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Lleida, Girona y Tarragona se recuperan de unos disturbios inéditos

En las tres capitales catalanas hubo heridos y detenidos en los enfrentamientos entre manifestantes y policía

Varias personas se fotografían delante de unos contenedores, el jueves. En vídeo, así ha sido el séptimo día de protestas contra la sentencia del 'procés' en Barcelona.

Las barricadas, la quema de contenedores y los violentos enfrentamientos entre manifestantes y policía no han sido exclusivos de Barcelona. Lleida, Tarragona y Girona contribuyeron a consolidar la imagen de caos generalizado y dejaron escenas que ningún vecino había presenciado antes. Los incidentes acabaron con destrozos, heridos y detenidos en una semana en la que se cronificaron los altercados.

Una de las escenas que cambió la dinámica de las protestas ocurrió el viernes en Lleida. Una treintena de manifestantes se colocaron entre el cordón policial que protegía la Subdelegación del Gobierno y los activistas que se disponían a desatar el caos de noches precedentes. Los manifestantes pacíficos se dirigieron a los encapuchados y gritaron consignas como “así no, no es la solución” y “somos gente de paz”. Pretendían evitar los enfrentamientos entre los policías y los encapuchados. La iniciativa fue copiada el sábado en la concentración en la plaza Urquinaona de la capital catalana. Como en Lleida, en Barcelona también funcionó el cordón de pacíficos y las escenas de violencia apenas se repitieron. En la capital del Segrià, como en el resto de capitales catalanas, los disturbios comenzaron el mismo lunes que se conoció la sentencia. Ese mismo día hubo enfrentamientos entre manifestantes que lanzaron objetos y los Mossos d’Esquadra.

El martes, 6.000 personas se concentraron de nuevo frente a la Subdelegación de Lleida. La tensión fue aumentando y acabó con cargas de los Mossos después de que varios lanzamientos. En total, 15 personas resultaron heridas —entre ellos ocho agentes— y otras nueve personas —de entre 19 y 24 años— fueron detenidas. La Paeria contabilizó 36 contenedores, diez papeleras quemadas y destrozos en señales, baldosas y soportes publicitarios. El miércoles, Lleida volvió a vivir una noche de tensión con guerrilla urbana. Aquella noche ardió el acceso de la sede de Hacienda. Doce personas fueron detenidas, dos agentes resultaron heridos y un tercer joven tuvo que ser operado de urgencia tras sufrir una lesión testicular en uno de los altercados.

El jueves, el magistrado del juzgado de instrucción número 3 de Lleida decretó el ingreso en prisión de uno de los detenidos el martes. No fue hasta el viernes que empezó a bajar la intensidad de los disturbios.

En Tarragona, los incidentes más violentos se desencadenaron el miércoles, cuando dos jóvenes fueron arrollados por furgones de los Mossos que realizaban cargas para despejar a los manifestantes. El peor parado fue un adolescente de 17 años de edad, que sufrió un traumatismo craneoencefálico a resultas del atropello y necesitó ser ingresado en la unidad de urgencias del Hospital Joan XXIII tras quedar tendido inconsciente en la plaza Imperial Tarraco. En esa plaza, al final de la Rambla Nova y frente a la subdelegación del gobierno, es donde se registraron los principales altercados. Según el Ayuntamiento, en solo dos días los manifestantes más descontrolados quemaron medio centenar de contenedores y dañaron otros 33. Reponerlos y limpiar las calles para eliminar el rastro de hogueras y barricadas costó a las arcas municipales unos 150.000 euros. A la factura hay que sumarle los costes de al menos otros 35 contenedores que fueron quemados durante la noche del viernes. Ante semejante destrozo, el Ayuntamiento llegó a alertar que se había quedado sin existencias para reemplazar el material siniestrado. En el inventario de daños aparecen, también, bancos, papeleras y señales de tráfico. También ardió la puerta principal del Consistorio. Fue a las cuatro de la mañana del viernes y las llamas pudieron quedar reducidas por el vigilante de seguridad que estaba de guardia en los bajos del edificio. Fuera de la ciudad de Tarragona, la afectación se concentró en múltiples cortes de carretera. La autovía A7 soportó reiterados bloqueos, así como la T11 en Reus o la N340 y la autopista AP7 a su paso por las Terres de l’Ebre.

En Girona, los disturbios de esta semana han provocado importantes daños que todavía no se han cuantificado en su totalidad. Se han quemado 43 contenedores y varios cubos de orgánica valorados en unos 55.000 euros. Además, deberán reasfaltarse las diversas vías donde ardieron los contenedores, principalmente en la Gran Via de Jaume I, pero también en la plaza de Catalunya, o la avenida de Sant Francesc. El resto de mobiliario urbano y otros elementos de la vía pública dañados todavía no han sido contabilizados. La Gran Via de Jaume I, una de las principales arterias de Girona, está cortada desde la tarde del martes día 15 después de que se encendieran decenas de velas en una concentración. La calle permanece cortada desde los juzgados hasta la plaza Marquès de Camps debido a que el Consistorio no puede garantizar la seguridad de la circulación.

También varios cristales de comercios y alguna casa particular han resultado afectados en los disturbios. Entre ellos, el edificio de los Juzgados, de donde los manifestantes también arrancaron un trozo de pared a golpes de mazo para lanzar sus piedras contra la policía. También reventaron adoquines para lanzarlos a los agentes y utilizaron las placas metálicas para montar las casetas de la feria, de escudo. El Ayuntamiento está valorando cada actividad de las ferias de la ciudad que debían empezar este viernes para determinar si las suspende. Mañana por la tarde se reunirán gobierno y oposición.

La alcaldesa de Girona mandó una carta a todos los alcaldes del partido judicial para que se sumen a la acusacion popular que ha decidido ejercer Girona “para formular denuncias contra actuaciones policiales al margen de los protocolos establecidos”, en representacion de sus conciudadanos que hayan podido verse afectados.

 

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