenga luz y no paguen justos por pecadores, y para regularizar de nuevo el máximo número posible de instalaciones”. El Plan piloto también prevé más presencia policial para detectar el fraude.

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