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Sindicalistas históricos rechazan la independencia de Cataluña

Dirigentes veteranos como López Bulla o Rañé consideran que las centrales han quedado desubicadas

Presentación del manifiesto contra el referéndum del 1-O por varios sindicalistas en julio de 2017.
Presentación del manifiesto contra el referéndum del 1-O por varios sindicalistas en julio de 2017.

Las ideas independentistas en Cataluña han alcanzado a todos los sectores sociales, incluidas las organizaciones sindicales. Sin embargo, su impacto no ha logrado influir en el discurso de fondo de líderes históricos del movimiento obrero catalán, que desempeñó un papel relevante en la defensa de los derechos de los trabajadores españoles. Las reflexiones actuales de algunos de estos exdirigentes de CC OO y UGT ofrecen una perspectiva que ayuda a comprender mejor las tensiones que vive la sociedad catalana.

En septiembre de 2017 ya se firmó un manifiesto significativo de destacados sindicalistas que rechazaba el referéndum independentista ilegal convocado para el 1 de octubre. Proclamaba que “la independencia de Cataluña debilitaría gravemente la cohesión y la fuerza de la clase trabajadora en un momento histórico decisivo”. El documento estaba impulsado, por José Luis López Bulla, Josep Maria Rañé e Isidor Boix, entre otros.

Una de las personalidades más carismáticas para analizar la situación actual es José Luis López Bulla, secretario general de CC OO en Cataluña entre 1976 y 1995. De origen granadino, mantiene una actitud muy autocrítica de la actividad sindical ante la crisis global y política. “Yo entiendo”, explica, “que el gran problema que tienen los sindicatos y la izquierda política es la desubicación respecto a la realidad laboral de hoy”, dice. Se arrepiente profundamente por “haber asumido conceptos equivocados como sindicato de clase y nacional” en el pasado.

En su opinión, “es una exageración decir que UGT [en Cataluña] es un sindicato independentista. Lo que ocurre es que en su dirección una parte viene de ERC [la exconsejera Dolors Bassa, condenada a prisión por su participación en el procés fue secretaria general de la central en Girona]. El caso de CC OO es distinto porque no hay independentistas en ningún órgano de dirección”.

Cree que “la gran confusión creada por la relación entre la cuestión nacional y la cuestión social se ha agravado por la desubicación en que se encuentra el sindicato al no tener respuesta ante la globalización y los cambios tecnológicos”, posición de debilidad que se agravó con la reforma laboral, que da mayor poder al empresario.

Josep María Rañé, con una larga trayectoria como dirigente de UGT, exconsejero de Trabajo de la Generalitat y expresidente del Consejo de Trabajo, Económico y Social de Cataluña también reflexiona sobre los orígenes de la combinación de la idea de la lucha nacional y la lucha social. “Esto viene de la transición a favor de unificar las fuerzas del trabajo y de la cultura, y la lucha por el conocimiento de las dos lenguas para evitar la segregación de los inmigrantes”. “En aquellos años”, explica, “se consideraba que los derechos nacionales de Cataluña eran compatibles con la unidad de España”. Rañé señala que aquellos orígenes “se han prostituido” y cada vez han acaparado más influencia las reivindicaciones nacionales. “Hay que reconocer que en algunos casos la influencia del independentismo arrastró a la gente y cuando aparecieron estas ideas no se combatieron desde el sindicalismo”.

El exconsejero sostiene que “la independencia es un mal negocio para el mundo laboral y sindical. Significaría un aumento de los aranceles de hasta un 20%. Las multinacionales exigirían una reducción de impuestos o de salarios, o de las dos cosas”.

Rañé cree que “los sindicatos empiezan a tomar conciencia de que la lucha nacional no les interesa y quieren mantener un perfil propio”. Las relaciones con los órganos confederales no son malas y se ajustan a las resoluciones que se acuerdan. “Cualquiera que quisiera una ruptura fracasaría”. Aunque admite que en la función pública, UGT y CC OO han perdido influencia en beneficio de los sindicatos independentistas, principalmente Intersindical-CSC, que convocó la huelga general del 18 de octubre en Cataluña.

Barrios obreros

El historiador Javier Tébar, profesor de la Universidad de Barcelona, afirma que el mundo laboral vive bastante de espaldas al proceso independentista. “Quizás donde lo viven más es en la Administración pública”, dice. Insiste en que en los barrios obreros no ha cuajado el independentismo porque la precarización ha sido tan intensa que la principal preocupación es “sobrevivir”.

Francesc Castellana, histórico dirigente de CC OO en el Baix Llobregat en los años decisivos de las luchas obreras, es presidente de la Fundació Utopía Joan N. García Nieto. Castellana recuerda que “durante la Transición, los sindicatos se preocupaban principalmente por los asuntos laborales, los convenios, la carestía de la vida, el derecho de huelga. Y todo esto les llevaba a identificarse con la lucha por los derechos democráticos. Pero siempre tenían la prioridad de los asuntos propios”. “Los sindicatos se han visto arrastrados a unos conflictos en los que no son los actores principales y tienen que defender unos intereses que no son los suyos”, afirma.

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